No habrá paz mientras haya judíos

Niños en las calles del gueto de Varsovia, en Polonia.

Cuando los muros del gueto de Varsovia se erigieron en noviembre de 1940, Emmanuel Ringelblum estuvo allí. Enfrentando una horrenda persecución y un peligro palpable, su meta fue crear un testimonio escrito de la vida en el gueto, no sólo sobre la destitución y brutalidad de la vida bajo el régimen nazi, sino los actos brillantes de nobleza y heroísmo de la gente bajo circunstancias muy graves.

 

Al escribir su diario, pretendía hacerlo como si fueran cartas, encabezándolas con salutaciones para disfrazar sus entradas. En realidad Ringelblum no estaba dirigiéndose a nadie en particular, pero en el caso de que sus notas hubieran sido descubiertas, la pretensión de que eran cartas personales pudiera haber hecho que fueran salvadas –así como a su autor- de la destrucción.

 

Sus notas del 26 de abril de 1941 describen la cruel realidad a la que se enfrentaban los judíos en el gueto de Varsovia:

Un hombre se detiene para ayudar a dos niños en la calle en el gueto de Varsovia

26 de abril

 

Querida:

 

Escuché la siguiente teoría interesante que intenta justificar el martirio que Ellos están infligiendo en la población judía. Los judíos, Ellos dicen, están del lado del enemigo –por lo que ellos son las victimas- (la teoría del Sr. Ignacy). Durante la campaña en el este en 1939, algunos soldados polacos tuvieron una reunión para considerar si debían regresar a Varsovia o hacia el este [Rusia]. Característico del declive del ejército polaco. En uno de los campos de prisioneros de guerra (según el Sr. Isaac Giterman), los prisioneros judíos fueron ordenados a repetir: ‘No habrá paz hasta que el último judío y el último papuano hayan desaparecido de la faz de la tierra’ (probablemente una cita de una de las obras favoritas de Ellos). Los judíos están reviviendo su espíritu con sales aromáticas políticas: Yugoslavia cayó, ellos dicen, porque los ingleses están tratando de contraer el frente, están buscando espacio para respirar. Las derrotas militares de los Aliados han tenido un efecto deprimente sobre los judíos. La desesperación y una sensación de desesperanza están creciendo. Hay este sentimiento universal de que Ellos están tratando de matarnos de hambre, y no podemos escapar, excepto por un milagro. Hace unos días esto sucedió: unos hombres ricos fueron encontrados en un sótano en la Calle Muranowska 31 con dos equipos de radio. Los extorsionadores demandaron 20,000 zlotys. Todo el patio apeló a “los Trece” por ayuda; estos últimos informaron a las autoridades que estaban llevando a cabo una investigación ellos mismos. He escuchado la opinión expresada de que la guerra revela lo mejor y lo peor de las personas. Es como una fiebre alta, en la que todo se aclara. Por una parte, algunos cristianos ofrecen su ayuda a los judíos; en otra parte, antisemitismo bestial; por una parte, corazones de piedra [entre los judíos]; por la otra, un dedicado sacrificio personal para ayudar aquellos sufriendo por el hambre. Vi a un mendigo con una cuna en la calle –otra buena técnica para obtener dinero-. Niños de tres años de edad están mendigando en las calles. En estos días no puedes descansar en un apartamento judío. Escuchas a los pordioseros golpeando las puertas en ambos lados de tu propio apartamento. Estos primeros días de la primavera están tocando música en las calles. Los músicos judíos desempleados están tocando al aire libre para su sustento. Al principio la gente solía arrancar barras de pan porque tenían hambre; ahora se ha convertido en un medio de subsistencia.

Si quieres saber más, lee “Notes from the Warsaw Ghetto: From the Journal of Emmanuel Ringelblum” [Notas del gueto de Varsovia: del diario de Emmanuel Ringelblum], editado por Jacob Sloan.

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