El carguero sin nombre del U-123

El U-123 en el mar durante su patrulla de enero de 1942, con varios tripulantes trabajando junto al cañón de proa. (Bundesarchiv, Bild 101II-MW-4006-20 / Tölle / CC BY-SA 3.0).
El 17 de enero de 1942, el U-123 llevaba varios días operando frente a la costa oriental de Estados Unidos. La primera oleada de la Operación Paukenschlag había comenzado el 13 de enero y Reinhard Hardegen había llevado el submarino hacia el sur, desde los accesos a Nueva York hacia las rutas que convergían en la bahía de Delaware y continuaban hacia cabo Hatteras.
El peligro no era inexistente. En la madrugada del 16, un avión sorprendió al U-123 y lanzó cuatro bombas, sin alcanzarlo. Poco después, Hardegen supo por radio que el tráfico marítimo había sido advertido y que los buques-faro de Barnegat y Five Fathom Bank habían sido sustituidos por boyas luminosas. Aun así, siguió hacia la bahía de Delaware. En la posición de Five Fathom Bank encontró apenas ocho metros de agua bajo la quilla.
Aquellas aguas someras acercaban al U-123 a las rutas costeras, pero reducían al mínimo el margen para una inmersión de emergencia. Desde el puente podían verse las luces de tierra.
Horst von Schroeter, entonces oficial de guardia del U-123, recordaría décadas más tarde hasta qué punto aquella primera incursión se desarrolló cerca de la costa:
El comandante del submarino, el capitán Hardegen, decidió que durante el día pasaríamos algún tiempo en cubierta, con toda la tripulación durmiendo, salvo, por supuesto, los pobres hombres de guardia. Luego, al anochecer, nos apresurábamos hacia la costa para localizar blancos.
Nos acercábamos tanto a la costa que podíamos ver de noche los automóviles circulando por las carreteras costeras, con los faros encendidos. Olíamos los bosques de la costa, a unas dos o tres millas de distancia. El agua en la que estábamos tenía solo entre diez y quince metros de profundidad. Por supuesto, no habríamos podido sumergirnos.
Si deseas saber más, lee The Iron Time: A History of the Iron Cross [El tiempo del hierro: una historia de la Cruz de Hierro], de Stephen Thomas Previtera. La entrevista con Horst von Schroeter aparece en las pp. 425–431 de la primera edición de Winidore Press (1999); el pasaje anterior procede de la p. 426.
El recuerdo de von Schroeter abarca aquella primera patrulla en conjunto. El recuerdo de von Schroeter abarca aquella primera patrulla en conjunto. Para el 17 de enero, las anotaciones de Hardegen devuelven el relato a una secuencia más precisa. A las 00:42, el U-123 regresó hacia Five Fathom Bank y empezó a registrar lo que aparecía en aquellas aguas:
00:42 h. De nuevo hacia Five Fathom Bank. Busco las mismas rutas de ayer.
02:00 h. Proyectiles iluminantes por el través de estribor. A proa, reflectores desde la dirección de cabo Henlopen. Las ciudades de la costa, brillantemente iluminadas.
04:00 h. De nuevo se ven algunas luces de embarcaciones menores.
06:35 h. Sombra a babor, silueta de destructor. Como no quiero meterme con él en 15 metros de agua, me abro a estribor.
07:10 h. Destructor fuera de vista.
…
A proa por estribor, una luz. ¡Vamos por ella! Poco después reconozco un carguero de unas 4.000 TRB. Cuatro escotillas, muy cargado. Solo lleva una luz en el primer mástil y las luces de posición están apagadas. Rumbo 13°, velocidad 11 nudos. Por desgracia, empieza a amanecer. Al adelantarlo, me acerco un poco demasiado. De improviso cruzo por delante de su proa a 600 metros, preparo el último torpedo de popa y me coloco contra el horizonte oscuro.
13:01 h. CA 5756. Disparo de popa. Ángulo del blanco 90°, distancia 750 metros. Tiempo de recorrido, 57 segundos. Detonación muy fuerte, poderosa columna de humo negro. Impacto en el puente. El vapor se hunde de inmediato con la arrancada que lleva. Al disiparse el humo de la detonación, solo los mástiles continúan visibles sobre el agua; poco después también desaparecen. Profundidad del agua, 45 metros.
Me alejo a máxima velocidad hacia el este porque está amaneciendo y durante el día necesito algo más de agua bajo la quilla. Como la mar está en calma y el cielo despejado, decido permanecer en superficie para llegar rápidamente a cabo Hatteras, donde, según los mensajes de radio, cruza el tráfico marítimo.
Si deseas saber más, consulta U-Boat Archive, sección “U-123 — 7th War Patrol”, con el Kriegstagebuch de la séptima patrulla del U-123.
El KTB no registra un nombre ni una bandera, ni menciona supervivientes. Para Hardegen, aquel barco quedó reducido a una estimación de unas 4.000 TRB y a la observación de que había desaparecido rápidamente bajo el agua. La identidad del blanco seguiría abierta durante décadas.
Cuando Michael Gannon reconstruyó la patrulla en Operation Drumbeat, publicado en 1990, intentó resolver el problema. Descartó al San José, que había sido asociado al ataque, porque ese buque se perdió más tarde aquella noche, mucho más al norte, en una colisión con el Santa Elisa de la que hubo numerosos supervivientes. Gannon consultó además la Wreck Information List compilada por el U.S. Hydrographic Office en 1945 y no encontró un pecio sin identificar que encajara con la posición CA 5756. En su reconstrucción, el carguero siguió sin nombre.
La respuesta llegó mucho después. El buque era el D/S Octavian, un carguero noruego de 1.345 TRB construido en 1938. Había salido de Galveston el 9 de enero rumbo a Saint John, Nuevo Brunswick, con un cargamento de azufre y resina de madera. Debía llegar el día 18. Nunca llegó.
Al mando iba Jens Ludolf Dahl, de 35 años. Entre los otros dieciséis hombres se encontraba Erling Mareno Østby, de Rakkestad, de 24 años, embarcado en el Octavian desde 1940, y Albert Leonard Pott, marinero canadiense. Los 17 desaparecieron con el buque.
Durante décadas, la pérdida del Octavian se había atribuido a otro submarino, el U-203, en una posición muy al norte. En 2018, la identificación del pecio cambió esa reconstrucción. El Norsk Maritimt Museum señaló que el lugar donde el Research Vessel Explorer encontró los restos estaba a solo unos 700 metros de la posición consignada por el U-123. La antigua atribución dejó de sostenerse: el carguero del KTB de Hardegen y el Octavian eran el mismo buque.
Si deseas saber más, lee Operation Drumbeat: The Dramatic True Story of Germany’s First U-Boat Attacks along the American Coast in World War II [Operación Drumbeat: la dramática historia real de los primeros ataques de los submarinos alemanes a lo largo de la costa estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial], de Michael Gannon. Para la identificación posterior del Octavian, consulta también el Norsk Maritimt Museum; para su último viaje y los hombres que iban a bordo, consulta Warsailors y Uboat.net.
En el KTB quedaron cuatro escotillas, 11 nudos, 750 metros y 57 segundos. En los registros noruegos quedó otra secuencia: Galveston, 9 de enero; Saint John, destino previsto; después, silencio. No hubo supervivientes que pudieran unir ambos relatos.
Cuando Gannon publicó su investigación en 1990, esa unión aún no era posible. El pecio identificado en 2018 cerró el vacío. El carguero que Hardegen había anotado sin nombre recuperaba su identidad: D/S Octavian. Y el registro del hundimiento podía leerse ya junto a los nombres de los 17 hombres que iban a bordo.

El D/S Octavian en el mar el 28 de junio de 1938. Construido ese año en Nylands Verksted, en Oslo, para Hilmar Reksten, el carguero noruego desapareció con sus 17 tripulantes el 17 de enero de 1942. (Anders Beer Wilse / Norsk Folkemuseum. Dominio público).

El D/S Octavian desciende por la grada de Nylands Verksted, en Oslo, durante su botadura el 12 de abril de 1938. (Anders Beer Wilse / Norsk Folkemuseum. Dominio público).

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