El Grupo del Desierto de Largo Alcance británico -o LRDG por sus siglas en inglés (Long Range Desert Group)- se había establecido como un conjunto de reconocimiento independiente adentrándose en el desierto y detrás de las líneas alemanas.

 

En un principio, el grupo había estado monitoreando secretamente el tráfico enemigo en la carretera costera, la cual representaba la principal ruta de suministro hacia el frente de batalla. Conforme pasó el tiempo, se involucraron cada vez más en ataques audaces contra el enemigo detrás de sus líneas.

 

Trabajaban junto con los comandos y el recién formado “Servicio Especial Aéreo” [SAS o Special Air Service] en la realización de tales operaciones. En la madrugada del 15 de mayo,  llevaron a cabo una operación para atacar Benghazi. Iniciaron su viaje el 8 de mayo desde su base en el Oasis de Siwa, que en sí mismo era un lugar remoto en el desierto, tomando casi una semana para llegar al punto seleccionado de ataque. Johnny Cooper, uno de los primeros voluntarios en unirse al SAS, recordó:

Ataque furtivo en Benghazi

Tres camiones Chevrolet de 30-cwt (30 quintales o el equivalente 1.5 toneladas) del Long Range Desert Group, rodeados por el desierto, el 25 de mayo de 1942.

Salimos para atacar Benghazi a mediados de mayo desde Siwa, Acompañamos una patrulla del LRDG encabezada por Robin Gordon que nos conduciría en convoy hasta las montañas Jebel, al sur de Benghazi. Nuestro grupo en el 'Blitz Buggy', consistía de David, Gordon Alston, Fitzroy Maclean, yo y el cabo Rose. Reg se había dañado la mano con una explosión de un detonador en Siwa, por lo que su lugar fue tomado por Randolph Churchill, el hijo del Primer Ministro, quien había venido con nosotros a Siwa. Dejamos el LRDG en Jebel y salimos a lo largo de la carretera en las escarpas de este a oeste. David condujo, con Maclean and Alston en el frente, y Johnnie Rose, Churchill y yo en la parte posterior. Había luz de luna ligera y podíamos ver la línea del camino adelante con las siluetas de los postes de teléfono extendiéndose hacia la distancia.

 

David detuvo el auto en uno de los postes. Recargándose, dijo ‘joven Cooper, suba al poste y corte los cables’. Tomando los cortadores de alambre, subí por el poste endeble de dieciséis pies y corté cuatro cables. El silencio de la noche se destrozó al momento en que se partieron con un tremendo ruido reverberante. Esperamos conteniendo el aliento por cualquier señal de curiosidad del enemigo, pero el silencio volvió. Obviamente no había nadie alrededor. Me deslicé hacia abajo, salté de vuelta en el Blitz Buggy y, al irnos, sentí un codazo suave de Randolph quien me ofreció su cantimplora, diciendo, ‘te caería bien un trago después de eso, sargento’. Abrí la botella, di un enorme trago y me ahogué violentamente, ya que estaba llena de ron puro. David, al oler el ron y escucharme toser, se volvió, tomó la botella con un mano y la arrojó hacia la noche. ‘Capitán Churchill, nunca tomamos en operaciones’, dijo serenamente.

 

Descender la escarpa fue un poco complicado, pero una vez en el fondo encontramos un camino de tierra bastante presentable que corría a lo largo del aeródromo de Benina, el cual habíamos visitado con anterioridad. Entonces llegamos a un bloqueo en el camino. La barrera estaba colocada y dos guardias italianos descansaban a cada lado bajo una linterna. Atravesamos lentamente, nuestros dedos tensos nerviosamente sobre los gatillos de nuestras armas y Fitzroy gritó que éramos oficiales alemanes. No hubo respuesta alguna de los guardias. Después de esto tomamos el camino asfaltado y Gordon Alston se hizo cargo de la navegación, puesto que estaba tan familiarizado con Benghazi como con su ciudad natal. En la superficie lisa, David aceleró el ‘Blitz Buggy’ que comenzó a emitir un fuerte sonido agudo. Durante la larga marcha de aproximación a través del desierto, las ruedas se habían desalineado por lo que uno de los neumáticos, ahora en una superficie rígida e inflexible, estaba arrastrándose. Ni la disminución o el aumento de la velocidad hacía diferencia alguna. La única solución hubiera sido detenernos y levantar el vehículo, en cuyas circunstancias difícilmente hubiera sido práctico. En este momento, un vehículo salió de un lado y dio vuelta y comenzó la persecución. Mientras David aceleraba, el neumático dañado se quejó en un continuo chirrido agudo, acompañado del ulular de sirenas un poco después. Vimos los dedos de luz de los reflectores sondeando el cielo nocturno. David estiró la cabeza. ‘No se preocupen’, dijo calmadamente. ‘Me puse de acuerdo con mis amigos de la RAF [Real Fuerza Aérea] para que los Blenheim realizaran un buen ataque sobre Benghazi esta noche para cubrirnos’.

 

Para entonces íbamos a gran velocidad y ya estábamos en las afueras del poblado. Eludimos por calles aledañas hacia el distrito árabe y logramos perder a nuestros perseguidores, llegamos a un alto repentino en un área de ruinas bombardeadas. Una rápida conferencia tuvo lugar ya que todos creíamos que habíamos sido descubiertos por Inteligencia o que nos habían avistado en nuestra aproximación. Quizá haber cortado los cables de teléfono nos habían delatado. Stirling dio órdenes a Rose y a mí para colocar las bombas en el ‘Blitz Buggy’, coger nuestros alimentos y agua, aguardar en las ruinas y después tratar de reunirnos con el LRDG la noche siguiente. Sin embargo, al dejar el Buggy, fuimos detenidos por vigilantes de ataques aéreos. Fitzroy conversó con ellos en italiano y le afirmaron que se esperaba un ataque aéreo; ¡nuestros perseguidores en el camino habían sido guardias tratando de decirnos que apagáramos nuestros faros delanteros! David de inmediato me ordenó que volviera corriendo al Buggy y desactivar las bombas. No había tenido tanto miedo en mi vida mientras me esforzaba en la oscuridad para poner de vuelta el seguro en el temporizador de lápiz de diez minutos y remover el detonador de la bomba Lewes.

Si deseas saber más, lee “One of the Originals: The Story of a Founder Member of the SAS” [Uno de los originales: la historia de un miembro fundador de las SAS], de Johnny Cooper.

Un camión Chevrolet con radio de la Unidad de Patrullaje ‘R’, la antena del equipo se puede observar a la derecha. El hombre en la parte trasera está armado con un rifle antitanque Boys.

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