Choque de dos ideologías

1100. Reunión con generales en la oficina del Führer. El discurso tomó casi 2½ horas. Situación desde el 30 de junio. Error de los ingleses al no haber aprovechado las oportunidades para la paz. Recuento de los eventos subsecuentes. La conducción de la guerra por parte de Italia y sus políticas muy criticadas. Ventajas para Inglaterra resultantes de los reveses italianos.

 

Inglaterra pone sus esperanzas en los Estados Unidos y Rusia. Análisis detallado de las capacidades de los Estados Unidos, Su capacidad máxima no será antes de finalizar cuatro años; problema con los envíos. El papel de Rusia y sus capacidades. Razones para la necesidad de resolver la situación rusa. Sólo la solución final y drástica de todos los problemas de espacio nos permitirá alcanzar dentro de dos años nuestras tareas en el aire y los océanos, con la mano de obra y recursos materiales a nuestra disposición.

 

 

Problemas de la vastedad de Rusia: Su enorme extensión requiere concentrarse en puntos críticos. Aviones y tanques en masa deben ser dirigidos a puntos estratégicos. Nuestra fuerza aérea no puede cubrir enteramente esta enorme área al mismo tiempo; al inicio de la campaña, sólo podrá dominar partes del enorme frente. Por lo tanto, las operaciones aéreas deben estar estrechamente coordinadas con las operaciones terrestres. Los rusos se derrumbaran bajo el impacto masivo de nuestros tanques y aviones.

 

¡No hay ilusiones acerca de nuestros Aliados! Los finlandeses combatirán valientemente, pero son pequeños en número y no se han recuperado de su derrota reciente. Los rumanos no son buenos para nada. Quizá puedan ser utilizados como fuerza de seguridad en sectores tranquilos detrás de fuertes obstáculos naturales (ríos). Antonescu ha aumentado su ejército en lugar de reducirlo y mejorarlo. Las fortunas de unidades alemanas grandes no deben estar unidas al poder de permanencia incierto de las fuerzas rumanas.

 

 

Choque de dos ideologías. Denuncia aplastante del Bolchevismo, identificado con una criminalidad social. El comunismo es un peligro enorme para nuestro futuro. Debemos olvidar el concepto de camaradería entre soldados. Un comunista no es un camarada antes o después de la batalla. Esta es una guerra de exterminación. Si no entendemos esto, aun así venceremos al enemigo, pero treinta años más tarde tendremos que combatir al rival comunista de nueva cuenta. No combatimos para preservar al enemigo.

 

Imagen política futura de Rusia: el norte de Rusia será para Finlandia. Protectorados: Estados bálticos, Ucrania, Rusia Blanca.

 

Guerra contra Rusia: Exterminación de los comisarios bolcheviques y de la intelectualidad comunista. Los nuevos Estados deben ser socialistas, pero sin clases intelectuales propias. Debe prevenirse la formación de una nueva clase intelectual. Una intelectualidad socialista primitiva es todo lo que se necesita. Debemos combatir contra el veneno de la desintegración. Esto no es un trabajo para las cortes militares. Los comandantes individuales de tropas deben saber las cuestiones que están en juego. Deben ser líderes en esta batalla. Las tropas deben combatir con los métodos con los que son atacados. Los comisarios y los hombres GPU son criminales y deben ser tratados como tales. Esto no significa necesariamente que las tropas deban salirse de control. En su lugar, el comandante debe dar órdenes que expresen los sentimientos comunes de sus hombres.

 

Incorporación de la orden para las fuerzas armadas. Esta guerra será muy diferente de la guerra en el occidente, la severidad hoy significa la lenidad en el futuro. Los comandantes deben hacer el sacrificio de sobreponerse a sus escrúpulos personales.

 

Mediodía: Todos invitados al almuerzo.

Durante una recepción en la Cancillería del Reich, Adolf Hitler conversa con el Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores de la Unión Soviética, Viacheslav Mólotov, con el diplomático alemán Gustav Hilger realizando la traducción. Pronto cesarían  las conversaciones con la Unión Soviética para transformarse en una guerra sin cuartel.

El 30 de marzo de 1941, los generales y almirantes de Hitler fueron convocados de toda la Europa ocupada por los nazis para escuchar un discurso secreto en Berlín. El Führer eligió la sala del gabinete de la Nueva Cancillería por su arreglo, ya que sus paneles de madera proporcionaban la mejor acústica. Decenas de sillas doradas se descargaron del cercano Ministerio de Propaganda.

 

A pesar de la proximidad de la Operación Marita y el ahora también inminente ataque a Yugoslavia, el discurso de Hitler cubrió todo el escenario de la guerra europea, con mayor énfasis en lo que se sería la invasión de la Unión Soviética y sólo se refirió brevemente a los problemas tácticos en los Balcanes durante la conversación que siguió al almuerzo.

 

El Jefe del Estado Mayor del Ejército alemán, Franz Halder, estuvo presente durante la reunión con Hitler y tomó notas de la alocución, las cuales registró en su diario:

Hitler tenía reservas sobre el futuro desempeño de sus aliados en la guerra contra la Unión Soviética. En la imagen, Ion Antonescu, Primer Ministro y caudillo de Rumania (a la izquierda), analiza mapas con Hitler. Detrás de ellos, Paul Schmidt, traductor de Hitler, y a la extrema derecha el general Franz Halder, Jefe del Estado Mayor del ejército alemán.

Si quieres saber más, lee “The Halder War Diary 1939-1942” [El diario de guerra de Halder], editado por Charles Burdick y Hans-Adolf Jacobsen.

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