Rommel en su vehículo de mando en el verano de 1942, con el general de blindados Fritz Bay

Rommel en su vehículo de mando en el verano de 1942, con el general de blindados Fritz Bayerlein.

En el desierto Erwin Rommel había tratado desesperadamente de amasar sus fuerzas en un último ataque a las líneas británicas y lograr atravesarlas para llegar a Alejandría y el Canal de Suez. Él no se encontraba en buena forma, sus oficiales estaban muy preocupados por su estado de agotamiento, combinado con un malestar digestivo crónico. Un líder especialista gastroenterólogo de Alemania, el Profesor Dr. Forster, había sido enviado para atenderlo.

 

Sin embargo, Rommel sabía que no podía descansar -si no rompía las líneas enemigas casi inmediatamente la oportunidad se habría perdido-, las líneas británicas serían reforzadas. Así que, a pesar de una grave escasez de combustible, que sería resuelta sólo mediante la llegada de un buque tanque que aún estaba por arribar, decidió atacar. Era ahora o nunca. En su opinión, los alemanes atravesaban las líneas enemigas de forma decisiva en Rusia o en Egipto o la guerra se habría perdido, era “el Canal de Suez o de lo contrario…”.

 

En la mañana del día 30 de agosto le escribió a su esposa... Ver Más