Un día de descanso en la Unión Soviética

Tropas alemanas haciendo una pausa mientras los tanques Sturmgeschütz III son repostados, en una columna de marcha, en Letonia, en julio de 1941.

Los alemanes habían capturado Vitebsk y lograron conseguir cruzar el Río Dnieper al sur de Orsha. Ante esto, la Stavka estaba percatándose de la crisis que las fuerzas de Timoshenko estaba enfrentando en su sector de mando. Le fue ordenado que iniciara una serie de contrataques en el área de Smolensk y Orsha para buscar recuperar Vitebsk.

 

Mientras tanto, algunos elementos del ejército alemán recibían descanso después de las largas y extenuantes marchas en territorio soviético antes de reiniciar su ofensiva. Karl Fuchs era un artillero de tanque en la 7ª División Panzer alemana, él escribía cartas a su familia describiendo las realidades de la guerra:

Un soldado alemán comparte su ración con una madre rusa, en 1941.

15 de julio de 1941

 

Querida amada, mi querido pequeño hijo,

 

¡Finalmente otro día de descanso para los hombres y las máquinas! Se siente bien. Saben, en un día como este, puedes pasar un rato haciendo limpieza de todo. Por primera vez en mucho tiempo he tenido la oportunidad de darme un baño. ¡Esa fue una sensación maravillosa y refrescante! Mi cuerpo entero se siente como si hubiera renacido. Antes de eso, sin embargo, tuvimos que dar servicio a nuestro tanque, limpiarlo, reparar algunas cosas y ponerlo de nuevo en plena forma. No pueden imaginarse lo que este polvo y tierra hace a las máquinas y los motores.

 

Estamos posicionados a las afueras de la ciudad de Smolensk y hemos penetrado las muy aclamadas líneas Stalin. Me imagino que esta campaña habrá finalizado dentro de ocho a diez días. Sí, pueden estar orgullosos de los soldados alemanes y los logros militares de nuestros hombres.

 

Los prisioneros rusos se ven todos emaciados. No han tenido nada que comer durante días. Ellos también están contentos que la guerra pronto concluya. Un camarada de Ucrania estaba tan feliz de haber sido capturado que casi me aplastó al abrazarme, lo llevé conmigo por un par de kilómetros.

 

¿Y cómo están ustedes dos? Espero que se sientan bien. Los saludo y los beso.

Si quieres saber más, lee “Your Loyal and Loving Son: The Letters of Tank Gunner Karl Fuchs, 1937-1941” [Tu leal y amado hijo: las cartas del artillero de tanque Karl Fuchs, 1937-1941], editado por Horst Fuchs Richardson.

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