El despiadado invierno en la Unión Soviética continúa

Lo que se esperaba que fueran una rápida victoria se convirtió en una larga guerra de desgaste en el Frente del Este, En la imagen, soldados alemanes congelados sin ropa apropiada para el clima invernal.

El invierno en la Unión Soviética seguía causando grandes estragos en las fuerzas alemanas. La nieve se postraba en los caminos, campos y en los densos bosques hasta un metro de profundidad. Las casas en los poblados pobres fueron arrasadas por el fuego, por lo que los soldados tenían que buscar refugio temporal del viento detrás de paredes de nieve.

 

No había ropa de invierno, las muertes por congelamiento aumentaron dramáticamente y sobrepasaba por mucho al de las causadas por heridas de bala. Sin embargo, los soldados alemanes en los Grupos de Ejércitos continuaron a pesar de ello. Estaban ahora por su cuenta. Los caballos caían en la nieve muertos de hambre o enfermedad. Dondequiera que cayeran en la nieve, eran cubiertos por una gruesa capa de hielo en minutos. Las divisiones motorizadas estaban varadas tanto como los batallones de infantería. No tenían anticongelante para el combustible o el aceite. Tenían que calentar los motores con fuego antes de poder encenderlos, con los riesgos que ello implicaba. La artillería tuvo que volar sus cañones. No había camiones para remolcarlos y aun si lo hubiera habido, no podían dispararlos debido a que las recámaras estaban congeladas.

 

La evacuación de los heridos en camillas y ambulancias era una carrera contra la muerte por congelación y, frecuentemente, el frío era el vencedor. Gotthard Heinrici escribió a su esposa describiendo sobre las adversidades que los alemanes seguían enfrentando debido a la contraofensiva soviética y el clima:

6 de enero de 1942 (cerca de Yukhnov)

 

Otra vez los últimos días estuvieron llenos de conmoción. Ayer las cosas se vieron bastante mal. Hoy hay razón para que esté un poco más calmado. Pero aún es muy decepcionante. Por treinta días las cosas han ido de arriba para abajo para nosotros. Treinta días de tensión nerviosa. Treinta días de esperanza, de espera y aún no hay cambio sustancial. Sería todo mucho peor si las tropas no hubieran superado los rigores del combate, del clima, de los problemas de suministro con increíble resistencia y valentía. Durante el verano y otoño pensamos que habíamos logrado cosas increíbles. Y aun así eso no fue nada comparado con la situación actual.

 

Ayer, el frío con temperaturas de 30° y 40° C se detuvo. Ahora está nevando y un viento feroz sopla que hace los caminos difícilmente transitables. Nada está en nuestro favor, todo se ha volcado contra nosotros. Sólo nos podemos movilizar utilizando trineos. Todos los otros vehículos fallan o no operan adecuadamente.

Si deseas saber más, lee “A German General on the Eastern Front: The Letters and Diaries of Gotthard Heinrici 1941-1942” [Un general alemán en el Frente del Este: las cartas y diarios de Gotthard Heinrici 1941-1942], editado por Johannes Hürter.

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