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El teniente John F. Kennedy, de la Marina de los Estados Unidos, (de pie a la derecha) con

El teniente John F. Kennedy, de la Marina de los Estados Unidos (de pie a la derecha), con otros miembros de la tripulación a bordo de la PT-109, en 1943.

En las primeras horas del 2 de agosto de 1943, un grupo de lanchas torpederas de la Marina de los Estados Unidos patrullaba el estrecho de Blackett, en las Islas Salomón, intentando interceptar destructores japoneses que buscaban transportar refuerzos y suministros hacia la zona de Kolombangara. Operando en plena oscuridad, a velocidades que difícilmente se habrían contemplado de día, tanto estadounidenses como japoneses asumían enormes riesgos en la navegación y en el combate. Fue la PT-109 la que salió peor librada: en un encuentro súbito con el destructor japonés Amagiri, la lancha fue embestida y se le partió en dos.

Dos hombres murieron en la PT-109, pero once sobrevivientes lograron reunirse y nadar hasta la isla más cercana, entonces conocida por los estadounidenses como Plum Pudding Island. Después, se trasladaron a Olasana, donde quedaron varados, sin provisiones suficientes ni medios de comunicación con la base. El comandante de la PT-109, John F. Kennedy, uno de los nadadores más fuertes del grupo, realizó varios intentos arriesgados de contactar con lanchas patrulleras estadounidenses o de buscar ayuda.

Uno de quienes acompañaron a Kennedy en esos intentos fue George H. “Barney” Ross, alférez de la Reserva Naval estadounidense y oficial de inteligencia asignado a la escuadrilla de lanchas torpederas. Ross no formaba parte de la tripulación regular de la PT-109, pero había embarcado como observador en aquella misión. Después del naufragio, su papel fue especialmente importante: junto con Kennedy nadó hasta Naru Island, más cercana al paso de Ferguson, con la esperanza de avistar una patrulla estadounidense o de encontrar algún medio de contacto.

El 5 de agosto, Kennedy y Ross alcanzaron Naru Island, donde encontraron una canoa, algo de comida y agua abandonados por los japoneses. Ese mismo día, gracias a la red de exploradores isleños y coastwatchers [observadores costeros aliados], entraron en contacto con Biuku Gasa y Eroni Kumana, dos exploradores locales vinculados al sistema aliado de vigilancia y rescate. Su intervención resultaría decisiva para llevar el mensaje de los náufragos y posibilitar el rescate.

Esta fue la versión oficial de los acontecimientos difundida en aquel momento… Ver Más

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