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Montevideo despierta con el Graf Spee en sus aguas

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El Admiral Graf Spee fondeado en Montevideo tras la batalla del Río de la Plata. En la proa de babor se aprecian daños en el casco, un recordatorio visible de que el buque había alcanzado puerto neutral herido, aunque todavía imponente.

El 13 de diciembre de 1939, el Atlántico Sur fue escenario de la primera gran batalla naval de la guerra. Frente al Río de la Plata, el Admiral Graf Spee, uno de los más temidos corsarios alemanes, combatió contra los cruceros británicos Exeter, Ajax y Achilles. El combate fue breve, feroz y costoso. El Exeter quedó terriblemente castigado; el Achilles y el Ajax también sufrieron daños y bajas; y el buque alemán, aunque seguía siendo una nave formidable, terminó la jornada herido y obligado a buscar amparo en aguas neutrales. Al amanecer de hoy, 14 de diciembre, el Graf Spee yace en Montevideo. La batalla no ha terminado. Sólo ha cambiado de escenario.

La historia naval neozelandesa resumió así el paso del combate al puerto​:

Durante la tarde y poco después de la medianoche, el buque ancló en el puerto. Comenzaba ahora un nuevo tipo de batalla por el destino del navío alemán.

Montevideo contempla hoy al buque alemán, pero también contempla sus daños, sus muertos y la incertidumbre que lo rodea. Desde la ciudad, la guerra todavía se narraba en presente, con la mezcla de urgencia, información parcial y asombro propio de una batalla recién librada.

 

El periodista James Bowen transmitía así lo ocurrido:

El crucero británico Exeter, mientras escoltaba a un transatlántico francés, se encontró de pronto frente al acorazado de bolsillo alemán Admiral Graf Spee. El Exeter tenía la desventaja… de contar solo con cañones de seis pulgadas frente a los de aproximadamente doce pulgadas del Graf Spee. Entró en combate y, tras unas cuatro horas de lucha, fue asistido por los cruceros ligeros británicos Ajax y Achilles, también armados con cañones de seis pulgadas.

En ese momento, el Exeter salió de la batalla con daños leves… pero dio buena cuenta de sí mismo al disparar sus últimos tiros contra la torre de observación del Graf Spee, inutilizando el mecanismo de su torreta delantera y causándole daños de consideración. El Graf Spee intentó entonces escapar del Ajax y del Achilles al amparo de una cortina de humo. Ya se encontraba prácticamente cerca de la entrada del puerto de Montevideo, donde buscó refugio llamando al embajador alemán…

Así sonaba Montevideo en las horas posteriores a la batalla: con el eco todavía inmediato del combate, con el Graf Spee ya refugiado en un puerto neutral y con la historia pasando del mar abierto a la ciudad. Pero junto con el buque entraron también los muertos y el puerto empezó a convertirse en escenario de duelo.

Si deseas saber más, busca el título "On the Spot Reporting" [Información desde el lugar de los hechos], de George N. Gordon e Irving A. Falk.

La prensa contemporánea recogió el funeral de los muertos alemanes en Montevideo con este tono:

Se hicieron preparativos para enterrar a los muertos en una sola fosa grande en un cementerio de Montevideo. Una guardia de honor permanecía junto a los féretros de madera cubiertos con banderas con la esvástica. La ceremonia había sido fijada para la una de la tarde. La policía tomó precauciones ante posibles disturbios, pues una gran parte del público de Montevideo mostraba hostilidad hacia los alemanes.

...

El comandante del Exeter solicitó permiso para desembarcar a cien hombres a fin de asistir al funeral de los fallecidos a bordo del Admiral Graf Spee.

Mientras los muertos alemanes eran conducidos al cementerio, la memoria naval neozelandesa conserva también, con la sobriedad de los registros de servicio, el destino inmediato de algunos de los caídos del Achilles:

Fue enterrado en el mar el 14 de diciembre de 1939, pero tristemente su cuerpo apareció después en la orilla y fue sepultado en el Cementerio Británico de Buceo, en Montevideo…

A la vez, el Graf Spee dejaba de ser solo un buque refugiado y se convertía en un problema material. Otro despacho de la jornada describía así la situación de sus daños y reparaciones:

El radiodifusor afirmó que el Admiral Graf Spee tenía un agujero de cinco a seis pies de diámetro en el costado de babor, a unos cinco pies por encima de la línea de flotación. Una de las torres de observación próximas a los cañones delanteros de 6 pulgadas había sido prácticamente arrancada de su base.

El corresponsal de United Press en Montevideo dice que fuentes cercanas a la legación alemana esperan que el buque alemán abandone el puerto dentro de una semana.

El Admiral Graf Spee estaba dispuesto a reparar sus daños con su propia tripulación, después de que los obreros del puerto se negaran a trabajar para cualquier empresa que aceptara el contrato. Mientras se esperaba la decisión del Gobierno respecto al tiempo que se permitiría al buque permanecer en puerto, el Admiral Graf Spee cargó una gran cantidad de tanques de soldadura, planchas pesadas y otros metales.

El agregado naval alemán en Buenos Aires examinó el Admiral Graf Spee. Otra inspección fue realizada por expertos uruguayos, tras la cual el corresponsal de United Press informó que se había determinado que el buque era navegable, aunque la torre de control de sus seis cañones de 11 pulgadas estaba destruida. Esto significaba que, si el buque se hacía inmediatamente a la mar, solo podría emplear su batería secundaria y sus cañones de 5.9 pulgadas.

Mientras en Montevideo se inspeccionaban los daños y se preparaban los funerales, también se libraba otra lucha: la del relato del combate. Un comunicado difundido por la agencia oficial alemana presentó así la acción del día anterior:

La noticia del exitoso combate naval en el que un buque de guerra alemán derrotó a varios cruceros británicos ha causado una enorme impresión. No se creía posible que un buque de guerra alemán pudiera romper el bloqueo británico y aparecer de este lado del Atlántico, dominado por la Marina británica.

Los únicos informes británicos disponibles hasta ahora buscan evidentemente minimizar las pérdidas británicas, pero se ha establecido que el buque alemán causó grandes pérdidas y daños a los cruceros británicos, obligando a algunos de ellos a abandonar la acción y buscar seguridad en Montevideo.

Esta victoria naval alemana es considerada importante porque demuestra que la Marina alemana es capaz de sostenerse, incluso en la zona más remota, frente a una fuerza muy superior en número.

 

Todos los informes confirman que los británicos usaron gas mostaza, arruinando así los víveres del buque alemán. Esa fue la razón por la que el buque de guerra alemán también fondeó en Montevideo.

La versión británica del mismo día respondía con un tono distinto. La prensa recogía estas palabras del almirante Sir Ragnar Colvin:

‘Este es un gran día’, dijo el primer miembro naval, el almirante Sir Ragnar Colvin, al leer esa noche los despachos del Almirantazgo sobre la batalla.

Subrayó que los proyectiles de 11 pulgadas del Graf Spee pesaban seis veces más que las granadas de 6 pulgadas del Ajax y el Achilles.

‘Fue un esfuerzo magnífico por parte de los cruceros británicos, que, al parecer, han logrado dejar fuera de combate a un peligroso corsario durante el resto de la guerra’, dijo.

‘Quizá el significado de la acción sea una prueba más del poder de la Marina británica. Creo que antes ha sucedido que cruceros relativamente pequeños se enfrenten a un acorazado, pero eso no altera el hecho inspirador de que nuestros cruceros, sin nada más pesado que proyectiles de 8 y 6 pulgadas, castigaron al alemán con sus cañones de 11 pulgadas y lo obligaron a correr en busca de refugio.’

Otra nota contemporánea resumía la situación del puerto en pocas palabras:

Poco tiempo para reparaciones. Elección entre dos males: internamiento o destrucción.

Así transcurrió el 14 de diciembre de 1939, el primer día del Graf Spee en Montevideo: entre inspecciones, soldaduras, funerales, hostilidad pública, homenajes militares y versiones enfrentadas sobre lo ocurrido frente al Río de la Plata.

 

Ayer el combate se decidió por el alcance y el peso de los cañones. Hoy, el drama permanece inmóvil a la vista de todos. Pronto sabremos qué exigirá el puerto, qué permitirá la ley y qué hará el buque alemán con el tiempo que aún parezca quedarle.

Si deseas saber más, visita la página de Trove, que cuenta con la colaboración de la National Library of Australia [Biblioteca Nacional de Australia].

Hans Langsdorff, ministros alemanes y la tripulación del barco en el entierro de los marin

Hans Langsdorff, ministros alemanes y la tripulación del barco en el entierro de los marineros alemanes fallecidos a bordo del Graf Spee, en Río de la Plata, en diciembre de 1939.

Noticiario de la época de la British Movietone mostrando imágenes del Admiral Graf Spee y su tripulación en Montevideo.

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