Los submarinos alemanes aún representaban una grave amenaza para las líneas de suministro aliadas a través del Atlántico. Sin embargo, las tripulaciones de U-Boot, incluso las de mayor experiencia, se estaban perdiendo rápidamente y aquellas dotaciones recién formadas que se hacían a la mar se estaban enfrentando a buques de escolta de convoyes con tácticas cada vez más refinadas.

Tan sólo en el mes de julio de 1942, los alemanes habían perdido doce submarinos, algunos de los cuales se encontraban en su primera patrulla. Tal fue el caso del U-210, comandado por Rudolf Lemcke. El U-210 había conseguido salir hacia el Atlántico y estaba dentro del alcance del convoy SC-94, el cual había zarpado desde Nueva Escocia, en Canadá, cuando fue descubierto en la niebla por el destructor canadiense HMCS Assiniboine, al mando del teniente comandante Stubbs. Los interrogatorios de los sobrevivientes brindaron elementos para reconstruir el evento:

El HMCS Assiniboine acaba con el U-210

El submarino alemán U-210 fue atacado por el destructor HMCS Assiniboine cuando fue avistado entre la neblina mientras realizaba labores de escolta para el convoy SC94. El submarino llegó a estar tan cerca del barco canadiense que le fue imposible a éste bajar sus cañones lo suficiente para poder acertar sobre su objetivo.

A las 2000 del 6 de agosto, la guardia en el puente fue relevada a bordo del U-210, los siguientes hombres entrando en servicio: el cabo de marina Holst, el timonel Krumm, Monbach y Meetz. Mueller relevó a Mycke en el timón. Se cree que Mueller se encontraba solo en la sala de control en este momento. Como ninguno de los vigías en el puente sobrevivió a la acción siguiente, los relatos del hundimiento del U-210 se limitan a sus declaraciones y a las de aquellos hombres que estaban debajo de cubierta.

 

Según Mueller, la niebla se cerró en torno al submarino al tiempo que la guardia era relevada y Lemcke, pensando que el U-210 estaba a salvo al ser ocultado por ella, vino abajo para comer su cena. A las 2020 horas, Mueller escuchó sonidos confusos de gritos y disparos en la parte superior y Lemcke y Tamm pasaron a su lado en camino hacia el puente. Mientras la tripulación estaba comiendo su cena, sonó la alarma general en todo el bote, con timbres en los compartimientos delanteros y con el parpadeo de luces verdes y rojas en las salas de máquinas.

 

Durante la mañana del mismo día, el Assiniboine, en tarea de escolta de convoyes junto con el Dianthus, había dejado caer dos patrones de cargas de profundidad en el lugar donde habían visto sumergirse a un submarino. A las 1700, un señalero del Assiniboine, en ese momento fuera de servicio, avistó la torre de mando del U-210 a una distancia de 1,000 yardas. De acuerdo con el oficial al mando, el Assiniboine se lanzó en su persecución, pero la niebla se cerró. Viró hacia babor, salió de la niebla y avistó al U-Boat de nueva cuenta, ahora a una distancia de una media milla. El Assiniboine navegó a todo vapor, con la intención de cerrar la distancia y posiblemente embestirlo, pero la niebla intervino una vez más. A continuación, el submarino emergió de la niebla por tercera vez, sólo ‘a un tiro de piedra’. El destructor se acercó a 200 yardas, comenzó a disparar y trató en vano de embestir su popa, la distancia ahora era tan corta que el Assiniboine no podía bajar más sus cañones.

A bordo del U-210 no se hicieron esfuerzos para sumergirse de inmediato ni tampoco alguien pudo llegar al cañón de 8.8 cm, pero el fuego del Assiniboine fue contestado por Holst, dotando el cañón de 2 cm., a un rango aproximado de 200 yardas. Se utilizaron proyectiles explosivos y causaron un incendio de segundo grado en el castillo del Assiniboine, extendiéndose hacia atrás casi hasta el puente.

Lemcke fue culpado póstumamente por sus hombres por no sumergirse de inmediato, pero la cantidad de humo saliendo del destructor al parecer le hizo creer que lo había dañado de forma considerable y lo animó a prolongar la acción. Los prisioneros también dijeron que él sintió que podía escapar en la superficie con la protección de la niebla, en caso que fuese necesario.

El puente del U-210 fue impactado por primera vez por balas de ametralladora. Holst recibió un disparo en el cuello y murió en el acto y Krumm fue gravemente herido. Un instante después, el Assiniboine dio un golpe directo en la torre de mando con su cañón de 4.7, el proyectil haciendo un desastre en el puente. Un prisionero declaró que Lemcke fue volado literalmente en pedazos y que Krumm, yaciendo herido, fue implícitamente decapitado. Se presume que Tamm también sufrió una muerte violenta.

Mueller creía que un cuerpo lanzado contra el mecanismo de disparo de torpedos, soltó un torpedo sin estar armado. Entre los prisioneros contaron otros tres impactos directos: uno a través de los tubos de torpedos delanteros, otro que arrancó la cubierta entre el cañón de 8.8 cm. y la escotilla de torpedos de proa –ninguno de ellos causando fugas en el casco presurizado- y otro en la popa, que rompió los tornillos, el agua entrando al bote. El submarino se fue abajo por la popa y los motores eléctricos se estaban incendiando.

Sorber, el oficial de máquinas, trató ahora de sumergir al U-210. A medida que el bote se sumergía, fue embestido por el Assiniboine atrás de la torre de mando y sobre la escotilla de la cocina (Kombüsenluke). El U-210 descendió a una profundidad de 18 metros. El agua estaba inundando el bote a través de la admisión de aire del motor diésel, dañado en el bombardeo de la torre de mando, y a través de la popa destruida. Los motores eléctricos habían fallado y todo lo que pudiera romperse en el submarino había sido hecho añicos.

Sorber dio la orden para volar los tanques y abandonar el barco, bajo la idea errónea de que Görlich, quien había recibido cortes superficiales, estaba demasiado malherido como para tomar la decisión final. Sorber más tarde se reprochó asimismo por salir a la superficie porque creía, después de una reflexión posterior, que podría haber sido capaz de escapar sumergido. El Assiniboine embistió una vez más en la popa al momento en que el U-210 salió a la superficie, disparando un patrón de poca hondura de cargas de profundidad a su paso. El oficial al mando del destructor declaró que a continuación el submarino se hundió de cabeza en 2 minutos.

Mueller declaró que se quedó en su puesto hasta que escuchó la orden, “¡vuelen los tanques, esperen ante los chalecos salvavidas!” Luego dejó el timón ya que su chaleco salvavidas estaba en el compartimiento delantero y se les había dicho que nunca tomaran nada más que el propio. Subió al compartimiento de proa donde encontró a varios hombres abandonando el barco a través de la escotilla de torpedos delanteros. El agua estaba inundando la escotilla mientras los seguía. La mayoría del personal de la sala de máquinas pensó que estaban atrapados cuando se enteraron que la compuerta de la galera estaba atascada y que no podían mover la escotilla de la torre que se había atascado por el impacto directo en el puente. A través de sus esfuerzos combinados, finalmente lograron abrir la escotilla de la torre. El último hombre fuera de la sala de control dijo que el agua allí estaba muy por arriba de sus botas cuando se fue.

Si deseas saber más, visita U-Boat Archive.

Una serie de fotografías fue tomada durante el duelo a corta distancia entre el U-210 y el HMCS Assiniboine, mismo que tuvo una duración de 25 minutos. El cañón de 2 cm. del submarino logró prenderle fuego al castillo de proa del Assiniboine, el cual se extendió desde popa casi hasta el puente. Todo el equipo del puente del barco, incluyendo comandante del U-210, el Kapitänleutnant Lemcke, murió por un impacto directo de uno de los proyectiles de los cañones de 4.7 pulgadas del destructor a la torre de mando. El Assiniboine recogió a 10 supervivientes y el HMS Dianthus a 28.

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