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Noor Inayat Khan se ofreció como voluntaria para servir como agente secreto británico..jpg

Noor Inayat Khan, operadora inalámbrica de la Sección F del Ejecutivo de Operaciones Especiales británico (SOE), fotografiada durante la Segunda Guerra Mundial. En Francia utilizaría el criptónimo “Madeleine” y la identidad falsa de Jeanne Marie Renier. (Foto cortesía de: Imperial War Museums, HU 74868)

Mientras la guerra se extendía por el Mediterráneo, los cielos de Alemania y los territorios ocupados de Europa, otra guerra avanzaba casi sin ruido por los campos de Francia. Era una guerra de claves, transmisores, nombres falsos, casas seguras y aterrizajes nocturnos.

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El Ejecutivo de Operaciones Especiales —la SOE británica— había sido creado, en la célebre frase atribuida a Churchill, para “poner a Europa en llamas”. En 1943, esa consigna dependía tanto de comandos y sabotajes como de algo mucho más frágil: mantener vivas las comunicaciones entre Londres y las redes de resistencia en territorio ocupado. Cada operador de radio era un enlace vital, pero también uno de los blancos más vulnerables. Transmitir durante demasiado tiempo, repetir una pauta, cometer un error de seguridad o permanecer en el mismo lugar podía bastar para atraer a los equipos alemanes de detección.

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Noor Inayat Khan parecía, a primera vista, una candidata improbable para ese mundo. De ascendencia india, criada en buena parte en Francia, formada en un ambiente espiritual y artístico, hablaba francés con naturalidad y había sido entrenada como operadora inalámbrica. Pero algunos de sus instructores dudaban de su aptitud para la clandestinidad: no por falta de valor ni de capacidad técnica, sino porque su temperamento parecía chocar con las exigencias morales de una guerra hecha de identidades falsas, evasivas y mentiras necesarias.

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En los documentos de la SOE, sin embargo, la decisión ya estaba tomada. La vida de Noor quedaba reducida a unas cuantas líneas administrativas… Ver Más

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