El 2 de mayo, el HMS Edinburgh estaba siendo remolcado en su ruta de regreso a Murmansk, a unos dos nudos de velocidad. El navío había sido impactado por dos torpedos, pero la tripulación del buque había conseguido apuntalar los daños y mantenerlo a flote. Si el navío fuese capaz de llegar a puerto, había muchas posibilidades de que pudiera ser salvado.

 

La nave llevaba consigo la friolera de £5 millones de libras esterlinas en lingotes de oro, los cuales estaban destinados para pagar una deuda rusa con el gobierno estadounidense por su ayuda de guerra.

 

Pero la Luftwaffe había estado vigilando todo el proceso y el 2 de mayo, una fuerza de destructores alemanes apareció frente a la Isla Bear. En el combate que se produjo, el HMS Edinburgh dañó tan severamente al destructor Hermann Schoemann, que tuvo que ser hundido más tarde, los otros destructores alemanes estaban siendo repelidos. Sin embargo, el HMS Edinburgh recibió el impacto de otro torpedo, esta vez en el lado opuesto al ataque anterior, el cual prácticamente lo partió a la mitad. Una vez más bajo la cubierta, se libró una batalla desesperada por sobrevivir, como el marinero William Wallis relata:

La contienda final del HMS Edinburgh

El HMS Edinburgh en sus últimos momentos antes de hundirse; el crucero fue prácticamente partido en dos por un tercer torpedo, el cual resultó ser el golpe fatal que pusiera fin a las esperanzas de salvarla.

Todas las luces se apagaron y nos quedamos en la oscuridad -una negrura que desafiaba cualquier descripción-. En medio del ruido ensordecedor del vapor hirviendo haciendo erupción de las roturas de tuberías de vapor, el espeso combustible brotaba en todas direcciones de una docena o más de fracturas, envolviéndonos en su sucia lama negra. Al tratar de respirar nos encontramos con que estábamos tragándonos esa cosa. En la oscuridad, tratando de encontrar el camino, seguíamos perdiendo nuestro rumbo. Nuestra única esperanza era encontrar la escalera y pasando los casilleros finalmente logramos encontrarla. Pero yo tenía un hombre con una pierna rota colgando de mi cuello y mientras trataba de subir la escalera, él se estaba resbalando de mí. La escalera también estaba cubierta de aceite y no conseguí asirme bien. Me las arreglé para que se aferrara a mí, tirando de él hacia arriba y afuera hacia un rayo de luz proveniente de una pasarela en algún lugar en lo alto. Podía escuchar los gritos abajo, ‘Ayúdenme, ayúdenme’.

 

Para este momento, mis ojos se estaban acostumbrando a la oscuridad y bajé de nuevo. En la parte inferior de la escalera estaban luchando por subir. Me las arreglé para tomar a un hombre y resultó ser un amigo mío. Cubierto en el aceite negro, sin embargo, no podías distinguir un hombre de otro. En ese momento tuve que salir porque mis pulmones se estaban llenando con el olor y después de haber tragado algo yo estaba vomitando. Después de unos minutos, bajé de nuevo por la escotilla para ver si podía hacer algo, sólo para descubrir que la pesada cubierta se había caído con la inclinación y se había atrancado. Tuve un poco de ayuda, pero, aunque lo intentamos, no pudimos moverla. Todavía estaban gritando cuando nos fuimos.

 

Recuerdo haber oído los gritos roncos de un hombre en particular. Él era de nuestro comedor, un tipo realmente rudo y peleonero, todo el mundo tenía miedo de él, hizo la vida imposible. Él murió con el resto allí abajo.

 

Pero nos tuvimos que ir cuando la escora estaba aumentando. Subimos a cubierta y encontramos que uno de los buscaminas había llegado al lado y ya estaba subiendo a bordo a los heridos y pasajeros. Mientras esperábamos nuestro turno, nos apretamos juntos detrás del hangar fuera del gélido viento. Estábamos todos en muy mal estado y me dirigí a la sala de oficiales para encontrar un trapo y limpiar el aceite de nuestros ojos. Volví para limpiar los ojos de mi amigo y la parte posterior de su cuello y mientras lo hacía, la carne se desprendió con el aceite. Debió haber capturado toda la fuerza de uno de los estallidos de vapor.

Si deseas saber más, visita WW2 Cruisers [Cruceros de la Segunda Guerra Mundial].

Una fotografía que muestra parte del daño al destructor alemán Hermann Schoemann, que después de la batalla cerca de la Isla Bear con el HMS Edinburgh, tuvo que ser hundido por su propia tripulación.

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