Soldados de la División Azul confraternizan con una enfermera alemana en el frente oriental. La imagen refleja el contacto cotidiano entre voluntarios españoles, personal sanitario y estructuras alemanas de retaguardia en el sector de Leningrado.
Para finales de mayo de 1943, el frente al sur de Leningrado se encontraba lejos de la movilidad observada en otros sectores del Frente Oriental. La División Española de Voluntarios, integrada en la Wehrmacht como 250ª División de Infantería y conocida como División Azul, ocupaba desde 1942 posiciones en el sector suroriental del cerco alemán, entre áreas próximas a Pushkin, Kólpino y Krasny Bor. En aquella zona, la guerra se había convertido en una combinación de trincheras, posiciones fortificadas, patrullas, fuego de artillería, morteros, francotiradores y ataques locales. La División Azul ocupaba un frente cercano a los 29 kilómetros desde Pushkin hasta Krasny Bor, frente a unidades soviéticas del sector de Leningrado.
La situación había cambiado desde el invierno. En enero de 1943, la Operación Iskra había abierto una estrecha comunicación terrestre con Leningrado, aunque no había levantado por completo el asedio. En febrero, la ofensiva soviética en el sector de Krasny Bor había golpeado duramente a la División Azul, pero no logró romper de manera decisiva su sector. Después de aquella batalla, el frente quedó más estabilizado, aunque no por ello menos peligroso: los bombardeos, las incursiones y el fuego artillero siguieron causando bajas. Una revisión del apoyo sanitario de la División Azul señala que, tras el asalto soviético de febrero, el frente se estabilizó durante aproximadamente un año y que las fuerzas soviéticas recurrieron sobre todo a bombardeos aéreos y artilleros contra las posiciones españolas.
En ese contexto trabajaba el teniente médico Antonio Pérez Gila, cuyo diario fue recogido en Un médico en el frente de Leningrado, de Jaime Pérez de Oteyza. Su experiencia no muestra la guerra desde una carga de infantería ni desde el puesto de mando, sino desde la mirada de un médico militar: alarmas nocturnas, vacunaciones, conversaciones entre oficiales, rumores sobre la falta de personal sanitario y noticias dolorosas dentro del propio cuerpo médico.
El sistema sanitario divisionario español en el sector de Krasny Bor incluía puestos de socorro de batallón, puestos de clasificación y un hospital de campaña situado en Mestelevo, desde donde se evacuaban y atendían las bajas de las unidades del frente. El 28 de mayo de 1943, Pérez Gila anotó una jornada aparentemente menor, pero muy reveladora de esa guerra de desgaste… Ver Más

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