Todo listo para Barbarroja

Tanques alemanes en Polonia siendo abastecidos. En la imagen se aprecia en primer plano un Panzerkampfwagen III (Sd.Kfz 141) de la 13ª División Panzer.

El día previo al inicio de la Operación Barbarroja traía consigo emociones encontradas, para unos era seguro que la victoria alemana sucedería en cuestión de meses, para otros representaba el mayor error y apuesta de Hitler, sólo el tiempo decidiría quién tendría la razón.

 

Por mucho tiempo se ha dicho que los soviéticos no estaban preparados para esta invasión, que a pesar de las advertencias aliadas y de agentes secretos, Rusia estaba convencida de que Alemania no atacaría, al menos no en 1941. Sin embargo, Stalin ya se había pronunciado preparado para cualquier agresión.

 

Para todos estaba claro que esta sería una guerra sin cuartel, donde ambos lados lucharían hasta el último hombre, donde dos líderes no dejarían nada para nadie, donde sus egos serían en ocasiones más grandes que el peso de las decisiones que parecieran más lógicas; no había marcha atrás, esta sería una guerra de aniquilación:

Se nos permitió tomar posiciones reales para el ataque sólo durante la noche del 21-22 de junio. Debido a estos factores, el general Landgraf organizó a los elementos de avanzada de la división en dos Kampfgruppen de diferente fuerza. A la derecha, el más débil de los dos –Kampfgruppe von Seckendorff- recibió la misión de liderar el asalto y abrir el camino a Kangailai. El Kampfgruppe Raus más poderoso, a la izquierda, atacaría posteriormente, rompiendo a través de las fortificaciones fronterizas rusas tan pronto como fuera posible y procediendo entonces como se le había ordenado por la división. En la tarde del 21 de junio, el cuartel general de la división se localizaba en Szugken.

Si deseas saber más, lee “Panzer Operations: The Eastern Front Memoir of General Raus, 1941-1945” [Operaciones de Blindados: La memoria del Frente Oriental del general Raus, 1941-1945], compilado y traducido por Steven H. Newton.

 

Por su parte, Nicolaus von Below, el adjunto de la Luftwaffe de Hitler, recordó los hechos previos al inicio de Barbarroja:

El 21 de junio Hitler dictó una proclamación al pueblo alemán describiendo sus políticas desde que inició la guerra. ‘El nuevo despertar de nuestro pueblo de la desesperanza, miseria y el desprecio abusivo es la señal de un renacimiento interior puro. Esto no era una amenaza para Bretaña. No obstante, ellos resucitaron su política, llena de odio, de cercar a Alemania. Dentro de esa nación y externamente ha habido una conspiración entre el judío y el demócrata, comunista y reaccionario, con el único objetivo de prevenir la reconstrucción del nuevo estado del pueblo alemán, de arrancar de raíz el nuevo Reich y regresarlo a la impotencia y miseria’. A pesar de todas las conversaciones amigables, Moscú se ha estado preparando sistemáticamente para la guerra. La concentración alemana en el Frente Oriental estaba ahora concluida. ‘La tarea de este frente es… no más la protección de naciones individuales, sino la defensa de Europa y la salvación de todos… Que Dios nos ayude en esta lucha’.

 

En 1941, me preguntaban repetidamente si los rusos sabían o sospechaban acerca de nuestra intención de invadir. En aquel momento sólo podía responder que yo suponía que sus aviones de reconocimiento de largo alcance debieron haber observado la concentración de nuestras fuerzas terrestres a lo largo de la frontera. Lo que no podían saber es cuándo y cómo operaríamos estas unidades. No fue sino hasta mucho después de la guerra que descubrí de un oficial del personal de Carl Goerdeler, Oberbürgermeister de Leipzig, que él había estado presente en conversaciones privadas en el Hotel Kaiserhof con Molotov en 1940. Aparentemente, ellos le habrían comentado a Molotov sobre el plan de Hitler de atacar Rusia en 1941, pero Molotov no quiso creer esto y no los tomó seriamente. Sin embargo, después de su visita a Berlín, Rusia comenzó preparaciones para la guerra a gran escala. Cuando invadieron en 1941, las tropas alemanas se encontraron con nuevas y vastas fortificaciones, nuevos aeródromos y más. Los soviéticos estaban esperando nuestra invasión, pero no en 1941. Habían decidido que sería más tarde.

Si deseas saber más, lee “At Hitler’s Side: The Memoirs of Hitler’s Luftwaffe Adjutant 1937-1945” [Al lado de Hitler: las memorias del adjunto de la Luftwaffe 1937-1945].

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