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Hacia Feodosia bajo fuego

Ruinas de Feodosia en febrero de 1942, pocas semanas después de los combates de enero._edi

Ruinas de Feodosia en febrero de 1942, pocas semanas después de los combates de enero. La fotografía registra la destrucción causada por los ataques de la aviación alemana en la ciudad que las fuerzas soviéticas habían recuperado a finales de diciembre y hacia la que avanzaba la 132.ª División de Infantería el 15 de enero. Fotografía de Horster. (Narodowe Archiwum Cyfrowe, 2-1780; dominio público).

El 15 de enero de 1942, la lucha por Crimea ya no podía entenderse únicamente desde Sebastopol. Mientras la fortaleza soviética seguía resistiendo en el oeste, los desembarcos realizados por el Ejército Rojo a finales de diciembre en Kerch y Feodosia  habían abierto una nueva crisis en el extremo oriental de la península. El 11.º Ejército alemán tuvo que contener aquella amenaza antes de poder concentrarse nuevamente en Sebastopol.

La 46.ª División de Infantería se había retirado hacia el oeste para evitar quedar cercada, mientras otras unidades alemanas eran desplazadas hacia el nuevo frente. Entre ellas estaba la 132.ª División de Infantería, duramente castigada durante los combates anteriores ante Sebastopol. Las pérdidas habían sido tan elevadas que fue necesario disolver un batallón de cada regimiento para completar las fuerzas de los restantes.

Entre los hombres de la división se encontraba Gottlob Herbert Bidermann, entonces Gefreiter de la 14.ª Compañía del Regimiento de Infantería 437. Servía una pieza antitanque Pak y, años después, recordaría el ataque a Feodosia desde esa perspectiva.

Para mediados de enero, los alemanes estaban preparados para pasar nuevamente al ataque. La operación del día 15 debía empujar a la 132.ª División hacia el Mar Negro y la bahía de Feodosia, mientras otras formaciones cubrían sus flancos.

Sobre el terreno, sin embargo, aquellas líneas de avance se reducían a distancias mucho menores: una pendiente, una posición enemiga y unos minutos detrás de la mira de un cañón antitanque:

Se había programado una ofensiva para el 15 de enero, y a la 132.ª División de Infantería se le encomendó abrirse paso por la cota 132,3, rebasarla y avanzar hasta el Mar Negro y la bahía de Feodosia. A nuestra izquierda estaba desplegado el reforzado Regimiento de Infantería 213; el sector a nuestra derecha había sido asignado a la 170.ª División de Infantería.

Poco antes del crepúsculo recibimos informes sobre defensas rusas preparadas al suroeste de la cota 132,13. Al amparo de dos puestos de ametralladoras, arrastramos nuestro Pak a través de la gris y helada tierra de nadie, con el escudo del cañón orientado hacia delante. Ocupamos una posición en una suave pendiente desde la que podíamos ver la bahía de Feodosia. Por primera vez vimos el Mar Negro como una línea gris oscura en el horizonte. Abrimos fuego con nuestro Pak contra un grupo de vehículos y blindados rusos que, imprudentemente, se encontraban en la estepa abierta, a 1.500 metros de distancia.

Los rusos respondieron al fuego con tanques y morteros pesados, y los proyectiles estallaban al impactar en la cresta de la pendiente detrás de nosotros. Durante el intercambio de fuego, un artillero que servía en otro Pak de nuestra compañía murió a causa de la explosión de un proyectil.

Reajusté cuidadosamente el telémetro y apunté nuestro Pak hacia un blanco distante. Una vez más nos encontrábamos ante los minutos decisivos de vida o muerte en el campo de batalla. Si los blindados enemigos tenían localizada nuestra posición y eran más rápidos y hábiles que nosotros, habríamos encontrado nuestras tumbas en aquella ladera.

Con el ojo ardiéndome contra el ocular de goma de la mira, presioné el botón de disparo y seguí la trayectoria de nuestro proyectil, conteniendo la respiración hasta que se perdió de vista contra el diminuto blanco negro a lo lejos. La tripulación salió precipitadamente del vehículo blindado, señal de que nuestro disparo había dado en el blanco y puesto fuera de combate al tanque.

 

Una batería de 105 mm de nuestra artillería divisionaria abrió fuego de inmediato y, en cuestión de minutos, todo el terreno ocupado por los rusos quedó envuelto en una espesa nube de polvo y humo. Continuamos disparando rápidamente hacia la bruma con proyectiles antipersonal. Las posiciones soviéticas, que de otro modo habrían servido como cabeza de puente para un contraataque contra nuestras líneas recién establecidas, desaparecieron bajo una lluvia de fuego de artillería.

La oscuridad protectora se extendió sobre nosotros, envolviendo a amigos y enemigos y poniendo fin al intercambio de fuego de artillería. Durante la noche, un pelotón de reconocimiento trajo varios prisioneros, quienes proporcionaron información para proseguir el ataque al día siguiente.

Si deseas saber más, lee In Deadly Combat: A German Soldier’s Memoir of the Eastern Front [En combate mortal: memorias de un soldado alemán del Frente del Este], de Gottlob Herbert Bidermann, traducido y editado por Derek S. Zumbro.

 

Lo que en la ladera había sido una sucesión de blancos, explosiones y minutos de espera quedó registrado desde otra escala como terreno ganado, contraataques y posiciones tomadas. A la mañana siguiente, la jornada anterior aparecía resumida en el lenguaje seco del mando:

El ataque contra Feodosia ganó terreno en todos los sectores después de arrollar los puestos avanzados de combate, frente a un enemigo que combatía tenazmente. Violentos contraataques, algunos apoyados por tanques, fueron rechazados. Mientras continuaban los combates por algunas localidades en la retaguardia, ya al anochecer de ayer se logró tomar la altura al norte de Petrovka, 6 kilómetros al noroeste de Feodosia.

 

El enemigo sufrió fuertes pérdidas; en combate cercano fueron capturadas dos baterías y destruidos 16 tanques. El IV Cuerpo Aéreo apoyó con éxito el ataque, sobre todo mediante ataques contra tanques y posiciones de baterías.

Si deseas saber más, consulta Kriegstagebuch des Oberkommandos der Wehrmacht (Wehrmachtführungsstab), Band II [Diario de guerra del Alto Mando de la Wehrmacht, volumen II], compilado y comentado por Andreas Hillgruber. El pasaje reproduce el Lagebericht OKH del 16 de enero de 1942.

En la memoria de Bidermann, el 15 de enero terminó cuando la oscuridad cubrió la ladera y un pelotón regresó con prisioneros. En el parte del mando, la misma tarde quedó reducida a una altura tomada, contraataques rechazados y material enemigo destruido. Dos escalas distintas de una misma jornada: la experiencia de quienes apuntaban y disparaban, y la síntesis de quienes medían el avance sobre un mapa.

El Mar Negro, que Bidermann había visto por primera vez como una línea gris oscura en el horizonte, seguía delante. La lucha por Feodosia continuaría más allá de aquella noche; el 15 de enero, la oscuridad solo había puesto fin al fuego de un día.

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El teniente general V. N. Lvov, a la derecha, estudia un mapa durante la preparación de una operación en enero de 1942. Mientras las fuerzas alemanas se reorganizaban para atacar hacia Feodosia, el mando soviético intentaba sostener y ampliar las posiciones conquistadas en el este de Crimea. Fotografía de Mark Redkin. (TASS / GosCatalog; dominio público).

Hans von Ahlfen y otros oficiales alemanes en las alturas sobre el puerto de Feodosia, mayo de 1942. El terreno abierto y elevado alrededor de la ciudad ayuda a situar el paisaje desde el que Bidermann recordó haber visto por primera vez la bahía y el Mar Negro durante el avance del 15 de enero. (Bundesarchiv, B 145 Bild-F016213-0015 / CC BY-SA 3.0).

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