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Vista aérea oblicua de ruinas de edificios residenciales y comerciales al sur del Stadtpar

Vista aérea oblicua de las ruinas de edificios residenciales y comerciales al sur del Stadtpark (que puede verse arriba a la derecha) en el distrito de Eilbek, Hamburgo, Alemania. Estos fueron algunos de los 16,000 edificios de apartamentos de varios pisos destruidos por la tormenta de fuego que se desató durante el ataque del Comando de Bombarderos en la noche del 27/28 de julio de 1943 (Operación Gomorra). El camino diagonal que va desde la esquina superior izquierda hasta la inferior derecha se llama Eilbeker Weg.

El ataque final de la Operación Gomorra, la campaña coordinada de bombardeo contra Hamburgo, tuvo lugar en la noche del 2 al 3 de agosto de 1943. La fuerza de bombarderos se encontró con una tormenta eléctrica al aproximarse al área del objetivo; el marcado de blancos por la Fuerza Pathfinder no pudo realizarse con eficacia y, al final, el bombardeo quedó muy disperso. Sin embargo, después de la tormenta de fuego de la noche del 27 al 28 de julio, un golpe final parecía casi innecesario. Hamburgo ya había sido devastada por una destrucción de escala inaudita. El mensaje había sido transmitido con brutal claridad.

 

Uno de los supuestos estratégicos de la campaña de bombardeo era enviar un mensaje directo a la población alemana: las cosas sólo podían empeorar si la guerra continuaba. Se esperaba que esa presión pudiera quebrar la moral civil, erosionar el apoyo al régimen nazi y quizá acelerar el final de la guerra. Si algún ataque pareció acercarse a ese objetivo, fue el de Hamburgo. La reacción inmediata fue de conmoción y muchos alemanes sacaron precisamente la conclusión que los británicos querían provocar. A pesar de los esfuerzos de la maquinaria propagandística nazi, las historias de horror narradas por los sobrevivientes comenzaron a difundirse por toda Alemania.

 

Friedrich Reck-Malleczewen, aristócrata y escritor conservador alemán de origen prusiano, era desde hacía años un crítico feroz del nazismo. Esa franqueza le costaría la vida: moriría en Dachau en 1945. Después de todas las conmociones de la guerra, incluso él se sintió sacudido por aquella nueva forma de destrucción masiva, que percibió como un punto de inflexión en la historia de la humanidad… Ver Más

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