Derribado por fuego antiaéreo en Colonia

Bombarderos Short Stirling B Mark I del Escuadrón 7 de la Real Fuerza Aérea (RAF), alinead

Bombarderos Short Stirling B Mark I del Escuadrón 7 de la Real Fuerza Aérea (RAF), alineados en Oakington, Cambridgeshire. El escuadrón se convirtió en parte de la fuerza de marcado de objetivos Pathfinder en octubre de 1942.

George Harsh, miembro de la tripulación de la Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF), no estaba programado para volar y sólo se unió a un vuelo en las últimas horas de la tarde del 5 de octubre de 1942. El objetivo para esa noche era la ciudad alemana de Aachen. Hubo problemas con la navegación para muchas de las tripulaciones por lo que sus aviones perdieron irremediablemente el objetivo. Cuando estaban tratando de establecer en dónde se encontraban, Harsh se asomó para dar un vistazo, reconoció la Catedral y descubrieron que estaban volando sobre Colonia. Pronto sabría que estaba en problemas:

La inquietante luz púrpura del reflector controlado por radio, la luz del reflector principal del sistema de defensa aérea de Colonia se fijó sobre nosotros y habiendo visto que esto les había sucedido a otros bombarderos, sabía que no habría escapatoria. Ninguna maniobra, ninguna “treta”, ninguna ida en picada, ningún viraje ni ninguna cantidad de velocidad quitaría de encima ese dedo implacable.

Con el rango señalado a ellos desde esta luz automática, la totalidad de los reflectores ahora estaba fijo sobre nosotros y fuimos “conificados”, lo más terrible que le pudiera pasar a cualquier tripulación de bombardero. El cielo que nos rodeaba y la propia aeronave se iluminaron como Broadway en la víspera de Año Nuevo y luego llegó.

Los artilleros alemanes tenían un blanco fácil como objetivo y todo lo que tenían que hacer era abrir fuego hacia el vértice de ese cono, no había forma para ellos de fallar. En la luz brillante y cegadora no había destello procedente de las ráfagas de fuego antiaéreo, pero ahora, de repente, nuestro pedazo de cielo iluminado se llenó bocanadas de humo aceitoso de color café. Los pedazos de metralla comenzaron a golpearnos y sonaba como grava húmeda siendo lanzada contra hojas de metal.

Luego empezamos a recibir impactos directos y el avión saltó, se corcoveó, fue apaleado y piezas del mismo estaban siendo arrancadas y pude verlas azotándose al pasarme. Entonces comenzó el fuego y pude oler y ver las largas lenguas de fuego que salían de las alas.

El intercomunicador estaba muerto y también lo estaba el sistema hidráulico que operaba la torreta, pero con la manivela manual rápidamente pude girar la torreta, abrí las puertas y me estaba preparando para empujarme de espaldas hacia el cielo, cuando una ráfaga de metralla ligera y fina roció mi espalda entera. Se sintió como si las puntas de una docena de agujas al rojo vivo de repente me habían pinchado.

Mi única oración en ese momento era que el fuego antiaéreo no hubiera cortado el arnés del paracaídas envuelto sobre mi espalda. ¡El arnés del paracaídas! ¡Por Dios, quita esa parte floja de tu entrepierna! Me lancé, agarrando la parte floja alrededor de mi cintura con la mano izquierda y tirando de la cuerda en mi mochila en el pecho con la derecha. Ahora me hice consciente del silencio absoluto a través del cual estaba cayendo.

Atrás quedó la aeronave y sus motores rugientes y milagrosamente el fuego antiaéreo se había detenido. Pero un reflector se mantuvo pegado en mí y empezó a seguirme mientras caía. A continuación, el paracaídas se abrió y mi caída fue repentinamente detenida de un golpe y me balanceé hacia arriba como un yo-yo en la mano de un gigante idiota. Con un ruido desgarrador, la parte floja se tensó alrededor de mi pecho y sentí como toda mi caja torácica se contrajo. Luego me desmayé.

Este fue sólo un episodio más de la extraordinaria vida de George Harsh, un asesino que ya había sido condenado e indultado. Si quieres saber más, lee “Lonesome Road” [Camino Solitario], de George Harsh.

Sólo la evaluación posterior a la guerra del ataque reveló el desastre que había sido. La fuerza Pathfinder se estaba estableciendo rápidamente como un componente vital de la fuerza de bombarderos. Sin embargo, cuando las cosas iban mal, iban muy mal:

257 aviones - 101 Wellington, 74 Lancaster, 59 Halifaxes, 23 Stirling. 10 aviones - 5 Halifaxes, 2 Stirling, 2 Wellingtons y 1 Lancaster - perdidos, el 3.9 por ciento de la fuerza. Otros 6 aviones se estrellaron en Inglaterra, posiblemente debido a tormentas.

El clima continuó siendo malo sobre Alemania. Había poco marcado de los Pathfinder en Aachen y la mayoría de los bombardeos cayeron en otras áreas. Aachen informa que el ataque fue llevado a cabo por un estimado de 10 aviones y que el centro del ataque parecía estar en el suburbio sureño de Burtscheid. 5 personas murieron y 39 resultaron heridas.

Muchas de las bombas destinadas a Aachen cayeron en la pequeña ciudad holandesa de Lutterade, a 17 millas de distancia de Aachen y parece que la mayoría del marcado de los Pathfinder se encontraba en este lugar. Más de 800 casas fueron dañadas seriamente, 83 personas murieron, 22 resultaron heridas y 3,000 perdieron sus hogares.

Handley Page Halifax B.III mostrando las aletas rectangulares de las versiones posteriores

Handley Page Halifax B.III mostrando las aletas rectangulares de las versiones posteriores.

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El teniente de vuelo George Harsh (a la izquierda), nació en 1910 de una familia rica y prominente en Georgia. Harsh, estudiante de medicina, fue condenado a cadena perpetua en 1929 por su confesión del asesinato de un tendero. Salvó la vida de un compañero de prisión mediante la realización de una apendicetomía de emergencia por la cual el gobernador de Georgia, Eugene Talmadge, lo pudo en libertad condicional en noviembre de 1940 y, finalmente, le concedió el indulto completo. Posteriormente se unió a la Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF) como un artillero de cola y después de ser derribado en 1942 fue enviado al Stalag Luft III. Fue miembro del comité ejecutivo del Gran Escape (que se hiciera famoso por la película del mismo nombre) y era el “oficial de seguridad” del campo. Fue uno de los 19 “sospechosos” transferidos al Stalag VIIIC poco antes del escape. En 1971 publicó su autobiografía que ha sido traducido al alemán y al ruso. 

Un artillero, el cual se cree que es el sargento J. Bell, observa a través de la abertura

Un artillero, el cual se cree que es el sargento J. Bell, observa a través de la abertura en el plexiglás de la torreta trasera del Avro Lancaster R5740/’KM-O’. Las cuatro armas que se distinguen son unas ametralladoras Browning .303.