Órdenes de aniquilación de partisanos rusos

Un comandante de guerrilla enseña a sus combatientes la utilización de armas, en la región de Smolensk, Unión Soviética. La pistola en sus manos parece ser una Browning de alta potencia.

Desde que se emitió la directiva de Hitler de atacar la Unión Soviética, la SS y las fuerzas armadas formularon una serie de reglamentaciones y órdenes en relación con el tratamiento de los judíos, la población civil y los comisarios políticos. Hitler ya había expresado a sus oficiales militares sus intenciones de tener una guerra sin cuartel en contra de los soviéticos.

 

En mayo de 1941, una de las órdenes era el Decreto de Jurisdicción Militar de Barbarroja. La medida más radical de esta regulación era la inédita introducción en el ejército alemán de ejecuciones sin necesidad de procedimiento legal alguno. Hasta entonces las regulaciones legales existentes en el ejército exigían un procedimiento ante un consejo de guerra para la condena de elementos bélicos irregulares.

 

Dicha orden se comunicó a las fuerzas armadas el 31 de mayo y Fedor von Bock, comandante del Grupo de Ejército Centro, expreso sus comentarios al respecto el 4 de junio de 1941:

En la imagen, una de las páginas del Decreto sobre la Aplicación de la Ley Militar en la región "Barbarroja" y las Medidas Especiales de la Fuerza, del 13 de mayo de 1941.

Orden de la OKW ‘Inaceptable en esta forma’

 

4/6/1941

 

El Alto Mando de las Fuerzas Armadas ha emitido una orden que rige la conducta de las fuerzas de campo hacia la población civil rusa. Está escrita de tal manera que virtualmente le da a cada soldado el derecho a disparar, de frente o por la espalda, a cualquier ruso que sea –o presuma que sea- un guerrillero. La orden descarta cualquier restricción hacia el castigo de cualquier delito en este sentido, incluso ‘si involucra un crimen militar o delito’. Brauchitsch publicó un complemento a la presente orden que, sin lugar a duda, intentó debilitarla, pero sólo lo consiguió parcialmente. Al mismo tiempo llegó un telegrama con instrucciones para detener la orden que ya estaba en manos del ejército hasta que llegaran regulaciones específicas. Le di a Greiffenberg, quien estaba en la OKH justo en ese momento, la tarea de determinar de Halder si las regulaciones anunciadas contenían cualquier cambio significativo a la orden. Si ese no era el caso, Greiffenberg debía reportarle al Comandante en Jefe del Ejército que, en esta forma, la orden era inaceptable y no era compatible con la disciplina.

Si quieres saber más, lee “The War Diary: 1939-1945” [El diario de guerra 1939-1945], del Mariscal de Campo Fedor von Bock.

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