Las fuerzas alemanas iniciaron ataques de gran magnitud en el puerto soviético de Sebastopol. La flota soviética en el Mar Negro buscaba desesperadamente mantener el suministro a la ciudad, pero la guarnición rusa sólo consiste de siete divisiones de infantería y tres brigadas marinas, todas severamente débiles. Los alemanes tienen a su disposición nueve divisiones, dos de ellas rumanas.

 

El general von Manstein, encabezando la fuerza de ataque alemana, había tenido dificultades en la conquista del puerto y en esta ocasión se dispondría de todo lo que estuviese al alcance para privar a los soviéticos de tan vital puerto en el área de la Crimea y el Mar Negro:

Abrumador ataque sobre Sebastopol

Un cañón mastodonte alemán es apuntado sobre un blanco dentro de los límites de la ciudad de Sebastopol. Los alemanes utilizaron varios cañones gigantes en un intento por ablandar las defensas soviéticas.

En la mañana del 7 de junio, mientras el amanecer convertía dorado el cielo oriental y barría con las sombras de los valles, nuestra artillería abrió fuego con toda su furia como un preludio al asalto de la infantería. Simultáneamente, los escuadrones de la Luftwaffe se lanzaron hacia abajo sobre sus objetivos asignados. La escena ante nosotros era indescriptible, debido a que era único en la guerra moderna para el líder de un ejército dominar una vista de todo su campo de batalla. Hacia el noroeste se podía observar desde los bosques que escondieron de la vista las feroces batallas del ala izquierda del 54º Cuerpo justo sobre las cimas al sur del valle Belbek, por el cual combatiríamos enconadamente. Viendo hacia el oeste, uno podía ver las cumbres de Gaytany y detrás de ellas, muy distante, el brillo de la Bahía de Severnaya donde se unía el Mar Negro. Incluso las espuelas de la península de Khersones, en donde encontraríamos vestigios de la cultura helénica, eran visibles en clima despejado. Hacia el suroeste se alzaban las serranías amenazantes de Zapán y los escarpados acantilados de la cordillera costera. De noche, dentro de la gran circunferencia de la fortaleza uno podía ver los destellos del fuego de cañones enemigo; de día las nubes de roca y polvo lanzadas por los estallidos de nuestros proyectiles pesados y las bombas lanzadas por aviones alemanes. ¡Era realmente un escenario fantástico para un espectáculo tan gigantesco!

 

En Sebastopol había algo más que un ejército atacante confrontado por un adversario que por lo menos era igual numéricamente, algo más que artillería y aviones del más moderno diseño bombardeando fortificaciones incrustadas en acero, concreto y granito. Sebastopol era también el espíritu del soldado alemán, todo su valor, iniciativa y sacrificio de sí mismo, contendiendo con la resistencia obstinada de un oponente cuyos elementos naturales eran la ventaja del terreno y la tenacidad y firmeza del soldado ruso, reforzado por la compulsión de hierro del sistema soviético. Es imposible describir esta lucha que continuaría por un mes entero en el calor más abrasador (incluso las temperaturas de las primeras horas de la mañana eran de 41° centígrados), en términos que harían justicia a la hazaña del atacante o defensor. Lo que nuestras tropas lograron en esta batalla sería digno de una epopeya, pero aquí sólo hay espacio para un breve relato de una pelea que debe ser casi incomparable en su severidad.

 

En su ala derecha, 54º Cuerpo había dirigido a la 132ª División para que lanzara un ataque frontal a través del valle Belbek hacia las cumbres dominadoras al sur del mismo, dejando la cabeza de puente enemiga en Lubyimovka. A la izquierda de ella, la 22ª División de Infantería tenía la tarea de abrir el camino a lo largo del valle para la 132ª División atacando hacia al sur del Belbek desde el este, sobre la barranca Kamyshly. A la izquierda de eso, la 50ª División de Infantería, atacando a través de la localidad de Kamyshly, se uniría a este impulso desde una dirección suroeste. En la extrema ala izquierda del cuerpo, en los bosques montañosos, la 24ª División de Infantería haría su camino hacia las cimas de Gaytany, su flanco izquierdo siendo cubierto por la 18ª División rumana.

 

Como resultado de este apoyo abrumador del poderoso asalto de artillería y los ataques incesantes del 8º Cuerpo Aéreo, fue posible cruzar la barranca Kamyshly y el valle Belbek el primer día y obtener una base en las cimas dominantes al sur de ese último.

 

Abajo hacia el sur, el primer trabajo del 30º Cuerpo era lograr la posesión de las posiciones de salida para su propio ataque de seguimiento en ambos lados de la carretera a Sebastopol, que no sería lanzado hasta unos días más tarde.

Si deseas saber más, lee “Lost Victories: The War Memoirs of Hitler's Most Brilliant General” [Victorias perdidas: las memorias de guerra del general más brillante de Hitler], del mariscal de campo Erich von Manstein.

Las tropas alemanas tornaron la batalla a su favor después de meses de intentos por capturar el puerto en la Crimea. En la imagen, un soldado utiliza su lanzallamas mientras otro lanza una granada de mano.

Artilleros antiaéreos en el tren blindado “Zhelezniakov” (tren blindado número 5 de la Defensa Costera de Sebastopol), manipulando ametralladoras DShK Mnogokalibernyh de 12.7 mm. Al fondo se aprecia instalaciones de la torre de cañón costero de 76.2 milímetros.

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