Esperando el final en el gueto de Varsovia

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Judíos siendo deportados desde el gueto de Varsovia marchan hacia los trenes de carga, en Varsovia, Polonia, julio-septiembre de 1942. Cortesía: Colección fotográfica de Leopold Page, Museo del Memorial del Holocausto de los Estados Unidos (USHMM).

Chaim Arom Kaplan había venido relatando en su diario el impacto de la guerra contra la comunidad judía de Varsovia desde el 1º de septiembre de 1939. Había hecho la crónica de su situación, misma que venía empeorándose cada vez más, así como también había sido testigo de crueldades individuales y, con una clara visión del futuro, había descrito el destino final de los judíos.

Ahora los nazis estaban desalojando el gueto. Cada día un tren cargado de judíos era enviado para “reasentamiento en el Este”. Pocos tenían la ilusión de que esto sería otra cosa más que la muerte y el que menos la tenía era Kaplan.

Cada día un bloque residencial era seleccionado para la evacuación:

4 de agosto de 1942

 

En las horas de la noche

 

Todavía no he sido capturado, aún no me han desalojado de mi apartamento, mi edificio aún no ha sido confiscado. Pero sólo un paso me separa de todas estas desgracias. Todo el día mi esposa y yo nos turnamos para hacer guardia, mirando por la ventana de la cocina que da al patio, para ver si el bloqueo se ha iniciado. La gente corre de un lugar a otro como locos.

[Él describe cómo un amigo ha obtenido un empleo en una fábrica por medio del soborno].

Mi suerte es mucho peor porque no tengo ni dinero ni un trabajo en una fábrica y, por lo tanto, soy un candidato para la expulsión si soy capturado. Mi única salvación está en esconderme. Esta es la vida de un prófugo de la ley y un hombre no puede durar mucho tiempo viviendo de manera ilegal. Mi corazón tiembla en cada palabra aislada. No puedo salir de mi casa, porque a cada paso el diablo está acechándome.

El silencio de la muerte está en las calles del gueto durante todo el día. El miedo a la muerte está en los ojos de las pocas personas que pasan por la acera enfrente de nuestra ventana. Cada uno se presiona contra la pared y se contrae asimismo para que ellos no detecten su existencia o su presencia.

Hoy mi unidad estaba programada para un bloqueo con la participación de los nazis. Setenta policías judíos ya habían entrado en el patio. Pensé:  "Ha llegado el fin". Pero ocurrió un milagro y el bloqueo fue pospuesto. Los destructores se fueron al conjunto de Nalewki-Zamenhof.

Cuando el peligro había pasado me apresuré a escapar. El pánico puede llevar a un hombre fuera de sí y magnificar el peligro aun cuando ya no existe. Pero ya existe el temor de que mi conjunto será bloqueado mañana. Por tanto, estoy tratando de hacer planes para escapar al amanecer. Pero ¿adónde voy a huir? Ninguna unidad es segura.

 

Miles de personas en el conjunto de Nalewki-Zamenhof fueron expulsadas de sus hogares y llevadas al punto de transferencia. Más de treinta personas fueron asesinadas. Por la tarde, las furias disminuyeron un poco.

El número de personas pasando de largo aumentó, puesto que el peligro del bloqueo había terminado. A las cuatro de la tarde, la cuota se llenó: 13,000 personas habían sido detenidas y enviadas, entre ellos 5,000 que llegaron a la transferencia por su propia voluntad. Habían tenido suficiente de la vida en el gueto, que es una vida de hambre y miedo a la muerte. Ellos escaparon de la trampa. ¡Ojalá pudiera permitirme a mí mismo hacer lo que hicieron!

Si mi vida termina - ¿qué será de mi diario?

Estas fueron las últimas palabras escritas por Chaim Kaplan. Aún se desconoce cómo acabó su vida, puede ser que haya sido detenido en el bloqueo del día siguiente. Él pudo haber evadido la captura por un poco más de tiempo, pero la mayor probabilidad es que haya sido enviado a Treblinka junto con miles más, a más tardar al final del año.

El diario de Kaplan fue descubierto casi completamente intacto después de la guerra en una granja a las afueras de Varsovia, conservado en un bote de queroseno, los cuadernos eran legibles y se encontraban en buen estado. Aún resulta desconocido cómo fue que llegaron allí y quién ayudó a esconderlos.

Si deseas saber más, lee “The Scroll of Agony: The Warsaw Diary of Chaim A. Kaplan” [El Pergamino de la Agonía: El Diario de Varsovia de Chaim A. Kaplan], editado por Abraham I. Katsh.

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Inmediatamente después de la finalización del campo de exterminio en Treblinka, se inició la Große Umsiedlungsaktion (“Gran Acción de Reasentamiento”) el 22 de julio de 1942. Los líderes responsables de la “Gross Aktion“, fueron el SS-und Polizeiführer Warschau Ferdinand v. Sammern-Frankenegg; el Kommandeur der Sicherheitspolizei und des Sicherheitsdienstes in Warschau, el Dr. Ludwig Hahn y el SS-Sturmbannführer Hermann Höfle, quien actuó como representante de Odilo Globocnik (SS-und Polizeiführer Lublin). En la imagen, una escena de la desolación en el gueto de Varsovia después de que los nazis iniciaran su liquidación.