Bombas estadounidenses sobre Wilhelmshaven

Fotografía aérea del bombardeo de Wilhelmshaven tomada desde un avión el 27 de enero de 1943, durante la primera misión de bombarderos pesados de la Octava Fuerza Aérea contra un objetivo situado en Alemania. (Foto: fotógrafo no identificado / American Air Museum, UPL-26476 / Anne Frank House).
El 27 de enero de 1943, los bombarderos pesados de la Octava Fuerza Aérea penetraron por primera vez en Alemania para bombardear un objetivo situado dentro del Reich. La guerra aérea sobre territorio alemán no comenzaba aquel día —la RAF llevaba años atacándolo—, pero para las fuerzas estadounidenses establecidas en Gran Bretaña se cruzaba una frontera que hasta entonces su campaña de bombardeo pesado no había atravesado.
La misión se produjo apenas seis días después de que los jefes militares aliados aprobaran en Casablanca una nueva directiva para la ofensiva aérea contra Alemania. Durante la conferencia todavía había dudas británicas sobre la capacidad de los estadounidenses para sostener sus ataques de día, y el general Ira Eaker había defendido el método para el que habían sido entrenadas sus tripulaciones. La decisión permitió a la Octava Fuerza Aérea mantener el bombardeo diurno mientras el Bomber Command británico continuaba llevando el peso de la ofensiva nocturna.
La doctrina estadounidense estaba todavía mucho más afirmada que demostrada sobre Alemania. La fuerza desplegada en Gran Bretaña había crecido con dificultad, parte de sus recursos había sido desviada hacia el norte de África y los bombarderos aún no disponían de cazas capaces de acompañarlos durante toda una penetración profunda. La capacidad defensiva de una formación de B-17 podía calcularse sobre el papel; sostenerla frente a la Luftwaffe era otra cuestión.
Wilhelmshaven ya conocía las bombas. La RAF había atacado anteriormente aquel gran puerto naval del mar del Norte. Lo que estaba por comprobarse el 27 de enero era diferente: si las formaciones estadounidenses podían llevar hasta Alemania la campaña diurna que acababan de defender en Casablanca.
Entre las unidades que salieron de Inglaterra aquella mañana estaba el 303.er Grupo de Bombardeo, con base en Molesworth. El registro publicado de su Misión de Combate n.º 12 conservó los detalles de aquella primera penetración:
303.er Grupo de Bombardeo (Pesado)
Misión de Combate n.º 12
27 de enero de 1943
Objetivo: Base Naval de Wilhelmshaven, Alemania
Tripulaciones enviadas: 11
Duración de la misión: 5 ½ horas
Carga de bombas: 4 bombas de demolición de alto explosivo de 1.000 libras
Altitud de bombardeo: 23.000 pies
Munición disparada: 14.142 cartuchos
Aparatos enemigos reclamados: 1 destruido, 1 dañado
Por primera vez, Alemania fue bombardeada con bombas estadounidenses, desde aviones estadounidenses y por tripulaciones estadounidenses. El mayor Green y el teniente Von Schmidt dirigieron la reunión informativa a las 05:45.
Solo había once aviones disponibles para la misión y despegaron a las 09:30, encabezados por el teniente coronel Marion, que volaba como copiloto del capitán Lyle. Tres aparatos abortaron.
El n.º 41-24541, Spook, del 358.º Escuadrón de Bombardeo, pilotado por el teniente Oxrider, tuvo una experiencia angustiosa, muy acorde con el nombre del avión. Una balsa salvavidas, desprendida por la vibración producida por los disparos de la torreta superior del sargento técnico Frederick B. Ziemer, golpeó al artillero lateral izquierdo, el sargento Wilmer G. Raesley. La ametralladora lateral izquierda comenzó a disparar sin control, perforó el costado del avión e hirió al artillero de cola, el sargento primero James K. Sadler. Sadler recibió dos heridas de bala —no graves— en el glúteo derecho y fue hospitalizado. Estos acontecimientos hicieron que Oxrider regresara cuando se hallaba diez millas sobre el canal de la Mancha.
En el n.º 41-24558, Hunga Dunga, pilotado por el teniente McDonald, dejaron de funcionar las dos ametralladoras laterales y se fundió el fusible de la torreta esférica. El n.º 41-24605, Knockout Dropper, pilotado por el teniente Roller, dio media vuelta cuando dejó de funcionar el sistema de intercomunicación.
Los ocho B-17 restantes del 303.er Grupo y otros 45 de los grupos de bombardeo 91.º, 305.º y 306.º bombardearon el objetivo secundario en Wilhelmshaven. El objetivo principal, una central eléctrica en Vegesack, estaba oculto por las nubes. Los B-24 de la 2.ª Ala de Bombardeo no pudieron bombardear al ser incapaces de localizar el objetivo debido a la nubosidad y a una navegación deficiente.
En la zona del objetivo se observó fuego antiaéreo de moderado a intenso, aunque impreciso, mientras se lanzaban bombas de 1.000 libras desde 25.000 pies. Las tripulaciones observaron entre diez y quince Me 109 y se produjeron unos treinta encuentros. Se presentaron numerosas reclamaciones de aparatos enemigos destruidos, y a los artilleros se les acreditó uno destruido, que cayó al mar, y otro dañado.
Todos los aviones regresaron a salvo, con apenas algunos daños de combate. Los artilleros declararon que la mayoría de los pilotos alemanes eran “novatos” y cometían continuamente errores tácticos, muchos de los cuales no volverían a cometer. Dos tripulantes sufrieron congelación.
Si deseas saber más, consulta 303rd BG(H) Combat Mission No. 12, 27 January 1943 [303.er Grupo de Bombardeo (Pesado), Misión de Combate n.º 12, 27 de enero de 1943], publicado por el 303rd Bomb Group.
Al aterrizar, aquella salida empezó a adquirir una vida distinta de la que había tenido en el aire. En Molesworth aguardaban corresponsales, fotógrafos y cámaras de noticiarios; el regreso de las tripulaciones empezaba a convertirse también en noticia.
Uno de los hombres que después afirmó haber acompañado la misión fue el segundo teniente James H. O’Cain, oficial fotográfico del 303.er Grupo. El registro del grupo considera probable que volara con la tripulación del teniente Donald E. Stockton, aunque su nombre no figura en la lista original de carga. El 16 de febrero escribió desde Inglaterra a W. F. Hawley, de Pine Bluff, Arkansas:
…
Por cierto, como usted sabe que uno de los nuestros de Pine Bluff fue el piloto del primer avión estadounidense que lanzó bombas sobre Alemania, quizá pueda darle una idea clara de qué clase de muchacho es el capitán L. Elton Lyle. Dio la casualidad de que me permitieron acompañarlos en aquel famoso primer viaje sobre Alemania como oficial fotográfico de este grupo.
El capitán Lyle pertenece al mismo grupo que yo, aunque a un escuadrón distinto. En aquella misión pilotaba el avión guía y, por tanto, fue el primero sobre el objetivo. Tuvimos escolta de cazas al cruzar el canal, pero una vez al otro lado quedamos por nuestra cuenta.
Ahí es siempre donde llega la verdadera prueba, porque el primer avión que el enemigo intenta derribar es el avión guía, con la esperanza de dejar al resto de la formación sin jefe. Siendo así, el capitán Lyle estuvo en el “punto caliente” durante todo el trayecto. No encontramos muchos cazas y la flak no fue tan densa ni intensa, de modo que el avión del capitán Lyle fue el primero sobre el objetivo.
Sin embargo, aquella salida fue solo una muestra de la forma en que el capitán Lyle ha volado en todas las misiones hasta ahora. Es uno de los pilotos más serenos del oficio y uno de los mejores. Se encuentra entre los pilotos y oficiales más respetados de todo el grupo. Siempre mantiene la calma bajo presión y nunca pierde la cabeza.
…
En definitiva, Pine Bluff bien puede sentirse orgullosa de su hijo predilecto, el capitán Lewis Elton Lyle, porque son hombres como él quienes están haciendo que esta guerra se acerque rápidamente a su fin. Ojalá pudiera estar aquí para ver en qué posición hemos puesto ahora a Hitler. Sinceramente, no veo cómo puede aguantar el resto de este año. Ustedes, allá en casa, sigan comprando bonos y sellos de guerra para que podamos terminar este trabajo deprisa y volver a casa.
Estoy bien y contento, pero esto es realmente duro por aquí. Transmita mis mejores recuerdos a toda la gente de Pine Bluff.
Si deseas saber más, consulta la carta de James H. O’Cain del 16 de febrero de 1943, publicada posteriormente por el Pine Bluff Commercial y reproducida en el material de la Misión de Combate n.º 12 del 303rd Bomb Group.
O’Cain estaba convencido de que Lyle había sido el primero sobre el objetivo. La documentación conservada no permite fijar esa precedencia con certeza: el VIII Bomber Command registró al 306.º Grupo un minuto antes.
En Inglaterra, aquella incursión empezaba a convertirse en noticia y motivo de confianza. Al otro lado del mar del Norte, la noticia entró en una realidad distinta. Las bombas británicas, las alarmas y los refugios formaban ya parte de la guerra cotidiana en Alemania; lo nuevo era quién comenzaba a sumarse a esa amenaza.
Hans Brass, pintor y comerciante establecido en Ahrenshoop, en la costa báltica, no estaba en Wilhelmshaven ni vio caer las bombas. Durante los dos días siguientes registró en su diario la llegada de aquella noticia a su vida cotidiana:
Jueves, 28 de enero de 1943
Ayer se anunció por radio que Churchill y Roosevelt se habían reunido en Casablanca y celebrado una conferencia de diez días sobre la continuación de la guerra. La noticia, sin duda sensacional, de que el presidente estadounidense hubiera realizado aquel viaje al norte de África, y en general toda la conferencia, fue aprovechada aquí como motivo para un comentario burlón y jocoso por radio.
Cabe esperar que pronto se nos quiten esas bromas estúpidas. Anteanoche hubo por primera vez bombarderos estadounidenses sobre Wilhelmshaven y, si no nos engaña el fuerte ruido de motores que oímos anoche, volvieron a pasar sobre nosotros.
…
La verdad es que no tenemos ningún motivo para bromear.
…
Todos esperamos con mucha expectación el discurso de Hitler previsto para el día 30. Temo que el estruendo de los motores de los aviones estadounidenses ahogue ese discurso.
Viernes, 29 de enero de 1943
Aviones estadounidenses bombardearon Wilhelmshaven hace tres noches y, al mismo tiempo, aviones ingleses volvieron a atacar Düsseldorf, que de todos modos ya no es más que un montón de ruinas, como Rostock. Esto es, pues, lo que debemos esperar de ahora en adelante.
Mientras que hasta ahora los ingleses atacaban siempre una sola ciudad, de ahora en adelante los estadounidenses y los ingleses atacarán cada uno una ciudad, de modo que el peligro aéreo aumentará en un 100 %, si no más…
Si deseas saber más, consulta Ahrenshoop, Januar 1943 [Ahrenshoop, enero de 1943], selección de extractos del diario de Hans Brass realizada por Stefan Isensee y transcrita en Wikisource a partir de los manuscritos originales. Brass se equivocó en la cronología: el ataque estadounidense sobre Wilhelmshaven tuvo lugar de día, el 27 de enero.
O’Cain escribía desde Inglaterra como si aquella primera penetración hubiera acercado de golpe el desenlace de la guerra. Su confianza excedía lo que una sola misión podía demostrar, pero pertenecía al momento: para quienes habían llevado los B-17 hasta Alemania, una frontera que hasta entonces había permanecido delante de ellos había quedado atrás.
En Ahrenshoop, la escala era otra. Brass no pensaba en doctrinas, tonelajes ni formaciones; pensaba en cuánto más espacio podía ocupar la guerra sobre la vida cotidiana si británicos y estadounidenses podían presentarse sobre Alemania en momentos distintos. Su cálculo de un peligro aéreo aumentado en un cien por ciento era demasiado simple, pero la preocupación que lo produjo no lo era.
Para los habitantes del Reich, el 27 de enero no inauguraba las alarmas ni los refugios. Tampoco convertía de pronto en vulnerable un país que ya llevaba años recibiendo ataques de la RAF. Lo que empezaba a cambiar era la extensión de aquella amenaza a las horas del día. A una ofensiva británica llevada principalmente durante la noche se añadía ahora la posibilidad de grandes formaciones estadounidenses sobre Alemania mientras hubiera luz.
La Octava Fuerza Aérea todavía tenía mucho que demostrar sobre lo que podía sostener frente a la defensa alemana. Pero, desde tierra, la novedad podía expresarse de una manera mucho más sencilla.
Las bombas no eran nuevas; lo nuevo era que bombarderos estadounidenses también podían llevarlas hasta el Reich a plena luz del día.
Metraje identificado por NARA como Return from Mission to Wilhelmshaven, 305th B.G. [i.e., Bomb Group], 8th [Eighth] Air Force in Germany. El 305.º Grupo de Bombardeo participó en la incursión del 27 de enero de 1943. La copia correspondiente a NAID 2934 / Local ID 18-CS-29 no tiene sonido. (Video: U.S. Army Air Forces / National Archives and Records Administration, Record Group 18).
Entrevistas sin editar a aviadores estadounidenses después de la primera incursión de bombarderos pesados de la Octava Fuerza Aérea sobre Alemania, con comentarios sobre Wilhelmshaven, la artillería antiaérea, los cazas y el desarrollo de la misión. Entre los entrevistados aparece el coronel Curtis E. LeMay. (Video: Aviation Bomberguy History / copia difundida en Dailymotion).

Tripulación original de Harold L. Stouse, del 359.º Escuadrón de Bombardeo del 303.er Grupo. Stouse pilotó el B-17F 41-24635 The ‘8’ Ball MK II durante la misión del 27 de enero de 1943; Squire T. O’Connor, Jesse H. Elliott y Jack W. Mathis también formaron parte de su tripulación aquel día. (Foto: fotógrafo no identificado / 303rd Bomb Group Association Archives / 303RDBG).

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