Antisemitismo académico en la Alemania nazi

Reichsleiter Martin Bormann,

Múnich 33.

 

6 de marzo de 1941

Asunto: Conferencia de Frankfurt.

Apertura del Instituto para el Estudio de la cuestión judía.

 

¡Estimado camarada del partido Bormann!

 

Los preparativos para la conferencia de Frankfurt han prosperado y se pueden esperar que las cosas marchen sin problemas. Aquellos huéspedes que elegimos del extranjero probablemente también asistan. Todo este asunto fue discutido con el Ministerio de Asuntos Exteriores, que dirigió las investigaciones necesarias para los otros estados a través de nuestras misiones diplomáticas.

 

Quisiera pedirle al Führer que me diera la oportunidad de realizar una conferencia tratando estas preguntas. Como estoy hablando en una reunión masiva sobre el problema judío, debo saber hasta qué medida el Führer autoriza la discusión de este problema. Además de la representación general histórica del desarrollo de nuestra lucha y el imperativo fundamental para resolver el problema judío de Alemania y de toda Europa, dos preguntas exigen especial atención:

 

1. Cuando se alude a un reasentamiento territorial, ¿puede ser nombrada la isla de Madagascar a lo largo las líneas que antes he hecho en un ensayo, con lo cual usted está familiarizado? En principio, este ensayo fue aprobado por el Führer, pero en aquél momento se retrasó durante varios meses.

 

2. ¿Es posible hacer frente a la posición de los judíos y su poder en los Estados Unidos, tanto bajo Wilson, así como los desarrollos más recientes [?] A este respecto, hay tanto material auténtico disponible que tal discurso frente a un foro más amplio, sin duda, tendrá un mayor efecto informativo. Incluso si una polémica directa contra el presidente Roosevelt está fuera de toda cuestión, difícilmente se puede evitar hablar de forma general acerca de gente liderando en el poder.

 

En relación con esto, quería informar también al Führer acerca de los resultados en el Oeste y las consultas con el Alto Mando de las Fuerzas Armadas (OKW).

 

Como el mariscal del Reich sin duda ha informado al Führer, un envío de los objetos de arte ha llegado a Múnich. Los otros 26 vagones saldrán de París a principios de la nueva semana para los destinos designados. Entonces informaré sobre la culminación de la misión al Führer y solicitaré que se me permita presentarle personalmente los objetos más importantes.

 

¡Heil Hitler!

El 28 de marzo de 1941, Rosenberg se dirigió a la audiencia durante la conferencia de apertura del Instituto de Estudios sobre la Cuestión Judía, de su propia creación.

Al asumir el poder en Alemania en 1933, los nacionalsocialistas radicalizaron sus políticas contra la población judía por medio de la exclusión, la marginación, la emigración forzada y persecución. Al estallar la guerra, se agregaron una nueva serie de medidas, a saber, la creación de guetos, la deportación y el asesinato en masa en los territorios ocupados por el ejército alemán. Estas dos fases no siempre sucedieron cronológicamente ni estaban previstas para seguir en serie; más bien, estaban sujetas a cambios constantes y a veces corrían paralelas entre sí, totalmente desorganizadas.

 

El primer objetivo de los nazis era eliminar a los judíos de Alemania. La expulsión de judíos estaba, por tanto, en la agenda nacional. Sin embargo, las rápidas conquistas y el creciente número de judíos bajo la esfera de los nazis, apremiaba cada vez más buscar una “solución” a la “cuestión judía”.

 

Alfred Rosenberg se unió al partido Nazi antes de que Adolf Hitler lo hiciera. Se había desempeñado como líder provisional del partido y había escrito un libro virulento acerca de la lucha "aria" en contra de los judíos. Más adelante formaría un grupo, que llevaba su nombre, cuya tarea era saquear los tesoros artísticos europeos mediante el uso de vías férreas.

 

El 6 de marzo de 1941, Rosenberg envió un mensaje al secretario privado de Hitler acerca de la creación del Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía:

Alfred Rosenberg fue puesto a cargo de los territorios conquistados por los alemanes en la Unión Soviética en 1941. En la imagen, Rosenberg (al centro) visita Kiev, en 1942. A su derecha, el comisario del Reich, Erich Koch, y el jefe de la región administrativa, Alfred Meyer.

Si deseas saber más, lee “The Devil's Diary: Alfred Rosenberg and the Stolen Secrets of the Third Reich” [El diario del diablo: Alfred Rosenberg y los secretos robados del Tercer Reich], de Robert K. Wittman y David Kinney.

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