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El rostro público de la policía nazi

Invitados de honor durante el festival deportivo celebrado en la Deutschlandhalle de Berlín con motivo del Día de la Policía Alemana, 16 de febrero de 1941. De izquierda a derecha aparecen el coronel de la policía danesa Dahl, Karl Ritter von Halt, Reinhard Heydrich, Heinrich Himmler, Kurt Daluege y, al extremo derecho, Karl Wolff. (Bundesarchiv, Bild 121-0800 / fotógrafo no identificado / CC BY-SA 3.0 DE).

El 16 de febrero de 1941, con motivo del Día de la Policía Alemana, la policía del Reich realizó una amplia colecta en favor de la segunda campaña del Auxilio de Invierno de Guerra. En Berlín, la jornada culminó con un festival deportivo en la Deutschlandhalle, al que asistieron Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich, Kurt Daluege y otros altos representantes del régimen. Recaudación, espectáculo deportivo y presencia uniformada coincidían así en una misma escena pública.

Desde septiembre de 1939, Heydrich encabezaba el Reichssicherheitshauptamt (RSHA), que reunía bajo una estructura central a la Policía de Seguridad —formada por la Gestapo y la Kripo— y al SD. La guerra había ampliado además el radio de acción de estos organismos dentro del Reich y en los territorios ocupados.

Con motivo de aquella jornada, Heydrich pronunció un discurso en el que presentó a los hombres de la Policía de Seguridad y el SD, respondió a la reputación que los acompañaba y enumeró algunas de sus funciones durante la guerra. El Völkischer Beobachter publicó al día siguiente una extensa versión del texto bajo su firma:

La Policía Secreta del Estado y el Servicio de Seguridad siguen envueltos en el misterio de murmullos y susurros propio de una novela policíaca política. Entre miedo y estremecimiento —y, dentro del país, al mismo tiempo con cierta sensación de seguridad por su existencia—, en círculos malintencionados del extranjero se suele atribuir a los hombres de este trabajo brutalidad, una inhumanidad que raya en el sadismo e insensibilidad. Dentro del país se comprenden, respetan y apoyan nuestras tareas, aunque, naturalmente, se procura, en lo posible, tener relativamente poco que ver con nosotros. Aquí no hay nada que no se crea que la Policía Secreta del Estado pueda resolver, hasta el más pequeño deseo egoísta; aquí podemos ser, por decirlo de manera un tanto jocosa, desde la “chica para todo” hasta el “cubo de basura del Reich”.


Quien, sin embargo, se tome alguna vez la molestia de observar el trabajo real y buscar al ser humano en los hombres que aquí prestan servicio tendrá que comprobar con asombro que aquí, después de una formación minuciosísima, prolongada y difícil, se encuentran nacionalsocialistas de clara orientación ideológica que, en una afortunada combinación de hombres prácticos con experiencia de la vida, profesionales de la economía que trabajan con minuciosidad y lógica, soldados políticos combativos y personas decentes y comprensivas, cumplen su tarea con ardiente amor por el Führer y Alemania.


Y estas tareas, a su vez, en toda su amplitud solo pueden mencionarse a grandes rasgos, con la clara salvedad de que está en su propia naturaleza que únicamente pueda hablarse públicamente de un pequeño porcentaje de ellas. Aquí rige el mismo principio que en muchos asuntos operativos militares.


A la lucha contra la hostilidad general hacia el pueblo y el Estado —como los intentos de subversión política de antiguos adversarios políticos incorregibles y dirigidos desde el extranjero— se suman la inagotable variedad de actividades contra el espionaje y el sabotaje; contra los febriles intentos del enemigo por escudriñar Alemania y encontrar traidores; la protección de innumerables empresas de armamento; las extraordinariamente importantes tareas de la policía fronteriza, junto con la dirección policial vinculada a ellas de todas las demás organizaciones que prestan servicio fronterizo; el aumento casi inconmensurable de la actividad debido a la multitud de leyes y reglamentos impuestos por las condiciones de guerra; el tratamiento de la cuestión judía; la dirección de la emigración judía; la tarea de la llamada Central de Inmigración, que, en el marco de la misión general del Reichsführer-SS como comisario del Reich, mediante un procedimiento de registro completamente novedoso en términos administrativos, dirige y conduce la incorporación de los alemanes repatriados y retornados hasta su condición de ciudadanos alemanes; y, finalmente, la elaboración de informes a modo de mosaico procedentes del Reich, que, con sobriedad y objetividad, brinda a la dirección la oportunidad de comprobar los efectos de las disposiciones estatales y hacer posible con ello la corrección de eventuales errores, y mucho, mucho más.


Además del traslado de muchos hombres al servicio de armas en el frente de la Wehrmacht, se suma el empleo de la Policía de Seguridad en el marco del Ejército, en una pequeña parte como Policía Secreta de Campaña, pero predominantemente como Einsatzkommandos especiales de la Policía de Seguridad, con el objetivo de asegurar políticamente los territorios ocupados.

Si deseas saber más, consulta la edición vienesa del Völkischer Beobachter, órgano del NSDAP, del 17 de febrero de 1941, donde el texto de Reinhard Heydrich apareció bajo el título Politisches Soldatentum in der Polizei [El espíritu del soldado político en la policía].

Entre las funciones que Heydrich había enumerado figuraban el “tratamiento de la cuestión judía” y la dirección de la “emigración judía”. En Viena, el día anterior, la política antijudía del régimen había adquirido una forma mucho más concreta.


El 15 de febrero, alrededor de mil judíos austríacos habían sido deportados desde el Aspangbahnhof hacia Opole, una pequeña localidad situada entre Radom y Lublin, en el Gobierno General. Era el primero de dos transportes enviados desde Viena hacia allí durante aquel mes. Para los transportes de febrero y marzo, la selección de las personas destinadas al Gobierno General correspondía a la Zentralstelle für jüdische Auswanderung de Viena y se hacía por familias.


Entre los deportados se encontraban Hermine Schönfeld y sus hijos Kurt y Charlotte. Esta última tenía dieciocho años. Después de dos días de viaje llegaron a Opole. Poco después de llegar a Opole, Charlotte Schönfeld escribió a su amigo Rudi:

 Querido Rudi:


Después de dos días de viaje, por fin hemos llegado a un pueblucho inmundo. Aquí hace un frío glacial, no hay comida, no hay posibilidades de ganarse la vida, no hay luz; simplemente es terrible.



Dormimos aquí sobre paja en un desván; en una palabra, la Castellezgasse era un paraíso. Ya hemos tenido que vender el abrigo de invierno de Kurt porque no tenemos ni un groschen.



No tienes idea de cuánto te extraño y de cuántas veces recuerdo las hermosas horas. A veces creo que apenas puedo soportarlo, especialmente en las noches sin dormir. ¿Cómo pasas el tiempo? ¿Haces muchas excursiones? ¿Vas a bailar? Sabes, quisiera escribirte mucho más, pero con cada palabra que te escribo se me rompe el corazón.

Si deseas saber más, consulta el Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes (DÖW), sección “Deportationen Wien – Opole, Februar 1941”, donde se conserva la carta de Charlotte Schönfeld y el extracto de la lista del transporte del 15 de febrero.

El lenguaje administrativo de Heydrich situaba la política antijudía entre competencias, organismos y tareas. La carta de Charlotte dejaba un registro en otra escala: la experiencia inmediata de una familia deportada desde Viena.

Charlotte Schönfeld no escribió sobre organismos, competencias ni seguridad política. Escribió sobre el frío, la falta de comida, la paja de un desván, el abrigo de su hermano que habían tenido que vender y las noches en las que no podía dormir.

En aquellos mismos días de febrero de 1941 quedaban así dos registros distintos: el rostro que la policía mostraba al público y las palabras que una muchacha de dieciocho años escribía desde el lugar al que acababan de deportarla.

Alojamiento colectivo de judíos deportados en Opole, 1941
Alojamiento colectivo de judíos deportados en Opole, 1941

Alojamiento colectivo de judíos en Opole, 1941. La fotografía documenta las condiciones de alojamiento en la localidad a la que fueron enviados los transportes procedentes de Viena en febrero de ese año. (DÖW 2454).

Imágenes del Día de la Policía Alemana del 16 de febrero de 1941, incluidas en Die Deutsche Wochenschau n.º 547. La filmación muestra diversos actos de la jornada y el festival deportivo celebrado en la Deutschlandhalle de Berlín como parte de la colecta para el Auxilio de Invierno de Guerra. (Die Deutsche Wochenschau, n.º 547, 26 de febrero de 1941).

Cartel propagandístico del Día de la Policía Alemana de 1938
Cartel propagandístico del Día de la Policía Alemana de 1938

Cartel propagandístico del Día de la Policía Alemana de 1938, diseñado por Helmuth Ellgaard para el Winterhilfswerk. Bajo el lema “La policía, los bomberos: tu amigo, tu ayuda”, la imagen presentaba a los cuerpos policiales y de emergencia como protectores de la población y llamaba a contribuir a la colecta del Auxilio de Invierno. (Helmuth Ellgaard, 1938 / Familienarchiv Ellgaard / CC BY-SA 3.0).

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