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Patrulla aérea ataca al U-664

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El U-664 se está sumergiendo mientras el teniente Hodson realiza un ametrallamiento

El U-664, debido a la escasez de submarinos nodriza capaces de reabastecer a otros U-Boote en alta mar, zarpó de Brest en julio de 1943 con órdenes de transferir combustible a otros submarinos alemanes y luego regresar a Francia. En esta etapa de la Batalla del Atlántico, las comunicaciones por radio, necesarias para coordinar esos encuentros, también aumentaban el riesgo de ser localizados por los aliados.

 

El 6 de agosto, el U-664, comandado por Adolf Graef, se reunió con el U-262, al mando del Kapitänleutnant Heinz Franke, y le transfirió combustible durante una operación que duró unas cuatro horas. Al día siguiente, Graef reportó explosiones distantes que correctamente asoció con ataques contra otros submarinos alemanes en la zona. Esa misma noche también se reunió con otro U-Boot, el U-760, comandado por el Kapitänleutnant Otto-Ulrich Blum; la transferencia prevista se pospuso hasta la mañana siguiente.

 

En la mañana del 8 de agosto, el U-664 se encontraba en superficie, preparando la transferencia de combustible al U-760, mientras que el U-262 de Heinz Franke esperaba su turno para ser reabastecido. Aunque el informe de interrogatorio de los supervivientes del U-664 se centra sólo en el U-664 y el U-760, reconstrucciones posteriores sitúan también al U-262 en las inmediaciones. Fue entonces cuando un equipo Avenger/Wildcat del USS Card apareció entre las nubes y atacó. Los artilleros alemanes abrieron fuego con sus cañones antiaéreos de 20 mm y afirmaron haber derribado los aviones atacantes, aunque el combate dejó fuera de servicio gran parte del armamento antiaéreo del U-664. En la refriega murieron el segundo oficial de guardia y un timonel, quienes habían intentado soltar la manguera de transferencia.

 

Más tarde, durante la noche del 8 de agosto, el U-664 avistó a distancia un gran buque. En el puente hubo confusión sobre su identidad: algunos creyeron que era un petrolero, mientras que otros pensaron que podía tratarse de un portaaviones. Graef ordenó el ataque. Se dispararon torpedos, incluido uno acústico desde el tubo de popa, pero todos fallaron. Poco después, al avistarse un buque que se creyó un destructor, el U-664 se sumergió de emergencia y logró evadir un ataque con cargas de profundidad sin sufrir daños graves.

El 9 de agosto, tras permanecer sumergido casi todo el día anterior y durante parte de la mañana, Graef ordenó salir a la superficie para recargar baterías y transmitir un informe al mando de submarinos. Las antenas estaban dañadas y la transmisión se prolongó más de lo previsto. Hacia la tarde, una patrulla aérea del USS Card avistó al U-664. Los aviones atacaron con fuego de ametralladora, bombas y cargas de profundidad. A bordo reinó la confusión: parte de la dotación era inexperta, la escotilla de la torre tardó en cerrarse, el submarino perdió el control momentáneamente y volvió a emerger. El informe preliminar de los supervivientes ofrece detalles del hundimiento:

A las 1416 GCT [hora civil de Greenwich] del 9 de agosto, el U-664 fue avistado en superficie, en la posición 40° 12’ N., 37° 29’ W., por dos aviones TBF y un F4F en patrulla antisubmarina procedentes del USS Card. El día era despejado, con formaciones dispersas de nubes a gran altitud, y el mar estaba en calma. Los sobrevivientes declararon que el submarino se sumergió de emergencia al avistar los aviones, sin hacer ningún esfuerzo por disparar sus cañones. A este respecto, el marinero Wolf, encargado del mantenimiento del armamento, afirmó que no había tenido tiempo suficiente para volver a montar las piezas. Cuando el submarino apenas había alcanzado la profundidad de periscopio, los sobrevivientes sintieron el impacto de cargas de profundidad que explotaban muy cerca, junto al exterior del casco. El sistema de iluminación falló; el tablero de distribución del motor eléctrico sufrió un cortocircuito; los fusibles se quemaron y se observaron daños menores, aunque considerables, en todo el submarino. El tablero de distribución del motor eléctrico fue reparado rápidamente y los motores continuaron funcionando. Por alguna razón, el submarino volvió a salir a la superficie de inmediato. Ninguno de los sobrevivientes pudo explicar este procedimiento; todos sostenían unánimemente que el submarino todavía era capaz de sumergirse y que bien podría haber escapado si hubiera intentado descender a mayor profundidad.

 

NOTA: Los informes de acción de los aviones atacantes subrayan que una bomba de 500 libras fue lanzada muy cerca de la proa de babor del submarino, seguida, unos 10 segundos después, por dos cargas de profundidad del segundo TBF, que parecieron “encajonar al submarino y levantarlo fuera del agua”.

 

Cuando el U-664 salió completamente a la superficie y avanzó con sus motores eléctricos, se abrió la escotilla de la torre de mando y varios hombres, encabezados por Holst, subieron al puente para servir los cañones. Inmediatamente fueron ametrallados por el F4F y todos resultaron heridos o muertos. Los dos radiotelegrafistas, Stenten y Stuebchen, subieron entonces a cubierta para ayudar a los heridos y también resultaron heridos. En algún momento durante la acción, el oficial de máquinas, aparentemente creyendo que el submarino había salido a la superficie para rendirse, llamó al capitán para preguntarle si los hombres debían comenzar a abandonar el buque. Varios hombres malinterpretaron la pregunta como una orden y salieron por la torre de mando. Graef decidió entonces sumergir nuevamente el submarino y los hombres que estaban en cubierta quedaron en el agua mientras el U-664 se sumergía.

 

NOTA: El TBF lanzó una segunda bomba de 500 libras a 50 o 60 pies por la aleta de babor del submarino cuando este comenzó a sumergirse.

 

El U-664 se sumergió hasta una profundidad de 50 pies. Se habían abierto graves vías de agua en el casco resistente, una en la sala de radio y otra en los compartimentos de popa. El submarino se estaba inundando rápidamente y no se podía mantener el asiento. El sistema principal de iluminación seguía fuera de servicio y las celdas de las baterías, agrietadas, se llenaban de agua. Los motores eléctricos, sin embargo, seguían funcionando. Después de permanecer sumergido unos 10 minutos, Graef ordenó soplar los tanques y el submarino salió a la superficie, asentado por la popa. Los hombres abandonaron entonces formalmente el buque, muchos con chalecos salvavidas y otros llevando botes de goma al agua. Se observó que el U-664 se hundía casi verticalmente, primero de popa, a las 1509 GCT.

No se cree que se hayan colocado cargas de autohundimiento. Aunque es posible que se haya intentado enviar un mensaje de radio desde el U-664 informando de su hundimiento, se cree que los daños en el equipo de radio impidieron la transmisión.

Si deseas leer el reporte del interrogatorio de los sobrevivientes del U-664 en su totalidad, visita U-Boat Archive.

Uno de los pilotos que participaron en el ataque fue el teniente Gerald G. Hogan, de la Reserva Naval de los Estados Unidos, al mando de un TBF Avenger de la patrulla aérea del USS Card. En su declaración posterior, describió así el momento en que el U-664 fue alcanzado:

Rompiendo la capa de nubes a unos 1,500 pies, mientras volaba en una búsqueda submarina de rutina en compañía de otro TBF y un F4F, avisté un submarino a unos 55° por la proa de babor, a no más de dos millas de distancia. En ese momento nuestro rumbo era 102° T., velocidad 150 nudos, y el submarino navegaba con rumbo 225°, velocidad estimada de 4 a 5 nudos, a velocidad de crucero reducida. El avistamiento fue casi simultáneo por parte de todos los aviones.

Mi avión llevaba dos bombas de 500 libras y, por lo tanto, debía atacar primero. Inicié un ascenso a toda velocidad hacia el submarino, transmití mi reporte de contacto y me preparé para picar. Estabilizándome a 2,000–2,500 pies, entré en una picada de aproximadamente 50°. Lancé mi primera bomba a 750 pies y noté que parte de la torre de mando y de la popa aún eran visibles. La explosión ocurrió muy cerca de la proa de babor del submarino, a unos 20 pies. Salí de la picada girando bruscamente, justo a tiempo para ver explotar las cargas de profundidad del otro TBF. Este ataque siguió al mío por unos 10 segundos. La explosión de las cargas de profundidad pareció levantar al submarino y sacarlo del agua. El submarino dejó de sumergirse y perdió la mayor parte de su arrancada. Cuando el F4F lo ametralló de popa a proa, provocó que estallara una llamarada justo detrás de la torre de mando. Duró aproximadamente un minuto y fue seguida de densas nubes de humo negro.

Después de más ataques con ametralladoras, unos diez hombres salieron a cubierta para abandonar el submarino en balsas salvavidas. Estos hombres saltaron al agua o fueron alcanzados por las ametralladoras del F4F. Poco después, el submarino se puso en marcha y pareció comenzar a sumergirse. Entonces subí a unos 3,500–4,000 pies para lanzar mi segunda bomba de 500 libras, tras haber indicado a los otros aviones que se mantuvieran alejados esta vez. La solté a unos 650 pies y la bomba cayó a 50–60 pies por la aleta de babor. Pareció reducir la velocidad del submarino, pero éste continuó su inmersión y, en aproximadamente medio minuto, quedó completamente bajo el agua. Toda el área del ataque, de unos 300 pies de diámetro, estaba cubierta de manchas de aceite y de residuos de las explosiones.

Unos 15 minutos más tarde, el submarino volvió a emerger con la proa por delante, unas 100 yardas por delante del lugar donde se le había visto por última vez. Estaba asentado por la popa y avanzó lentamente, girando hacia estribor, antes de detenerse en seco. Poco después llegaron a la estación los aviones de relevo. Luego, unos diez minutos más tarde, se vio personal en cubierta, sacando balsas salvavidas y saltando al agua.

Mientras todos los aviones volaban en círculos, todo el personal abandonó el submarino, que se hundió por última vez, primero de popa, con la proa casi vertical en el aire. Eran las 1509 GCT.

 

Toda la acción, desde el primer ataque hasta el final, duró 55 minutos. Los sobrevivientes fueron recogidos esa noche por el destructor USS Borie.

El destructor escolta USS Borie rescató a Graef y a 43 alemanes más, quienes fueron trasladados a Casablanca.

Si deseas saber más, visita U-Boat Archive.

La perturbación provocada por la explosión de la segunda bomba de 500 libras del teniente

La perturbación provocada por la explosión de la segunda bomba de 500 libras del teniente Gerald Hogan en el área de babor del U-664.

Esta es parte de una serie fotografías que fueron tomadas desde el avión de socorro volado

Esta es parte de una serie de fotografías tomadas desde el avión de socorro pilotado por el alférez Rockett después del ataque de los aviones Wildcat y Avenger del USS Card.

Los prisioneros de guerra del U-664 fueron trasladados del USS Borie al USS Card el 10 de

Los prisioneros de guerra del U-664 fueron trasladados del USS Borie al USS Card el 10 de agosto de 1943, el día después del hundimiento; aquí se traslada a un prisionero de guerra herido en camilla.

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