Soldado del Cuerpo Alpino italiano de guardia en una posición nevada del frente oriental, diciembre de 1942. Fotografía coloreada.
El 1 de enero de 1943, el 8.º Ejército italiano en Rusia ya había sufrido la ruptura de buena parte de su frente. La Operación Pequeño Saturno, iniciada por las fuerzas soviéticas el 16 de diciembre, había deshecho las posiciones de varios cuerpos italianos desplegados en el curso medio del Don y empujado hacia el oeste a miles de hombres.
Más al norte, sin embargo, el Cuerpo de Ejército Alpino aún permanecía en sus posiciones. Sus divisiones no habían recibido el golpe principal de aquella ofensiva y seguían ocupando una línea que, desde las trincheras, podía parecer estable. Más allá de ese sector, el frente italiano ya se desmoronaba.
Entre aquellos soldados se encontraba Mario Rigoni Stern, sargento mayor de la 55.ª Compañía del batallón Vestone, perteneciente al 6.º Regimiento Alpini de la división Tridentina. A sus veintiún años, llevaba meses en una guerra que medía el tiempo por los relevos de centinelas, las raciones congeladas y las noticias que llegaban desde otras posiciones.
En la noche de Año Nuevo, la aparente quietud del Don se quebró entre trazadoras, artillería y una patrulla soviética que cruzó el río helado. Cuando el fuego cesó, una llamada telefónica dejó al nuevo año sin celebración… Ver Más

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