Los japoneses habían combatido ferozmente en su camino hacia la península malaya y ahora estaban listos para invadir la isla de Singapur. El caos reinaba en la ciudad mientras bombarderos japoneses atacaban a la población civil a su entera discreción; durante este período, las víctimas de los bombardeos subieron de 500 a 2,000 al día.

 

Más tropas seguían llegando al puerto, algunas de ellas recién entrenadas, pero ninguna de ellas lista para la situación desesperada que les aguardaba. El gobierno de Singapur había desalentado a la población civil a evacuar en diciembre, debido a que no querían causar alarma –en aquél momento muchos de los cruceros y transportes de tropas habían partido vacíos-. Ahora una multitud de hombres, mujeres y niños hacían fila en los muelles luchando por abordar cualquier barco o bote que estuviese disponible. Muchos cayeron víctimas de los bombardeos.

 

Mientras algunas unidades militares comenzaron a desintegrarse, otras se reorganizaban para el desenlace final. Los sobrevivientes de los Highlanders de Argyll y Sutherland, que habían perdido muchos de sus hombres en la retirada a través de la Malaya británica, se reagrupaban con los miembros de los Royal Marines, sobrevivientes del hundimiento de los acorazados HMS Prince of Wales y el HMS Repulse, el 10 de diciembre de 1941. Dado que estos dos barcos provenían de Plymouth, el nuevo batallón fue conocido como los ‘Plymouth Argylls’ –una unidad de combate única que combinaba las armas del Ejército y la Marina Real-:

Los japoneses inician la invasión de Singapur

La invasión de Singapur en febrero de 1942 sacudió a Inglaterra y a otras potencias colonialistas en Europa. En la escena, soldados británicos del Regimiento Suffolk son custodiados por japoneses en los albores de la batalla de Singapur.

El ataque japonés en Singapur comenzó en las primeras horas del 9 de febrero de 1942. Los Plymouth Argylls fueron enviados a Bukit Timah, a cuatro millas de la ciudad. Los japoneses estaban bombardeando el puente con artillería y los camiones estaban siendo atacados continuamente por bombarderos en picada y fuego de ametralladora. Fue necesario abandonarlos en el momento en el que la artillería japonesa tuvo rango suficiente para bombardear el camino.

 

Los Royal Marines y los Highlanders marcharon a sus posiciones asignadas a través de plantíos de caucho, donde comenzaron a cavar trincheras, sufriendo bajas por los ataques aéreos. Los tanques de petróleo ardían de tal manera que iluminaban el cielo haciéndolo tan brillante como el día. La lluvia tropical caía sobre nosotros, inundando las trincheras, por lo que las tropas pasaron la mitad de la noche con agua hasta la cintura, mientras cubrían la retirada de los australianos.

 

Uno de los carros blindados, tripulado por los infantes de Marina, realizaba salidas periódicas a un punto del puente donde podía abrir fuego de forma efectiva sobre las partidas de trabajo japonesas.

 

A las 6 de la mañana del día siguiente, el infante de Marina R. W. Seddon estaba ‘comiendo un poco de desperdicios en un barrial’, como él lo describía, cuando escuchó el sonido de disparos de rifle. El capitán Lang había sido rodeado.

Seddon describe así el incidente:

Imagen mostrando hombres de la 2ª Argyll y de la formación Sutherland Highlanders entrenándose con un carro armado Lanchester de seis ruedas, en la selva malaya, el 13 de noviembre de 1941.

El coronel Stewart gritaba, ‘vamos Marines’ y cargamos hacia adelante con nuestros ametralladoras Bren. Los nipones utilizaban todo tipo de aparejos. Algunos estaban en pantalones cortos, algunos con equipo, otros sin él, algunos sólo llevaban pareos. No podías distinguir si eran japoneses, malayos o chinos. EL sotobosque era muy denso y tuvimos que abrir fuego al azar. Estaba rociando un poco con mi ametralladora y alcancé a algunos de ellos. El capitán Lang se había defendido con su revólver y se unió a nosotros.

 

Esa noche no pudimos dormir. Los japoneses debieron haber estado a unas 50 yardas de nosotros. Podíamos escucharlos gritar: ‘¿Algunas tropas británicas o indias por aquí? Si es así, salgan, la guerra terminó’. Fuimos a patrullar al día siguiente y vimos a media docena contoneándose. En ese momento no sabíamos qué eran por lo que les reté. Ellos contestaron ‘Punjabis.’ Después de dar unos cuantos pasos más, repentinamente abrieron fuego sobre nosotros, hiriendo a un oficial Argyll.

 

Seddon era uno de los ‘niños corneta’ del HMS Prince of Wales. En ese entonces tenía ‘casi quince años’. ‘La noche en que los japoneses invadieron la isla todo enloqueció’ dijo. ‘Durante el combate, un francotirador japonés que se había estado escondiendo en un árbol, brincó encima de mí, hiriéndome en la muñeca con su bayoneta. No pude hacer lo mismo, así que llamé al sargento, quien acabó con él’.

Si deseas saber más, lee “The Royal Marines: The Admiralty Account Of Their Achievement 1939-43” [Los Marines Reales: el testimonio del Almirantazgo de su logro], del Ministerio de Información británico.

La campaña duró tan solo siete días, para luego dar paso a la rendición de las fuerzas británicas, indias y australianas ante los japoneses en la mayor derrota de fuerzas inglesas en la historia. En este noticiario de propaganda japonés puedes ver algunas escenas del combate en Singapur.

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