Insistencia de Guderian para cruzar el Dnieper

El Generaloberst Hermann Hoth (a la derecha) en una conversación animada con el general Heinz Guderian, durante la Operación Barbarroja.

A pesar de las resueltas contraofensivas rusas de Timoshenko y Kurochkin al norte, los grupos blindados alemanes habían perforado las defensas soviéticas y habían logrado capturar Vitebsk al final del día 9 de julio. La batalla por Smolensk estaba por iniciar.

 

Los alemanes se disponían ahora a cruzar el Río Dnieper y establecer una cabeza de puente para acelerar el avance que se había estancado en diversas áreas del frente. Los generales Hoth y Guderian, formando parte del 4º Ejército Blindado, estaban presionando por lanzar el ataque sin mayores demoras, pero sus superiores buscaban ser cautelosos en el avance y los desacuerdos en la toma de decisiones continuaban.

 

El general Heinz Guderian escribió en sus memorias lo que él consideraba decisivo para la victoria alemana en la Unión Soviética:

El 9 de julio estuvo marcado por conversaciones excepcionalmente acaloradas en relación con la operación prevista. Primero que todo, el mariscal de campo von Kluge apareció en mi cuartel general temprano por la mañana, con la finalidad de escuchar cuál era mi situación e intenciones. Él se oponía absolutamente a mi decisión relacionada con el cruce inmediato del Dnieper y ordenó que la operación fuera terminada y las tropas detenidas para esperar la llegada de la infantería. Sentí esto profundamente y defendí mi plan obstinadamente. Finalmente, después de explicar mis razones delineadas anteriormente, le comenté que mis preparaciones estaban demasiado adelantadas para ser canceladas: que las tropas de los XXIV y XLVI Cuerpos Blindados ya estaban, en gran medida, amasadas en sus posiciones de salida, y que sólo podría mantenerlas allí por un tiempo limitado antes de que la fuerza aérea rusa las encontrara y atacara. Además, yo estaba convencido de que el ataque tendría éxito y esperaba que esta operación pudiera decidir la campaña rusa en este mismo año, si tal decisión fuera posible. El mariscal de campo von Kluge estaba claramente impresionado por mi explicación objetiva. Con las palabras: “¡Sus operaciones siempre cuelgan de un hilo!”, a regañadientes dio su aprobación a mi plan.

 

Después de esta animada conversación, conduje directamente al XLVII Cuerpo Blindado. Estaban en una situación difícil y parecían estar necesitados de apoyo especial. Llegué al cuartel del general Lemelsen en Krupka a las 12:15 horas. Expresó sus dudas si la 18ª División Blindada y el grupo de batalla formado por unidades antitanque y de reconocimiento, bajo el general Streich, tendrían éxito capturando el área de Kochanovo, debido a que las tropas estaban exhaustas. Me mantengo en mis órdenes originales y añadí que al momento en que la 18ª División Blindada hubiera cumplido su tarea, tendría que virar al sureste hacia el Dnieper. La 17ª División Blindada, al librarse del enemigo en Senno, debería hacer lo mismo.

 

 

Durante el curso de la noche siguiente, resalté la necesidad de llegar al Dnieper a las divisiones y sus respectivos puntos de reunión.

Si quieres saber más, lee “Panzer Leader” [Líder de tanques], del general Heinz Guderian.

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