Aunque la Real Fuerza Aérea británica mostraba ahora un plan más enfocado en su campaña de bombardeos sobre Alemania, con ataques de precisión y de área, la realidad es que aún no contaba con el número de bombarderos suficientes para llevar a cabo un ataque mayor sobre centros industriales importantes.

 

Los bombardeos en Lübeck y Rostock habían enfurecido a Hitler y ordenó a la Luftwaffe que llevara a cabo bombardeos sobre ciudades históricas inglesas en ataques consecutivos, noche tras noche, hasta hacer que los ingleses se cansaran de estos ataques de terror. El primer ataque se realizó el 23 de abril de 1942, en una incursión poco efectiva, sobre Exeter.

 

Al día siguiente, el propagandista alemán, el barón Gustav von Braun Sturm, declaró:

El turno de Bath para los atacantes Baedeker

El famoso Royal Crescent fue uno de los edificios históricos alcanzados por las bombas, pero aquí el daño no fue tan extenso.

Saldremos a bombardear todos los edificios en Gran Bretaña marcados con tres estrellas en la Guía Baedeker.

El día 25 de abril fue el turno de Bath, la pomposa ciudad de estilo georgiano, en el primero de tres ataques principales sobre esta urbe. La máquina de propaganda germana se aseguró que la población supiera todo sobre ella:

El lado Este de la Segunda Avenida después de que una bomba cayera en el centro de la calle.

En las últimas horas de la tarde del 25 de abril, muchos bombarderos alemanes despegaron y se aproximaron a su objetivo a través de bancos de nubes. En la costa británica los primeros reflectores destellaban. Los ‘Tommies’ [ingleses] todavía no saben a dónde se dirigen los bombarderos, piensan que están bien protegidos en Bath. Rugimos desde el cielo, ahora los primeros destellos de nuestros líderes iluminan la tierra ¡como si fuera de día! Debajo, el río Avon serpentea a través del campo como un hilo de plata. Aquí, debajo de nosotros, está el gran lazo en el medio del cual se encuentra la ciudad y ahora también las primeras pequeñas bombas incendiarias son lanzadas.

 

De repente, delante de nosotros aparece una gran torre de llamas que nos deslumbra con su flameante color rojo, ¡incluso en la cabina! Una enorme nube estalla desde abajo, iluminada siniestramente por las llamas codiciosas, devorándose a sí mismas. Un contenedor de gas ha explotado en la fábrica de gas. En un segundo, el fuego se propaga y arroja una luz encendida sobre la ciudad. Descendemos aún más y por debajo de nosotros vemos hileras de casas que se queman. El humo se eleva de ellas y se espesa en una nube negra que se encuentra sobre la ciudad como una mortaja. También podemos reconocer las calles, ¡el fuego y la destrucción se han desencadenado en ellas!

 

Nuestro comandante busca calmadamente un nuevo objetivo. Volamos sobre ella, ‘compuertas de bombas abiertas, ¡suelten!’ Las pesadas bombas caen y luego a esperar -una pausa tensa-. Una vez más hay un destello abajo y donde todo estaba oscuro antes de repente hay luz, una luz desagradable para los ingleses: ¡aniquilación! Las bombas han explotado y encontraron su objetivo; formaciones frescas se acercaban por detrás y continuamente se producen nuevas explosiones. Una ola tras otra visita a esta ciudad con muerte y destrucción, esta noche de terror aparecerá en la historia de Bath. El Estado Mayor del Aire británico puede juzgar por sí mismo el poder de ataque de la Fuerza Aérea alemana en el oeste.

Willi Schludecker, un piloto alemán, recordaría más tarde:

Las restauraciones de joyas arquitectónicas toman tiempo y algo del Patrimonio de Bath permaneció abandonado por varios años. En esta fotografía aérea, tomada a principios de 1950, el número 17 de Royal Crescent es sólo un cascarón sin techo, después de haber sido quemado por bombas incendiarias en 1942.

Había rumores de que el mismo Churchill y los planificadores marinos de alto rango de la Armada estaban en Bath. No eran sólo los bombarderos Dornier Do217 del Kampfgeschwader 2 que recibieron la orden de atacar, sino también por lo menos otros dos escuadrones con Junkers Ju88 y Heinkel He111 participaron en los ataques. Mi objetivo era el centro de la ciudad. No me informaron cómo estaba protegida Bath.

 

No conozco las órdenes dadas a las otras aeronaves, sólo las mías. Para estos ataques, no se utilizó el sistema de ondas de radio procedentes de Noruega y Francia para localizar el objetivo. Aparte del último ataque, donde tuve que regresar, llegué con éxito a Bath.

 

El Dornier 217 tenía una tripulación de cuatro. Navegamos nuestra propia ruta zigzagueante para evitar cazas nocturnos. Durante el vuelo, al artillero y al operador de radio se les ordenó tumbarse en el suelo, que vieran hacia abajo a través del cristal e informaran de cualquier destello de un cañón antiaéreo. Si se veía algo, de inmediato cambiaba la dirección del avión. Había un breve periodo de tiempo entre el destello y la llegada del disparo a nuestra altura de vuelo y este método nos daba la mejor oportunidad de evitar el fuego antiaéreo.

 

No tuve contacto con los otros bombarderos. Durante el vuelo tuvimos que mantener silencio de radio, por lo que todos los aviones volaban absolutamente por su cuenta, a pesar de que todos tenían el mismo destino.

 

Si dos estaciones terrestres separadas a una distancia conocida identifican el ángulo desde el cual llega la transmisión de radio, entonces es posible trazar en un mapa la ubicación de cada avión.

 

La única vez que se utilizaba la radio era cuando cada avión estaba sobre su objetivo y había dejado caer sus bombas. Entonces tenían que hacer una sola transmisión de radio, que diría: “Lanzando a las XX:XX”, dando la hora exacta. Con esta transmisión desde un radio de onda corta a larga distancia era posible, confrontando las ondas de radio cuando el mensaje era recibido, verificar que el avión había estado sobre el objetivo. No había recibido ninguna queja por no haber estado sobre mis objetivos, lo que confirmaba que cada vez que había navegado a Bath lo había hecho con éxito.

Si deseas saber más, visita Bath Blitz Memorial Project.

El Hotel Regina, en la calle Bennett. La mitad del hotel fue totalmente destruida, la otra se mantuvo en pie.

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