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Un caza nocturno Me110 “Nachtjagdflugzeugs” se prepara para una misión, en 1943.

Desde 1942, Churchill y el gobierno británico habían respaldado una campaña de bombardeo cada vez más despiadada contra Alemania. Para 1943, la RAF y la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos ya estaban en condiciones de llevar esa ofensiva a una escala mucho mayor. El Comando de Bombarderos había estado enfrascado desde marzo en la Batalla del Ruhr, una campaña contra las principales ciudades industriales del oeste de Alemania, en la que centros fabriles, barrios obreros e infraestructuras fueron sometidos a ataques repetidos.

 

Ahora se preparaba un golpe aún más devastador contra una sola ciudad: Hamburgo. La Operación Gomorra pretendía demostrar el enorme poder destructivo que las fuerzas de bombarderos aliadas podían concentrar sobre un objetivo urbano e industrial. También buscaba enviar un mensaje inequívoco a la población alemana sobre lo que podía esperar si la guerra continuaba. No sólo el Comando de Bombarderos de la RAF atacaría Hamburgo en incursiones nocturnas sucesivas; la USAAF también realizaría ataques diurnos, manteniendo la presión sobre las defensas, los bomberos, los servicios de rescate y la población civil.

 

El ataque fue considerado tan importante que se empleó, por primera vez en operaciones, una nueva arma de guerra electrónica. Window era simple en concepto: grandes cantidades de tiras de papel metalizado o de aluminio eran arrojadas desde los bombarderos durante su aproximación al objetivo. En las pantallas del radar alemán, esas nubes de ecos falsos producían confusión y volvían casi inútil la guía de los cazas nocturnos. El piloto de caza nocturno de la Luftwaffe, Wilhelm Johnen, fue uno de los hombres que experimentaron aquella confusión durante la noche del 24 al 25 de julio… Ver Más

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