En 1942, el alférez William J. Ruhe tenía veintiséis años de edad y sólo tres años de haberse graduado de la Academia Naval estadounidense, un ávido estudiante del carácter de la guerra y de los personajes que las combatieron, estaba deseoso de experimentar la batalla por sí mismo.

 

El 8 de julio de 1942, durante la quinta patrulla del submarino norteamericano S-37, a las afueras de Rabaul, la tripulación se encontró con un navío japonés y se dispuso para el ataque; lo que siguió a continuación fue una situación electrizante que es descrito en gran detalle por Ruhe:

Tenzan Maru hundido por el submarino S-37

El USS S-37 (SS-142), un submarino de la clase S de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, navegando en aguas del Pacífico.

Antes de sumergirse en el octavo [8 de julio], era posible ver señales de actividad en las poblaciones a lo largo de la playa en la boca del puerto de Rabaul. Luego, después de sumergirse, la trayectoria de la patrulla del 37 la llevó tan cerca de Rabaul que una simple mirada a treinta y cinco pies de profundidad con doce pies de periscopio expuesto mostraba las partes superiores de varios barcos anclados dentro del puerto.

 

Cuando un bombardeo se escuchó claramente en dirección de Rabaul, parecía aparente que los bombarderos de MacArthur estaban en acción y algunos barcos japoneses serían impulsados hacia el mar y sobre el 37.

La acción estaba al alcance. Aun así, no había señal de nerviosismo en los hombres a mi alrededor. No había conversaciones compulsivas, una señal segura de tensión en los hombres que no tenían nada qué hacer más que esperar. Noté que mis propios pensamientos acerca de lo que seguramente sucedería no incluían la posibilidad de morir o incluso resultar herido. Daba por sentado que “no puede sucederme a mí”. En una batalla naval, un submarino era sin duda el lugar donde se debía estar. Y la mayor parte de los hombres sentían lo mismo.

 

A las 1355, Tex, quien estaba en el periscopio, gritó, “estaciones de batalla, ataque de torpedo” y sonó la alarma general. Al momento en que el capitán entraba en el cuarto de control, Tex, con voz de cuestión de hecho, dijo, “Aquí viene. Es el Kiokawa Maru y está pintada como buque de guerra gris”. Luego, Tex le dijo al capitán, “el mar está liso como un cristal y el periscopio está dejando una larga pluma blanca a lo largo del agua”. Recomendó que el capitán utilizara sólo seis pulgadas de periscopio expuesto cuando el capitán ordenara “arriba periscopio”.

La rápida mirada del capitán indicó que un gran barco estaba a unas diez mil yardas de distancia y abrazando la línea costera. Esto estaba basado en un alcance del estadímetro de 1¼ espacios en la cuadrícula de alcance del periscopio que medía la altura del mástil delantero por encima del agua. “Dele un ángulo de estribor de cinco grados en la proa”, ordenó el capitán. Luego, “abajo periscopio”. Al tiempo que el periscopio era bajado, el capitán añadió, “hay un pequeño bote patrulla, probablemente un cazasubmarino, en el lado de estribor del barco grande”. Una escolta.

 

“Su curso es 270° Cierto”, Tex anotó, el Kiokawa Maru estaba regresando a puerto, no dejándolo.

El 37 fue puesto en curso de aproximación normal, pero permaneció lento a tres nudos para conservar la batería. El capitán ordenó, “setenta pies”. A la pregunta de Tex sobre si había visto algún avión al ordenar la profundidad del 37, el capitán admitió, “no busqué ninguno”.

 

El el último momento el capitán ordenó “alisten tres tubos. Ajusten los torpedos a cuatro pies y utilizaremos ángulo cero de giroscopios en los tres torpedos y dispararemos una extensión longitudinal”. Eso significaba enviar los torpedos a lo largo de la misma trayectoria, dejando que el avance hacia adelante del blanco esparciera los torpedos en el lado del barco.

 

El arreglo del 37 parecía muy bueno en mi opinión como oficial de inmersión. Su respuesta a los planos era también muy buena al tiempo que el bote mantenía fácilmente la profundidad.

 

Observé a todos los jugadores alrededor de la sala de control. Había mucho tiempo para pensar acerca de cómo este ataque me estaba afectando, pero estaba más interesado en las reacciones de los otros oficiales. Billy Gibson, el oficial de trazado, estaba sonriendo ampliamente -que parecía decir “esto realmente está sucediendo. Es por lo que había estado esperando”. Billy era el único oficial que no era de la Academia Naval y parecía que su trabajo en el submarino no era mucho más que un pasatiempo. Parecía que su tarea en el submarino era parte de un oficio calificado. Era una gran experiencia para el imperturbable, parecido a un duende, Billy. Bobby Byrnes, con los labios apretados y grave, estaba sentado en la puerta hacia el compartimiento de baterías delantero y estaba introduciendo los datos del periscopio del capitán en un “Banjo” que mantenía en su regazo. Este era el único dispositivo de control de disparo en un Bote S. Era un plato metálico elíptico grabado con ángulos, direcciones y distancias y tenía brazos ajustables de metal para producir una solución de disparo para los torpedos. Tex, con un redondo y blanco “Es-Fue” de plástico colgado de su cuello, estaba de pie cerca del capitán en el centro del cuarto de control y parecía relativamente indiferente al problema de ataque desarrollándose. Su tensa deliberación al hacer el rol de oficial de aproximación asistente era reconfortante. El capitán, por otro lado, mostraba signos de nerviosismo, parándose de puntas y subiendo y bajando sus talones mientras tomaba profundos respiros como para aclarar su mente.

Me preguntaba si debía estar asustado -porque no lo estaba-.

 

De vuelta a cuarenta y cinco pies, diez minutos después de la primera mirada, la rápida observación del blanco por el capitán produjo un cálculo de 5,500 yardas de distancia y un ángulo sobre proa de quince grados. Tex murmuró, “la observación del capitán muestra que el barco grande está yendo a una velocidad de unos quince nudos y eso no parece estar bien”. La conjetura de Tex era “sólo está yendo a unos diez nudos”. Una vez más, el capitán no buscó aviones. Tex pensaba que casi seguro que un avión estaría escoltando al barco de vuelta al puerto, debía estar cerca en alguna parte. El capitán confirmó que el objetivo era el Kiokawa Maru. “Está fuertemente armada, con muchos barriles de acero grandes en su cubierta principal”, dijo. El capitán también falló en marcar la dirección del cazasubmarinos antes que el periscopio fuera bajado.

“¿Dónde está la escolta? ¿Dónde está la escolta?” Tex repitió hasta que el capitán finalmente dijo “creo que está en ángulo recto al objetivo de nuestro lado”. Pero el capitán no sonaba convincente. No obstante, mantuvo al 37 a profundidad de periscopio y echaba rápidos vistazos al escolta amenazante sin decir nada.

 

La tercera observación del capitán del barco grande produjo un rango de 3,800 yardas. Esto indicaba una velocidad más baja. Pero también parecía que las lecturas del estadímetro del capitán eran sospechosas. El curso de 270° del objetivo se veía bien.

 

Con tanto tiempo en un ataque como este para calcular mentalmente la solución de control de disparo, utilizando sólo estimaciones. Me preguntaba por qué Bobby Byrnes estaba agonizando por los ajustes de su Banjo. Pero no me di cuenta cuán mal eran los datos que Billy y Bobby estaban haciendo un juego de malabares con ellos. Ninguno de ellos tenía una solución. No era como un problema de maestro de ataque en la Escuela de Submarinos. Allí, los datos eran razonablemente precisos durante toda una aproximación simulada.

Al momento en que el capitán subió el periscopio a las 1359 y echó una mirada, él realmente empezó a brincar arriba y abajo. “¡La escolta está tan cerca que puedo ver los roblones en sus lados!” Su voz había subido de tono una octava por arriba de lo normal. “¡Los hombres en el cañón delantero de tres pulgadas están apuntando directamente hacia mí!” Tex suplicó “¿Dónde está el objetivo? ¿Dónde está el objetivo?” El capitán, actuando nervioso y perplejo, contestó, “No lo sé. No puedo verla, el cazasubmarinos me está tapando todo. Está sólo a cincuenta yardas de distancia… Hay muchos hombres en los bastidores de las cargas de profundidad en su popa”.

 

Entonces Tex imploró “Olvídese de la escolta, capitán. Por favor proporcióneme una dirección del barco grande tan pronto como el cazasubmarinos lo deje ver”. ¿Estaba Tex usando buenos modales para captar la atención del capitán?

 

El capitán mantuvo el periscopio arriba. Luego, después de que la popa de la escolta había pasado por el periscopio, el capitán gritó “¡Marque la dirección!”

 

Tex leyó la dirección de la parte superior del periscopio, observó a su Es-Fue y anunció al capitán, “Estoy utilizando diez nudos como velocidad del objetivo Utilizaremos trece grados como el ángulo principal para el ángulo cero de giroscopio de nuestros peces”. Tex había aplicado astutamente la vieja regla de cálculo de “velocidad más tres” para obtener un ángulo principal factible.

 

“¿Cuál es el rango, capitán?... ¿El rango?” Tex estaba volviéndose frenético.

 

“No puedo saberlo -está más que llenando mi periscopio”.

 

“Un rango capitán… necesitamos un rango”. Tex persistió.

 

Luego, sin ningún “Prepárense para disparar”, el capitán dijo con voz temblorosa “Eso es todo… Comiencen a disparar. Comiencen a disparar”.

 

Con el anuncio del cuarto delantero, “Fuego el Uno”, el capitán ordenó “110 pies -y rápido-” Y “Coloquen los planos en inmersión aguda y a toda máquina hacia adelante”. El controlador respondió, “Estamos dejando dos mil amperes de reserva, señor”. ¡Máxima carga de baterías!

 

Noté que la proa repentinamente se había hecho más ligera después de que todos los peces habían dejado los tubos con una discorde satisfacción del bote. Estaban en camino. Pero los tubos de lanzamiento, no siendo apropiadamente ventilados, estaban llenos de aire. Por tanto, hacer que el 37 fuera nariz abajo parecía temporalmente imposible. Por lo que solicité al capitán que ordenara a los hombres que corrieran hacia adelante para poder hacer que la proa se fuera hacia abajo mientras ventilaba los tubos para sacar el aire atrapado. Evidentemente, las válvulas de asiento no habían funcionado apropiadamente al disparar, previniendo que los tubos se volvieran a recargar después de que los torpedos habían sido lanzados con aire.

 

“Todos los hombres vayan hacia adelante” gritó el capitán. Muchos hombres respondieron, corriendo salvajemente desde las baterías traseras y el cuarto de control hacia el cuarto delantero como una manada de potros salvajes. Allá adelante, ellos agregaron una cantidad considerable de peso a la proa y ayudaron a que el 37 tomara un ángulo de descenso. Pero luego el 37, yendo nariz abajo rápidamente, amenazaba con irse fuera de control y hundirse apresuradamente. La inundación del borde delantero fue detenida inmediatamente, a los hombres se les ordenó que se fueran hacia atrás a paso veloz y el capitán ordenó “Nivelen la burbuja en el tanque de lastre número uno”. Pero la ventilación en el tanque de lastre había quedado abierta debido a la inminencia de un ataque con cargas de profundidad. Consecuentemente, un disparo de aire presurizado se fue a través de la rejilla de ventilación como una gran burbuja que subió a la superficie -marcando la ubicación del S-37 para el enemigo-.

 

Tan pronto como escuché el aire corriendo a través de la ventilación abierta y viendo una luz roja en el tablero de inmersión, cerré la ventilación para que quedara algo de aire atrapado en el tanque de lastre. Esto detuvo el descenso del 37 y ayudo a regresarla a 110 pies.

 

Mientras tanto, veinticinco segundos después de que el primer torpedo hubiera dejado el tubo hubo una gran explosión, seguido muy de cerca por un fuerte estallido que sacudió al 37. Entonces hubo otras dos explosiones de torpedo muy cerca una de la otra. El tiempo entre los impactos del primero y segundo torpedo indicaban que el rango del barco había sido sólo de 600 yardas. Los ruidos de un barco hundiéndose fueron claramente escuchados en el equipo de sonido.

 

Por un momento pensé que estábamos matando a mucha gente. Pero sólo fue de una forma impersonal y desinteresada. Era como lanzar bombas sobre una ciudad. No podía tener una imagen mental de ninguna de las víctimas como individuos de carne y hueso.

Después de la acometida contra el buque japonés, el S-37 fue atacado con 30 cargas de profundidad por un lapso de más de cuatro horas; el submarino sufrió daños leves sin mayores consecuencias.

Tiempo después la tripulación descubrió, por la confirmación de la inteligencia japonesa, que el buque hundido no había sido el Kiokawa Maru, sino el carguero japonés Tenzan Maru; perdieron la vida 81 pasajeros y un tripulante.

 

Si deseas saber más, lee “War in the Boats: My WWII Submarine Battles” [Guerra en los botes: mis batallas submarinas de la Segunda Guerra Mundial], del capitán William J. Ruhe.

El 8 de julio de 1942, el submarino estadounidense S-37 (SS-142) torpedeó y hundió el transporte japonés Tenzan Maru a unos 50 kilómetros al oeste de Rabaul. 82 personas perdieron la vida. El cazasubmarinos CH-30 atacó al S-37 con cargas de profundidad sin éxito alguno.

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