Carencia de suministros para el Afrika Korps

Tres oficiales alemanes conversan sobre un tanque en el norte de África.

Rommel estaba estancado en la frontera de Egipto y el puerto de Tobruk seguía causando estragos en los suministros de los Afrika Korps al continuar en manos británicas. El puerto era de vital importancia puesto que reduciría la distancia entre el frente y las líneas de abastecimiento, sin embargo, esto aún no era posible.

 

El control británico del Mediterráneo y la base en la pequeña isla de Malta, oponían serias dificultades para las fuerzas del Eje para hacer llegar los materiales necesarios para continuar la guerra en el norte de África eficazmente.

 

Hans-Joachim Schraepler, el adjunto de Rommel, mostraba su preocupación por la carencia de alimentos y municiones:

Un soldado del Afrika Korps se protege de las tormentas de arena cubriéndose la cara y utilizando gafas de protección.

9 de mayo de 1941

 

Ayer el ghibli sopló todo el día y sólo se detuvo a las tres. Había tierra terrible por todas partes; se metió en la nariz, simplemente estaba en todas partes. El revoloteo de la tienda de tela era un ruido insoportable. En Tobruk, estuvo más o menos calmado, aunque la artillería enemiga respondió mucho. Ahora estamos poco impresionados por estos bombardeos.

 

Ayer por la tarde, el Skat diario con el jefe del cuerpo fue interrumpido por llamadas constantes: los ingleses atacaron Sollum.

 

Muy inquietantes son las pérdidas importantes de barcos, que actualmente estamos sufriendo. Los ingleses han hundido otra vez un vapor antes de Benghazi. Sería muy desafortunado y nada bueno si colapsáramos porque no siguieran llegando munición y alimento. Parece que no pudiera pasar ningún vapor costero. O bien los ingleses están en vigía o han sembrado minas. Dependemos de estos navíos porque no tenemos suficiente capacidad de carga y gasolina para el transporte terrestre desde Trípoli para llegar hasta acá (1,600 kilómetros).

 

El transporte por tierra consume mucho tiempo y cuesta material. Adicionalmente, hay pérdidas de barcos mientras están cruzando entre Italia y Trípoli, y en el puerto de Trípoli. Los italianos no hacen nada. No tienen aviones ni flota para combatir en el Mediterráneo. Es deprimente. Pero, queridísima, cuando recibas esta carta, la cuestión será diferente otra vez. El hombre inglés es un frío calculador. Sabe que puede dejarnos en paz en el frente, cuando está cortando los suministros atrás. Berlín no tiene idea de estos problemas.

 

Llevamos aquí un cuarto del año, el jefe del cuerpo y yo. Es deprimente ver cómo pasa el tiempo. ¿Qué nos traerá el siguiente cuarto? ¿Regresar a casa? Ciertamente aún no. Para nosotros aquí, solamente sigue habiendo tierra y calor.

Si quieres saber más, lee “At Rommel’s Side: The Lost Letters of Hans-Joachim Schraepler” [Al lado de Rommel: las cartas perdidas de Hans-Joachim Schraepler], editado por Hans-Albrecht Schraepler.

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