El 1 de julio, el LIV Cuerpo del Ejército lanzó un asalto masivo, apoyado por el bombardeo pesado de la Luftwaffe y varias docenas de cañones. Fuertes combates se produjeron durante los tres días siguientes, pero era evidente que el Ejército Rojo no podía mantener sus posiciones, cada vez más insostenibles, durante más de un día.

Aunque los ataques continuaron por un par de días más, el puerto de Sebastopol en la Crimea por fin cayó en manos de los alemanes. La campaña se había alargado demasiado tiempo y el 11º Ejército de Manstein quedó rezagado del avance de la ofensiva alemana de verano, dejando sólo en manos del 6º Ejército, al mando de von Paulus, el avance hacia el Cáucaso y los campos petrolíferos en el sureste de la Unión Soviética.

 

Gottlob Herbert Bidermann, sirviendo en la 132ª División de Infantería, participó en el ataque a Sebastopol y fue testigo de las encarnizadas batallas en torno a la ciudad fortificada:

Los alemanes capturan Sebastopol

Los alemanes tomaron el control de Sebastopol el 1 de julio de 1942, después de que bombardeos pesados redujeran la ciudad a poco más que un montón de escombros.

El 1 de julio, un torrente de artillería pesada y bombardeos fueron ordenados sobre la ciudad asediada a las 1230, Estaba planeado que la masa del LIV Cuerpo del Ejército tomaría el sector oriental y las 132ª División de Infantería fue ordenada para empujar desde el sur hacia las defensas de la ciudad y capturar el sector al sur.

 

El objetivo del ataque desde el sur era para capturar el tercio más al sur de Sebastopol en el primer día, con el resto de la ciudad siendo tomada el segundo. A las 0900, los bombardeos de la artillería y la Luftwaffe fueron observados desde el cuartel general de la división, ahora ubicado adelante en la Colina 73.0. La ciudad entera parecía haberse esfumado debajo de una manta gruesa de humo y polvo.

En caso de que sólo se encontrara resistencia ligera, el comandante de la división solicitó aprobación para empujar por el centro de la ciudad hacia el borde sureño del puerto, permitiendo que la ciudad fuera capturada en un día. El plan de contingencia fue aprobado. El plan de asalto asignado al Cuadragésimo segundo Regimiento de Infantería en el flanco derecho y el Septuagésimo segundo Regimiento de Infantería en el medio; y el flanco izquierdo, barriendo a través de las aproximaciones occidentales hacia Sebastopol, fue asignada al Nonagésimo séptimo Regimiento de Infantería.

 

A las 1230, fue posible observar a los elementos de infantería delanteros penetrar las defensas exteriores de la ciudad y la artillería dirigida contra el sector sur se detuvo para prevenir bajas de nuestras propias fuerzas. A las 1313, la bandera de guerra del Reich fue izada encima de las dominantes cimas Panorama mientras la infantería, encontrando poca o ninguna resistencia, continuó su rápido avance. A las 1400, el comandante de la división recibió un informe del Oberst Maisel, comandante del Cuadragésimo segundo Regimiento de Infantería, diciendo que sus fuerzas habían penetrado más allá de la línea de defensa, avanzado a través de la ciudad y alcanzar la Bahía de Artillería. Con este reporte, la ciudad estaba oficialmente en manos alemanas.

 

Los habitantes de la ciudad lentamente se arrastraron fuera de los sótanos y refugios subterráneos para saludar a sus conquistadores. Ansiosamente mirando a las tropas alemanas que se movilizaban en largas columnas a paso de caracol a través de los escombros, los ciudadanos sobrevivientes inmediatamente comenzaron a saquear los depósitos de suministros de alimentos que no habían sido destruidos por el fuego de artillería. Se impuso la ley marcial tan pronto como fue posible para restaurar el orden de la ciudad torturada. Los almacenes de suministros e instalaciones vitales de la ciudad fueron puestos bajo vigilancia y equipos de trabajo fueron organizados en un esfuerzo para resucitar la vida de la destrucción que había descendido sobre su mundo por las últimas semanas.

 

Después de semanas de combate difícil y grandes pérdidas, la fortaleza costera y terrestre más poderosa de Rusia estaba ahora firmemente en manos alemanas. Por los varios días siguientes, los landsers y los prisioneros soviéticos fueron puestos a trabajar sepultando miles de muertos rusos aún yaciendo dispersos a través de áreas donde fuertes combates habían tenido lugar.

Si deseas saber más, lee “In Deadly Combat: A German Soldier's Memoir of the Eastern Front” [En combate mortal: la memoria de un soldado alemán en el Frente del Este], de Gottlob Herbert Bidermann.

Soldados rumanos se refrescan en un muelle en Balaklava después de la captura de Sebastopol, en julio de 1942.

Un grupo de soldados rusos descansa sobre un montón de escombros en las calles arruinadas de Sevastopol, en la Unión Soviética, en 1942.

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