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La 34ª División “Red Bull” toma la Colina 609 en Túnez

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Infantería estadounidense avanza en Túnez durante la fase final de la campaña del norte de África. En mayo de 1943, unidades del II Cuerpo estadounidense presionaban hacia Mateur y Bizerta, mientras británicos y franceses comprimían las últimas posiciones del Eje desde otros sectores.

Para el 1 de mayo de 1943, la campaña de Túnez entraba en su fase final. Las fuerzas del Eje estaban cada vez más comprimidas entre el avance británico desde el sur y el empuje estadounidense desde el oeste. Sin embargo, el terreno tunecino todavía ofrecía a los defensores alemanes e italianos una ventaja considerable: colinas rocosas, pasos estrechos y puestos de observación desde los cuales podían dirigir fuego de artillería contra cualquier avance aliado.

Una de esas posiciones era la Colina 609, también conocida como Djebel Tahent, un macizo rocoso que dominaba el sector de avance del II Cuerpo estadounidense hacia Mateur. Su valor no residía sólo en la altura, sino también en la observación que ofrecía de los accesos circundantes. Mientras los alemanes la conservaran, podían bloquear o castigar el movimiento de las unidades estadounidenses en la zona.

Para la 34ª División de Infantería “Red Bull”, comandada por el mayor general Charles W. Ryder, la batalla tenía además un significado moral. La división había sufrido duramente en la campaña de Túnez y cargaba con la mala reputación derivada de combates anteriores, especialmente Fondouk. Capturar la Colina 609 era una necesidad táctica, pero también una oportunidad para demostrar que las tropas estadounidenses habían aprendido las lecciones del norte de África y podían superar una posición alemana bien defendida.

La defensa alemana estaba a cargo del Regimiento Barenthin, una formación de la Luftwaffe organizada en torno a su comandante original y atrincherada en la roca. La historia de la 34ª División describió así la posición y el asalto:

Esta elevación había sido incluida originalmente en el sector de la 1ª División de Infantería, que la capturó, pero luego fue rechazada por un feroz contraataque alemán. Para proteger nuestras propias fuerzas, era necesario asegurar la colina, estuviera o no dentro de nuestro sector. Por ello, un batallón del 135º Regimiento de Infantería la atacó y permitió que otro batallón pasara a través de su posición, al sureste del principal bastión de la Colina 609.

Conocida por los árabes como Djebel Tahent, era una enorme masa de roca. Sus laderas inferiores estaban cubiertas de vegetación y recorridas por una serie de toscos muros de piedra que serpenteaban por las pendientes. La aproximación directa desde el oeste era extremadamente difícil, pues la cara de la montaña se elevaba casi verticalmente.

En la cara oriental, sin embargo, era posible una aproximación algo más sencilla; por eso se decidió atacar la posición desde el lado alemán.

El enemigo que defendía la colina pertenecía a una unidad de la Luftwaffe llamada Regimiento Barenthin, por el nombre de su comandante original. Aquellas tropas estaban profundamente imbuidas de doctrina nazi y eran mandadas con audacia y valentía. En la cima misma de la Colina 609 habían preparado una verdadera ciudadela excavada en la roca.

Sólo se conocía un camino para llegar arriba: un sendero de cabras que entraba desde el noreste.

 

Para el 1 de mayo, la división había colocado cuatro batallones en círculo alrededor de la montaña. Con apoyo de una compañía de tanques de la 1ª División Blindada y con el fuego de artillería más pesado que pudimos reunir, comenzó el asalto. El valor y la disciplina demostrados en Fondouk estaban ahora reforzados por lo aprendido durante el período de entrenamiento en Maktar, y la infantería hizo progresos alentadores.

Finalmente, de la posición enemiga no quedó nada salvo la fortaleza de la cima. Los alemanes estaban atrapados allí, pero mientras conservaran sus posiciones, podían dirigir sobre nosotros un fuego de artillería muy intenso desde el magnífico puesto de observación que constituía la Colina 609.

 

La infantería, usando con gran habilidad una cortina de fuego de artillería, logró acercarse hasta la distancia de las granadas de mano y la bayoneta.

 

Había caído la noche y se desarrolló un combate de la mayor dureza, en condiciones en las que sólo un control y liderazgo excelentes impidieron que unos compañeros mataran a otros.

Hacia la mañana, un pelotón consiguió abrirse paso por el sendero de cabras, que los alemanes habían considerado inutilizable como ruta de aproximación, y sorprendió por la retaguardia a los obstinados hombres del Regimiento Barenthin.

Aturdido momentáneamente, el enemigo fue vencido con rapidez, y la Colina 609 quedó en nuestras manos.

De inmediato se desplegó un batallón para ocuparla. Nuestros observadores avanzados de artillería, que acompañaban a los elementos de vanguardia de la infantería, pronto dirigieron fuego contra el enemigo en retirada, causándole graves estragos.

Si deseas saber más, visita la 34th Infantry Division Association.

La captura de la Colina 609 también figura en las memorias de Omar N. Bradley, entonces al mando del II Cuerpo estadounidense. Bradley la interpretó como una prueba de la madurez del ejército estadounidense en Túnez. Después de los reveses iniciales de la campaña, las tropas estadounidenses ya no estaban aprendiendo sólo a sobrevivir bajo fuego alemán: estaban aprendiendo a coordinar infantería, artillería y blindados contra posiciones difíciles.

El terreno no parecía adecuado para tanques y, precisamente por eso, su empleo sorprendió a los defensores alemanes. Bradley recordó después la protesta de un prisionero del Regimiento Barenthin:

Pocas veces un enemigo defendió una posición con tanta ferocidad como lo hicieron los alemanes en la cima de la Colina 609. Sabían que, una vez caída aquella muralla, no tendrían más remedio que retirarse hacia el este, abriendo así el camino hacia Mateur en el flanco de su línea hacia Túnez.

Después de un día de combate brutal en las empinadas pendientes de la colina, la 34ª División llegó a una aldea árabe situada bajo el acantilado, en el lado sur de la 609. Más arriba, en el promontorio, soldados de infantería alemanes veteranos se habían atrincherado entre las grietas de la roca. Desde allí seguían descargando fuego automático sobre las tropas de Ryder.

Más tarde, un prisionero del Regimiento Barenthin, que había defendido la Colina 609, protestó por nuestro empleo de tanques en el ataque:

Podríamos haber resistido a su infantería durante otra semana —se jactó—, pero no esperábamos ver tanques. De hecho, no tenían derecho a usarlos. Nos habían dicho que aquello no era terreno para tanques y, por eso, teníamos pocas defensas.

Con aquel ataque exitoso contra la Colina 609, la 34ª División se sacudió la mala reputación con la que había salido de Fondouk. En septiembre siguiente, Ryder zarpó con su división desde Túnez hacia Italia.

Si deseas saber más, busca el título A Soldier’s Story [Historia de un soldado], de Omar N. Bradley.

La Colina 609 no decidió por sí sola la campaña de Túnez, pero sí tuvo un peso táctico y simbólico considerable. Su captura abrió el camino hacia Mateur, privó a los alemanes de un puesto de observación dominante y demostró que el II Cuerpo estadounidense podía ejecutar operaciones combinadas con mayor eficacia que en los meses anteriores. En términos humanos, fue otro combate duro en una campaña que ya estaba llegando a su final, pero que todavía exigía asaltar, roca por roca, las últimas posiciones defensivas del Eje.

 

Para la 34ª División “Red Bull”, la victoria en la Colina 609 se convirtió en una forma de recuperación moral. La división no salió de Túnez como una unidad intacta ni descansada, pero sí como una formación que había demostrado aprendizaje, resistencia y capacidad de adaptación. Tras los tropiezos de los primeros meses de la campaña, la toma de aquella posición rocosa permitió a sus hombres recuperar prestigio ante otros mandos aliados y ante sí mismos.

La campaña de Túnez fue apenas el comienzo del largo recorrido de combate de la 34ª División. Después de África del Norte vendría Italia, donde la división pasaría cientos de días en línea y sufriría pérdidas enormes. Según los registros históricos de la unidad, la 34.ª División acumuló 605 días en combate durante la Segunda Guerra Mundial y sufrió alrededor de 20,000 bajas, una cifra inmensa para una formación de su tamaño.

En cuestión de días, las fuerzas del Eje en África del Norte empezarían a derrumbarse. Pero para los hombres de Ryder, la caída de Túnez no significaría el final de la guerra. La Colina 609 fue una victoria necesaria; el siguiente capítulo sería Italia, y sería todavía más largo, más montañoso y más costoso.

La tripulación de un tanque del Ejército de los Estados Unidos toma un descanso en algún l

Tripulación de un tanque estadounidense descansa en Túnez. El empleo de tanques en apoyo de la 34.ª División de Infantería sorprendió a los defensores alemanes de la Colina 609, que habían considerado el terreno inadecuado para blindados.

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La cumbre rocosa de la Colina 609 / Djebel Tahent. Las posiciones alemanas excavadas en la roca permitían observar y batir los accesos circundantes, por lo que su captura fue esencial para el avance estadounidense hacia Mateur.

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