Torpedos contra la presa del Tirso

Aviones Blackburn Skua y Fairey Swordfish regresan al HMS Ark Royal después de atacar a la flota italiana frente a Cerdeña, vistos desde el HMS Kelvin durante la acción del cabo Spartivento, el 27 de noviembre de 1940. Poco más de dos meses después, ocho Swordfish del portaaviones despegarían para atacar la presa del Tirso. (Foto: Imperial War Museums, A 2385/ Lt C. J. Ware, Second World War Admiralty Official Collection).
El 31 de enero de 1941, el HMS Ark Royal abandonó Gibraltar y puso rumbo al Mediterráneo junto con el crucero de batalla HMS Renown, el acorazado HMS Malaya, el crucero HMS Sheffield y una escolta de destructores. La Fuerza H se internaba nuevamente hacia el este, en una salida cuyo desarrollo dependería tanto del estado del mar como de la oposición italiana.
Su primer objetivo no era un buque ni una base naval. Se encontraba en el interior de Cerdeña, sobre el río Tirso: la presa de Santa Chiara, cuyo muro contenía las aguas del lago Omodeo y alimentaba la central hidroeléctrica asociada.
La operación planteaba un empleo poco común del armamento aeronaval. Los torpedos no serían lanzados contra cascos en movimiento, sino sobre las aguas de un embalse, con la intención de que recorrieran la última distancia hasta la presa. Para lograrlo, los aviones tendrían que cruzar la costa occidental de Cerdeña, orientarse entre nubes y colinas y descender hasta el cauce del Tirso.
La misión recibió el nombre de Operación Picket. Antes del amanecer del 2 de febrero, ocho Fairey Swordfish del 810.º Escuadrón Aeronaval fueron preparados sobre la cubierta del Ark Royal. El viento atravesaba el portaaviones con fuerza, el buque cabeceaba y la lluvia todavía ocultaba la costa.
El capitán de navío C. S. Holland, comandante del Ark Royal, remitió su informe al oficial al mando de la Fuerza H el 4 de febrero. Antes de describir la misión, señaló que las defensas encontradas no se parecían a las que había anticipado la información recibida:
Es interesante señalar hasta qué punto estaban alerta los italianos y cuán fuertes eran las defensas, hecho que no concuerda con la información de inteligencia recibida de antemano.
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Domingo, 2 de febrero de 1941
Desde las 02:00, cuando pareció que el viento se había estabilizado, y hasta el despegue, se calcularon su dirección y fuerza cada media hora. Se mantuvo bastante estable, de 325° y unos 37 nudos. A las 04:50 se envió una señal al oficial al mando de la Fuerza H indicando que, con el viento existente, los aviones que participaran en la Operación Picket no podrían regresar, a menos que la posición de recuperación fuera la misma que la posición de despegue.
A las 05:58 había despegado la fuerza de ataque, compuesta por ocho aviones armados con torpedos ajustados para correr a 40 nudos y a una profundidad de 44 pies. Las condiciones de viento y mar dificultaban la disposición de los aviones en cubierta, incluso a la luz del día, y considero que los encargados actuaron muy bien al disponer y lanzar los ocho aparatos sin contratiempos. Para entonces, las condiciones de las nubes habían mejorado y los chubascos de lluvia se habían despejado, ofreciendo la posibilidad de una visibilidad suficientemente buena para llevar a cabo la operación.
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Apéndice n.º 1 — Operación Picket
A las 05:00, aunque las condiciones de vuelo eran difíciles debido al viento fuerte y racheado y a cierto movimiento del buque, la visibilidad había mejorado y, como el objetivo era bajo y las colinas circundantes no eran elevadas, parecía haber buenas posibilidades de que las condiciones de las nubes permitieran efectuar el ataque.
La disposición en la oscuridad de ocho aviones del 810.º Escuadrón, con un fuerte viento cruzado sobre la cubierta y bastante movimiento en el buque, se llevó a cabo bien y con rapidez. A las 05:58 todos los aviones habían despegado sin contratiempos. La posición de despegue se encontraba a 60 millas al oeste del cabo Mannu.
La intención original era que la fuerza de ataque formara antes de dirigirse hacia la costa, pero debido a la demora ocasionada por el cambio en la posición de recuperación, esto se abandonó. Los aviones, sin embargo, lograron formarse aproximadamente por secciones durante el trayecto.
Al alcanzar la costa, estaba oscuro y llovía con fuerza. Todos los aviones, salvo uno, regresaron mar adentro para esperar la luz. El que no lo hizo se perdió entre las nubes a 5.000 pies y finalmente volvió a salir sin haber visto el objetivo ni avistado tierra hasta que ya regresaba, sin haber lanzado. Se considera que esto se debió enteramente a la falta de experiencia del piloto y del observador. Las condiciones eran de nueve décimas de cúmulos, con la base a unos 1.500 pies. El espesor de la capa variaba entre 5.000 y 9.000 pies.
El primer avión que logró aproximarse para atacar encontró una abertura entre las nubes y una colina al norte del cabo Mannu, y entró aproximadamente por una línea Cuglieri–Ghilarza. Fue atacado intensamente por las baterías situadas a ambos lados del puente al pie del lago Tirso.
El avión viró entonces hacia el norte y volvió a descender para dirigirse al objetivo, pero el piloto consideró que el fuego antiaéreo era tan intenso que nunca conseguiría atravesarlo. Por ello se desprendió de su torpedo y se dirigió hacia la costa.
El resto de la fuerza cruzó la costa justo al norte del cabo Mannu. Vieron la bengala de reconocimiento del corredor seguro de aproximación a Elmas. Dos aviones viraron hacia el norte a través de una abertura en las nubes, descendieron cerca de Santassurgiu, viraron al sur antes de Ghilarza y se dirigieron hacia el objetivo. Al hacerlo, evitaron descender entre las dos baterías situadas a ambos lados del puente al pie del lago, como había intentado el primer avión.
Estos dos también fueron atacados intensamente por el fuego antiaéreo, pero consiguieron realizar lanzamientos bastante buenos bajo un fuego muy intenso. Viraron bruscamente después de lanzar y no pudieron observar ningún resultado.
El tercer avión que consiguió atacar entró a unos 50 pies durante todo el trayecto desde la costa y después siguió el lecho del río a una altura tan baja que no recibió fuego hasta después del lanzamiento, cuando el piloto viró bruscamente y volvió a salir a ras del suelo.
El subteniente de aviación R. S. Charlier merece grandes elogios por realizar con éxito una aproximación singular y un buen lanzamiento. Su método demostró reflexión e iniciativa. Informó que la presa parecía intacta y no observó ningún efecto de su lanzamiento.
El jefe de la fuerza de ataque y otro aparato realizaron su aproximación siguiendo una línea Milas–Abbasanta. Encontraron un intenso fuego antiaéreo y, al ver una abertura a lo lejos sobre el gran lago, decidieron ascender a través de las nubes y descender por ella.
El jefe, sin embargo, se perdió entre las nubes, no pudo encontrar el objetivo y tuvo que desprenderse de su torpedo. Un punto interesante fue que el fuego antiaéreo lo siguió a través de las nubes hasta los 7.000 pies, aunque dio dos círculos completos durante el ascenso. Durante el regreso, comenzó a formarse hielo en su avión a unos 5.000 pies.
El avión que lo seguía perdió a su jefe entre las nubes y, al ver una abertura, descendió por ella, solo para descubrir que se encontraba demasiado alto sobre el objetivo para efectuar un buen lanzamiento. Por ello dio media vuelta bajo intenso fuego antiaéreo y lanzó a 145 nudos, desde 150 pies y con el morro hacia abajo.
Después, sobrevoló la presa a unos 60 pies, disparando contra el emplazamiento antiaéreo mientras lo hacía, y se dirigió hacia la costa. Su observador dijo que no pudo ver ningún daño en la cara sur de la presa.
Los dos primeros lanzamientos se efectuaron aproximadamente a las 06:59, el tercero a las 07:20 y el cuarto a las 07:30. El observador del tercer avión dijo que había visto unos 10 pies de barro reciente a ambos lados del río mientras volaban hacia el objetivo, lo que indicaba que el nivel del agua había descendido recientemente. Sin embargo, como ya se ha señalado, el observador del cuarto avión que atacó no vio daños en la cara sur de la presa.
El capitán de corbeta M. Johnstone dirigió la fuerza de ataque, acompañado por el teniente T. Shaw como observador y el suboficial Wayles como artillero aéreo.
Los torpedos fueron lanzados en el siguiente orden:
Primer lanzamiento
Piloto: teniente D. F. Godfrey-Faussett.
Observador: teniente J. R. Lang.
Artillero aéreo: marinero de primera J. G. Ellis.
Segundo lanzamiento
Piloto: subteniente de aviación A. W. D. Beale.
Observador: subteniente de aviación H. B. Dangerfield.
Artillero aéreo: marinero de primera R. V. Baker.
Tercer lanzamiento
Piloto: subteniente de aviación R. S. Charlier.
Observador: subteniente de aviación D. M. Beattie.
Artillero aéreo: marinero de primera interino D. R. B. Evans.
Cuarto lanzamiento
Piloto: subteniente de aviación K. S. Pattison.
Observador: subteniente de aviación A. E. Jefferd.
Artillero aéreo: marinero de primera W. Lovatt.
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A las 09:05, siete de los ocho aviones que componían la fuerza de ataque habían aterrizado. El avión desaparecido no fue visto ni se supo de él desde el momento en que despegó hasta que una transmisión italiana del lunes 3 de febrero informó que la tripulación se encontraba prisionera de guerra y a salvo.
Si deseas saber más, consulta The National Archives, ADM 199/656, “Operation ‘Picket’ – attack on Lake Tirso dam, 2 February 1941”, reproducido en The Fleet Air Arm in the Second World War, Volume I, 1939–1941, editado por Ben Jones, pp. 336–341.
En la relación final, los cuatro lanzamientos dejaron de ser solamente horas anotadas en un informe. En cada Swordfish viajaban tres hombres. Charlier condujo el suyo a unos quince metros de altura desde la costa y siguió después el cauce del Tirso. Su observador, D. M. Beattie, alcanzó a distinguir el barro recién expuesto a ambos lados del río. En el cuarto aparato, A. E. Jefferd buscó señales de daño en la cara sur del muro mientras Pattison se alejaba bajo fuego.
Ninguno de ellos observó una explosión. Cuatro torpedos habían sido lanzados, otros aviones se habían perdido entre las nubes o habían tenido que desprenderse de sus armas, y dos observadores describieron una presa que seguía aparentemente intacta.
Cuatro días después, toda aquella sucesión de aproximaciones individuales fue condensada para el Gabinete de Guerra británico en un solo párrafo. La imposibilidad de comprobar los resultados apareció allí acompañada por una valoración provisional mucho más optimista:
Los buques de Su Majestad Renown, Malaya y Ark Royal, junto con fuerzas ligeras, operaron frente a Cerdeña el 2 de febrero. Debido al tiempo desfavorable, hubo que modificar los planes originales, pero al amanecer ocho Swordfish atacaron la presa del Tirso, que retiene el agua destinada a la central hidroeléctrica.
Fue imposible observar los resultados, pero se cree que tres torpedos alcanzaron la presa. Los aviones encontraron intenso fuego antiaéreo y uno no regresó. Durante esta operación, la Flota del Mediterráneo realizó una maniobra de demostración en el Mediterráneo oriental, pero no se encontraron buques enemigos.
Si deseas saber más, consulta The National Archives, CAB 66/14/48, Weekly Résumé No. 75 of the Naval, Military and Air Situation, [Reporte Semanal número 75 de la Situación Naval, Militar y Aérea], 6 de febrero de 1941.
El resumen mantuvo como posibilidad tres impactos que el informe operacional no podía confirmar. Los aviadores habían realizado cuatro lanzamientos, pero ninguno había observado el resultado y los reconocimientos efectuados durante las aproximaciones no detectaron daños visibles en el muro.
Desde Cerdeña, el episodio fue comunicado en términos aún más breves. La versión italiana mencionó bombas que no aparecen en el informe del Ark Royal, redujo a dos el número de torpedos y presentó el derribo de uno de los atacantes como el único resultado inequívoco de la acción:
Aviones enemigos, procedentes del oeste, sobrevolaron Cerdeña, lanzando bombas y dos torpedos, sin efecto alguno, contra la presa del Tirso; otras bombas fueron lanzadas en campo abierto sin causar víctimas ni daños. Un aparato enemigo, alcanzado por las baterías antiaéreas, se precipitó; la tripulación fue hecha prisionera.
Si deseas saber más, consulta el Bollettino di Guerra n.º 241, publicado por el Cuartel General de las Fuerzas Armadas italianas el 3 de febrero de 1941.
La presa de Santa Chiara permaneció intacta. Los cuatro torpedos lanzados no causaron daños visibles y uno de los ocho Swordfish no regresó al Ark Royal. Sus tres tripulantes sobrevivieron al derribo, pero quedaron prisioneros.
El tiempo continuó empeorando. El oleaje se hizo más pronunciado; el portaaviones cabeceaba con violencia y cada aterrizaje resultaba más peligroso. Al anochecer se comunicó el abandono de la Operación Result, la siguiente operación prevista durante aquella salida.
La Operación Picket había reunido un objetivo excepcional y una aproximación difícil. En los cuatro aviones que consiguieron lanzar viajaban doce hombres. Uno siguió el cauce del río a unos quince metros sobre el suelo. Otro sobrevoló la presa a unos dieciocho metros de altura mientras disparaba contra las defensas. Sus observadores buscaron explosiones, grietas o alguna alteración en la cara del muro, pero solo vieron el agua, el barro expuesto y la presa todavía en pie.
El muro resistió. Lo que quedó en el informe fue la secuencia de decisiones tomadas dentro de cada cabina, bajo las nubes y el fuego antiaéreo, y la distancia que podía separar una operación vivida avión por avión del breve resumen que llegaría después a quienes dirigían la guerra.

El crucero de batalla HMS Renown en el mar, fotografiado desde el HMS Sheffield durante la Segunda Guerra Mundial. El 2 de febrero de 1941, ambos buques formaban parte de la Fuerza H durante la salida del HMS Ark Royal para atacar la presa del Tirso. (Foto: Imperial War Museums, A 4057/ Lt S. J. Beadell, Admiralty Official Collection).

Vista de la presa de Santa Chiara en Ulà Tirso, con la sucesión de grandes arcos que sostenían su estructura. Este era el objetivo que ocho Fairey Swordfish del HMS Ark Royal intentaron alcanzar con torpedos el 2 de febrero de 1941. (Foto: Archivio ENEL/ Sardegna Cultura, Regione Autonoma della Sardegna).

Fairey Swordfish Mk I del Fleet Air Arm durante un vuelo de entrenamiento desde Crail, Escocia, en 1940. Ocho aviones de este tipo, pertenecientes al 810.º Escuadrón Aeronaval, fueron enviados contra la presa del Tirso. (Foto: Imperial War Museums, A 3532/ Lt S. J. Beadell, Second World War Admiralty Official Collection).

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