Cuando el Vieux-Port quedó cercado

Autoridades francesas y alemanas reunidas en el Hôtel de Ville de Marsella el 23 de enero de 1943 mientras seguían el desarrollo de las redadas. De izquierda a derecha: un hombre no identificado, Bernhard Griese, Antoine Lemoine, Rolf Mühler —detrás de Lemoine—, René Bousquet y Pierre Barraud, prefecto delegado a la administración de Marsella. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1475-38).
El 23 de enero de 1943, Marsella llevaba poco más de dos meses bajo ocupación alemana. Las tropas del Reich habían entrado en la antigua zona no ocupada de Francia tras los desembarcos aliados en el norte de África, pero el Estado de Vichy y su aparato administrativo y policial seguían operando. En una ciudad que durante años había servido de refugio y punto de salida para quienes buscaban escapar de la persecución, aquella superposición entre la ocupación alemana y la autoridad francesa adquiría ahora un significado cada vez más amenazante.
El 3 de enero, varias acciones armadas de la Resistencia contra lugares frecuentados por los ocupantes dejaron numerosos heridos y dos muertos. Marsella fue declarada en estado de sitio. Desde Berlín llegó entonces una respuesta mucho más amplia, que combinaba arrestos masivos con la decisión de evacuar y destruir parte de los viejos barrios situados junto al puerto.
Karl Oberg, jefe superior de las SS y de la policía en Francia, llegó a Marsella el 6 de enero. Desde mediados de mes se sucedieron las reuniones con René Bousquet y otros altos funcionarios franceses. Las autoridades de Vichy aceptaron participar activamente en la operación: asumirían la evacuación forzada de los Vieux-Quartiers y organizarían sus propias redadas en el centro de la ciudad.
Para entonces, esa preparación había dejado de pertenecer a reuniones, instrucciones y planes. Las tropas alemanas cercaron por completo el Vieux-Port. La policía francesa fue desplegada en gran número y, desde el Hôtel de Ville, responsables franceses y alemanes siguieron el desarrollo de la operación.
Ese mismo día, el gabinete del prefecto regional hizo público un comunicado:
Por razones de orden militar y con el fin de garantizar la seguridad de la población, las autoridades militares alemanas han notificado a la Administración francesa la orden de proceder inmediatamente a la evacuación del barrio norte del Vieux-Port, comprendido entre el quai Maréchal-Pétain, la Tourette, la rue Caisserie y la rue Chevalier-Roze.
Por motivos de seguridad interior, la Administración francesa había decidido, por su parte, llevar a cabo una vasta operación policial para librar a la ciudad de Marsella de ciertos elementos cuya actividad suponía graves riesgos para el conjunto de la población.
La Administración francesa se ha esforzado por evitar que ambas operaciones puedan confundirse.
Importantes fuerzas policiales han realizado numerosos registros en la ciudad. Barrios enteros han sido cercados y se han efectuado controles de identidad. Cerca de 1.000 bares o cafés han sido cerrados definitivamente por medida policial.
…
Esta operación —probablemente la más importante realizada por la policía francesa de seguridad, en colaboración con todas las fuerzas encargadas del mantenimiento del orden— terminó sin incidentes.
Así se emprende una saludable acción de depuración que la inmensa mayoría de los marselleses aprobará. Contribuirá a garantizar, en el futuro, la seguridad de los habitantes de la ciudad y a hacer desaparecer una reputación injusta que ciertos individuos poco recomendables habían contribuido a acreditar.
Terminada esta acción contra los criminales y los indeseables, la policía francesa ha prestado su ayuda a la población evacuada para facilitar su éxodo.
Bajo la dirección de la Administración francesa se ha establecido una estrecha colaboración entre todos los servicios encargados del mantenimiento del orden, los servicios de defensa pasiva, los servicios sanitarios, las organizaciones juveniles y los S.O.L., para poner a disposición de la población evacuada toda la buena voluntad posible.
Actualmente, la evacuación sigue su curso.
Para salvaguardar los intereses de la población, queda prohibida hasta nueva orden toda circulación por el barrio evacuado, salvo para las personas a quienes se haya expedido un salvoconducto especial.
Dado que el plazo concedido para la evacuación es muy breve, no ha sido materialmente posible prever lugares de acogida en las inmediaciones mismas de la ciudad.
Después de una breve estancia en un centro cercano, donde la Administración se ha esforzado por asegurar el alojamiento en las mejores condiciones, los habitantes evacuados de los viejos barrios serán alojados definitivamente en el departamento de Bouches-du-Rhône. Tendrán derecho a la indemnización de refugiados.
La población de Marsella, en los días que siguen, sin duda se esforzará por ayudar a la Administración francesa a atenuar, en la mayor medida posible, las consecuencias de la decisión de evacuación que se encuentra en curso de aplicación.
Si deseas saber más, visita Archives départementales des Bouches-du-Rhône, sección “Janvier 1943 – Rafles sur Marseille”, documento “Cabinet du préfet. Communiqué de presse, 23 janvier 1943”, 76 W 104.
El comunicado presentaba la operación en el lenguaje de la seguridad, el orden y la administración. Israël Salzer, gran rabino de Marsella, había visto cómo la persecución alcanzaba a su comunidad. Al declarar sobre aquellos acontecimientos, recordó:
En la noche del viernes al sábado 23 de enero de 1943 se practicaron registros en los inmuebles de cierto número de calles de Marsella, especialmente en el barrio de los Réformés, en la Canebière y a uno y otro lado de estos dos centros. Casa por casa, piso por piso, apartamento por apartamento. Aquello duró, al parecer, desde las once de la noche hasta las cuatro o cinco de la mañana.
Todos los inquilinos —hombres, mujeres, muchachos, muchachas y niños pertenecientes a las clases sociales más diversas— encontrados al azar en las calles así registradas y que llevaban, conforme a la ley, el sello “judío” estampado en sus tarjetas de identidad —o en las cartillas de alimentación, en el caso de los niños— fueron llevados sin piedad. Salvo rarísimas excepciones en las que un policía menos malévolo dejó en casa a una madre con un niño pequeño, llevándose de todos modos al padre y a los hijos mayores. Hubo, en cambio, el caso de una joven madre judía con un bebé de pecho; el padre, católico, fue dejado en libertad con el lactante; la madre fue llevada, para siempre. Así fue como un número todavía desconocido —entre mil y mil doscientos, se decía— de miembros de mi comunidad fueron arrestados.
Hubo un anciano de 79 años y hubo niños. Muchachas menores de edad. Hubo dos esposas de prisioneros, sacadas de sus camas en plena noche mientras sus maridos estaban en Stalags u Oflags. Hubo la esposa de un comandante muerto durante la guerra de 1914-18 ante Verdún. Hubo viudas de guerra de 1914-18. Recuerdo a un fiel asiduo a los oficios de nuestro templo, mutilado de la otra guerra con una invalidez del 85 %. Varias mujeres, incluso de edad avanzada, fueron llevadas sin que les hubieran dado tiempo de vestirse; salieron en aquella época del año con un abrigo sobre el camisón y zapatos en los pies, sin medias.
Todas estas personas fueron llevadas a la prisión de Baumettes. La policía alemana vino a hacerse cargo de ellas el domingo 24 por la mañana para conducirlas a la estación de Arenc, donde esperaba un tren que las llevó directamente a Compiègne. Esta “operación” fue distinta de la de los Vieux-Quartiers. La policía francesa era incapaz de dar la cifra y, menos aún, los nombres de las personas así arrestadas y puestas a disposición de la policía alemana. Desde entonces, en Marsella se hablaba del crimen de la Intendencia Regional de Policía de Marsella. Creo recordar que aquello fue el comienzo de un período de terror en Marsella.
Así puede seguirse ahora —y, por lo demás, ya desde aquel momento— la progresión del mal. Primero los judíos extranjeros, desde agosto de 1942; después, indistintamente, judíos franceses y judíos extranjeros. Unos y otros, los del campo de Les Milles y los de Marsella, fueron deportados.
Si deseas saber más, visita Archives départementales des Bouches-du-Rhône, sección “Janvier 1943 – Rafles sur Marseille”, documento “Procès-verbal d’audition de M. Salzer, grand rabbin de Marseille, sur les déportations et arrestations de familles juives en 1942 et 1943”, 5 de enero de 1945, 56 W 101.
Robert Mizrahi estaba a punto de cumplir doce años y acababa de ingresar al lycée Thiers. Su recuerdo conservó otra perspectiva:
Marsella. Noche del 22 al 23 de enero de 1943. El barrio de la Ópera y las calles adyacentes, en un perímetro que se extendía hasta la Canebière: entre las once de la noche y la medianoche, redada de las familias judías que vivían en ese barrio.
Durante la noche, la mayoría en pijama y con una chaqueta o un abrigo, bajo el frío glacial de aquel invierno de 1942-43, doscientas cincuenta familias judías fueron arrestadas para ser deportadas, vía Drancy, a Sobibor, en Polonia, de donde nadie regresó: hombres, mujeres, niños, ancianos.
…
A pesar de aquel peligro evidente, mis padres, y mi madre en particular, pensaban que el destino de los deportados eran campos de trabajo.
¿Quién podía imaginar lo inimaginable?
Si deseas saber más, visita Musée de la Résistance en ligne, testimonio de Robert Mizrahi recogido por Sylvie Orsoni el 1 de septiembre de 2002.
Leídos en conjunto, el comunicado, la declaración de Salzer y el recuerdo de Mizrahi revelan una distancia difícil de ignorar. Quienes administraban la operación hablaban desde la certeza del procedimiento; quienes la padecían intentaban comprender una persecución cuyo alcance seguía ampliándose ante ellos.
En enero de 1943, la política nazi de deportación y asesinato de los judíos europeos ya estaba en marcha. Pero su alcance último no era necesariamente visible para quienes vivían bajo su amenaza. Reconocer el peligro inmediato no significaba todavía comprender adónde podía conducir una detención, un traslado o una deportación.
Entre el peligro que ya podían reconocer y el que aún no habían podido medir, quedaba una pregunta que Mizrahi formularía décadas después.
Aquella noche, en Marsella, todavía había quienes no podían imaginar hasta dónde podía llevarlos la persecución.

Soldados alemanes en una calle del barrio portuario de Marsella, con el Vieux-Port al fondo, en enero de 1943. Uno de los militares lleva la bayoneta calada mientras civiles y niños permanecen junto a los edificios. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1474-18).

Un centinela alemán vigila el barrio portuario de Marsella durante el cerco del Vieux-Port, en la noche del 23 al 24 de enero de 1943; junto a los edificios permanecen civiles, entre ellos niños. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1474-14A).

Policías alemanes y franceses durante las redadas en el barrio portuario de Marsella, entre el 22 y el 23 de enero de 1943. A la derecha, con bufanda, Paul Carpita, quien años después sería cineasta. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1474-25A).

Familias judías atraviesan el barrio portuario de Marsella con sus pertenencias durante la operación del 24 de enero de 1943, bajo vigilancia del Polizeiregiment Griese y de la policía francesa. Al fondo se distingue el Quai du Port. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1478-05).

Habitantes del barrio portuario de Marsella reunidos en la rue Bonneterie, junto a la place Victor-Gélu, bajo vigilancia de tropas alemanas, entre el 22 y el 23 de enero de 1943. Entre la multitud se distinguen numerosos niños. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1477-04).

Judíos detenidos en el barrio portuario de Marsella durante la operación del 24 de enero de 1943, bajo vigilancia del SS-Polizeiregiment Griese y de la policía francesa. Muchos llevan consigo bultos y pertenencias personales. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1477-30).

Judíos del barrio portuario de Marsella avanzan con sus pertenencias durante las operaciones de deportación del 24 de enero de 1943, bajo vigilancia de policías franceses. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1477-39).

Una mujer anciana es ayudada entre el grupo de judíos concentrados en la estación de mercancías de Arenc, en Marsella, durante las deportaciones del 24 de enero de 1943. Los detenidos permanecen con sus equipajes bajo vigilancia del SS-Polizeiregiment Griese y de la policía francesa. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1477-16).

Fuerzas alemanas desplegadas junto a los vagones de mercancías de la Gare d’Arenc, en Marsella, durante la deportación de judíos del 24 de enero de 1943. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1476-17A).

Judíos descienden de un autobús en la Gare d’Arenc, en Marsella, el 24 de enero de 1943, rodeados por tropas alemanas antes de su deportación. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1476-22A).

Zapadores de la 328.ª División de Infantería alemana instalan las mechas de las cargas explosivas durante los preparativos para la demolición del antiguo barrio portuario de Marsella, el 10 de febrero de 1943. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1480-21).

Un soldado alemán toca la trompeta entre los escombros del antiguo barrio portuario de Marsella durante las demoliciones del 1 de febrero de 1943. Al fondo, otros militares permanecen junto al Vieux-Port. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1481-17).

Una explosión levanta una nube de polvo entre los edificios del antiguo barrio portuario de Marsella durante las demoliciones del 1 de febrero de 1943. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1481-16).

Vista desde el Pont Transbordeur de la destrucción del antiguo barrio portuario de Marsella durante las demoliciones de febrero de 1943. Entre los edificios parcialmente derruidos se elevan aún grandes nubes de polvo y humo. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1481-30).

Edificios del antiguo barrio portuario de Marsella parcialmente derruidos durante las demoliciones del 1 de febrero de 1943. Las voladuras dejaron expuestos los interiores de las viviendas y cubrieron de escombros las calles del Vieux-Port. (Foto: Wolfgang Vennemann / Bundesarchiv / Bild 101I-027-1481-12).

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