La captura del U-570

Los destructores HMS Burwell y HMCS Niagara y los remolcadores ASW HMT Wastwate, Windermere, Kingston Agathe, y Northern Chief participaron en el rescate de la tripulación del U-570 y el remolque del submarino alemán a Islandia.

Después de una fiesta de despedida entusiasta en Trondheim, donde habían sido consumidas grandes cantidades de cerveza y vino, el submarino alemán U-570 zarpó a las 0800 horas del 24 de agosto de 1941. El bote no estaba en completo orden.

 

Los motores diésel no estaban afinados apropiadamente, el compresor de aire apenas estaba funcionando, algunas baterías no estaban ajustadas, los cuatro torpedos de repuesto en el compartimiento de proa no estaban asegurados, uno de los tubos de torpedo estaba tenía una fuga. Los hidrófonos fueron puestos fuera de servicio cuando el bote había tocado fondo y no habían sido reparados porque nadie en Noruega sabía cómo hacerlo.

 

Cuando el submarino alcanzó mar abierto, una gran parte de la tripulación comenzaron a marearse desesperadamente. Dado que uno o dos hombres con mareos podían ser acomodados en el puente a la vez y no por mucho tiempo, muchos de los hombres tuvieron que vomitar e cubos en las cubiertas inferiores. Las náuseas y el repugnante olor dentro del estrecho casco presurizado causaron casi una epidemia de arcadas. Muchos de los hombres fueron incapaces de mantener sus puestos de vigilancia, lo que sí lo hicieron estaban desorientados, poco alertas y con pocas ganas de corregir incluso la menor de las deficiencias.

 

Con órdenes de interceptar un convoy, en la mañana del 27 de agosto, 72 horas después de haber salido de Trondheim, el U-570 tomó una posición de espera a unos 130 kilómetros al sur de la costa de Islandia. Debido a que los hidrófonos eran inservibles, el capitán Rahmlow tuvo que llevar a cabo una serie de búsquedas visuales por el convoy, permaneciendo en la superficie en mares agitados patrullados por el Comando Costero, que en ese día había realizado treinta y seis misiones desde Islandia.

 

El reporte de Inteligencia Naval, concluido en octubre de 1941, describe lo ocurrido durante la captura del submarino alemán:

Aproximadamente a las 08:30 de la mañana del 27 de agosto de 1941, el U-570 se sumergió en posición aproximada 62° 15’ latitud norte y 18° 35’ longitud oeste para obtener un respiro del mar agitado, que ya había causado mucho mareo entre su tripulación inexperta.

 

A las 1050 el capitán decidió salir a la superficie de nuevo, trayendo el U-Boat desde una profundidad de aproximadamente 90 pies. Lo que pasó después sólo puede ser atribuido a la falta de capacitación del comandante. Rahmlow completamente se olvidó de realizar búsqueda alguna de aviones enemigos antes de exponer su navío.

 

Sucedió que un avión Hudson “S”, perteneciente al Escuadrón 269 y pilotado por el líder de escuadrón Thompson, estaba casi encima de ellos. El U 570 se percató del peligro demasiado tarde y, mientras ella estaba tratando de sumergirse de emergencia, el avión lanzó un hatajo de cuatro cargas de profundidad de 250 libras, con un ángulo de 30° a la estela del U-Boot. Estas explotaron cerca de ella, la más cercana está a unas 10 yardas de distancia. Un minuto después de la perturbación del agua había disminuido, el U 570 salió de nuevo a la superficie, con la proa inclinada hacia abajo, y 10 a 12 de su tripulación salieron a la cubierta. El avión fue atacado con ametralladoras hasta que una bandera blanca fue agitada desde la torre de mando.

 

Se pudo establecer por el interrogatorio de prisioneros que, en el momento del ataque, la confusión reinaba en el submarino. La detonación de las cargas de profundidad, la rotura de los instrumentos, la formación de gas, que la tripulación pensó era gas de cloro, y la entrada de una cierta cantidad de agua, aparentemente convencieron a Rahmlow que su barco estaba perdido, por lo que ordenó a la tripulación colocarse los chalecos salvavidas y subir a la torre de mando.

 

Los prisioneros indicaron que una vez en cubierta, se hizo necesario que ondearan la bandera blanca, ya que era posible que el avión, imaginando que estaban a punto de tripular su cañón, podría haber atacado una vez más. El mar estaba aparentemente tan agitado, que la dotación del cañón estaba fuera de toda cuestión, como también lo era el lanzamiento de un bote, ya que nadie en la tripulación se entusiasmaba de la posibilidad de ser echado al mar, cuando ni un solo barco estaba a la vista. Acurrucados en su posición miserable, la tripulación se mantuvo durante todo el día.

 

A las 1345 el avión Lockheed fue relevado por un hidroplano Catalina, que, al igual que su predecesor, procedió a circular alrededor del submarino con sus armas apuntando a la tripulación. A medida que el día finalizaba, los oficiales del U-570 parecían haber recuperado algo de su compostura y un número de hombres volvieron a entrar en el U-Boat. Una señal de radio fue enviada, informando al vicealmirante de submarinos, que el U-Boat ya no podía sumergirse y que había sido capturado. Después de esto, se hicieron intentos incompetentes con un martillo para romper los mecanismos vitales y secretos.

 

Documentos confidenciales fueron arrojados por la borda y la máquina de cifrado fue hecha pedazos y también arrojada. El agua subía en la sala de control y, después de trabajar las bombas eléctricas, la corriente bajó y la iluminación falló. Los compartimientos de proa se apagaron debido a las fugas.

 

A las 2250 la aeronave y U-570 fueron avistados por el remolcador H. M. Northern Chief. Este navío se aproximó al U-Boat e dio la siguiente señal: “Si hacen cualquier intento de sabotaje, no voy a salvar a nadie y dispararé en su balsas y flotadores”. La respuesta se dio: "No se puede hundir o abandonar; sálvennos el día de mañana [sic], por favor”.

 

A continuación, se le ordenó al U-Boat mostrar una pequeña luz blanca para asegurar que el contacto pudiera ser mantenido y esta fue fijada en popa. La tripulación del U-570 aún parecían estar preocupada por su futuro y comenzó a deshacerse de municiones y provisiones con el fin de aligerar la nave. Muchos de los hombres parecen haber regresado abajo para recuperar sus posesiones más preciadas y uno o dos prisioneros declararon que, de hecho, durmieron debajo en esta noche.

Si deseas saber más, lee “Hitler’s U-Boat War: The Hunters, 1939-1942” [La guerra submarina de Hitler: los cazadores 1939-1942], de Clay Blair.

Una línea es ligada desde un remolcador británico a la tripulación alemana del U-570.

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