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El líder de las SS Heinrich Himmler, durante una visita al campo de concentración de Mauth

Heinrich Himmler, Reichsführer-SS, durante una visita al campo de concentración de Mauthausen. Himmler autorizó y supervisó diversos proyectos médicos criminales de la SS, incluidos los experimentos de esterilización forzada en campos de concentración.

Para 1943, el sistema de campos nazis ya combinaba exterminio, trabajo forzado y experimentación médica criminal. En Auschwitz-Birkenau, los deportados eran seleccionados al llegar: unos eran enviados directamente a las cámaras de gas; otros eran explotados como mano de obra hasta el agotamiento; algunos, además, eran utilizados como sujetos de experimentos médicos sin consentimiento alguno.

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Dentro de ese universo de violencia, el ginecólogo alemán Carl Clauberg desarrolló métodos de esterilización forzada destinados, según la lógica racial de la SS, a servir como instrumento de control y de destrucción biológica de poblaciones enteras. Su objetivo no era curar ni investigar en beneficio de los pacientes, sino encontrar una forma rápida, discreta y masiva de esterilizar a mujeres, especialmente a mujeres judías, dentro del sistema concentracionario.

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La documentación presentada después de la guerra en el Juicio de los Médicos muestra que este proyecto no fue una iniciativa aislada de un solo médico. En julio de 1942, una nota interna señalaba que Heinrich Himmler había puesto Auschwitz a disposición de Clauberg como estación experimental y que deseaba recibir un informe sobre la realización práctica de esterilizaciones a gran escala. La misma documentación indicaba que se trataba de un asunto secreto y que los experimentos buscaban encontrar un método para esterilizar personas sin que lo supieran.

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El 7 de junio de 1943, Clauberg escribió a Himmler para informar sobre el avance de sus investigaciones. La carta fue presentada en Núremberg como prueba de cargo NO-212. El lenguaje del documento es frío, técnico y burocrático; precisamente por eso resulta tan perturbador. Clauberg no habla de víctimas, dolor ni consentimiento, sino de “método”, “mejoras”, “asistentes” y rendimiento diario… Ver Más

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