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Ataques a baja altura sobre Msus

Un Curtiss Kittyhawk Mk III del 112 Squadron RAF rueda por el aeródromo de Medenine, Túnez

Un Curtiss Kittyhawk Mk III del 112 Squadron RAF rueda por el aeródromo de Medenine, Túnez, en 1943. Un miembro del personal de tierra, sentado sobre el ala, guía al piloto cuya visión hacia delante queda limitada por el largo morro del avión. El aparato lleva la característica boca de tiburón empleada por el escuadrón desde la campaña del Desierto Occidental. (Foto: Royal Air Force / Imperial War Museums, TR 978, colección 4905-03).

Una vez que Erwin Rommel reanudó el avance desde El Agheila, la situación británica en Cirenaica volvió a cambiar con rapidez. La ofensiva que había llevado al Octavo Ejército hacia el oeste durante la Operación Crusader había perdido su impulso, y las fuerzas germano-italianas avanzaban ahora sobre posiciones que los británicos apenas habían tenido tiempo de reorganizar.

 

El 24 de enero, el XIII Cuerpo todavía esperaba estabilizar el frente alrededor de Beda Fomm, Antelat y Saunnu. Al día siguiente, las fuerzas del Eje alcanzaron Msus y obligaron a la castigada 1.ª División Acorazada a retirarse hacia el nordeste. La posibilidad de contener el avance antes de que penetrara más profundamente en Cirenaica se hacía cada vez más incierta.

 

Al terminar el 25 de enero, el general Neil Ritchie anuló la orden de retirada general y ordenó a la 4.ª División India y a la 1.ª División Acorazada preparar un contraataque en la zona de Msus. Pero ambas formaciones llegaban a aquel momento en condiciones muy distintas, y reunir fuerzas suficientes exigía un tiempo que la velocidad de los acontecimientos apenas concedía.

 

El frente seguía, por tanto, sin adquirir una forma estable. Las fuerzas del Eje trataban de consolidar el terreno recién ocupado y recuperar el abundante material que había quedado atrás, mientras el mando británico buscaba todavía cómo contener una penetración cuyo alcance no estaba claro. El propio diario de guerra alemán situaba al Afrika Korps alrededor de Msus, cubriendo la zona, realizando reconocimientos y recuperando material capturado.

 

En el desierto, donde una columna podía recorrer decenas de kilómetros antes de que el frente volviera a ordenarse, la aviación podía intervenir con una rapidez que las fuerzas terrestres no siempre podían igualar. Los desplazamientos de ambos ejércitos, sus intentos de concentrarse y la necesidad de sostener fuerzas dispersas hacían del cielo una parte inseparable de la batalla. Sobre Msus, la lucha por conservar la iniciativa no se detenía en el suelo.

 

Pocos días después, la actividad aérea sobre aquel frente quedó condensada para el Gabinete de Guerra británico en su resumen semanal:

Durante toda la semana, nuestros cazas y bombarderos llevaron a cabo una serie de ataques continuos y de gran éxito contra las fuerzas enemigas y el transporte motorizado que operaban en la zona de batalla, infligiendo fuertes pérdidas a tropas y vehículos.

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Un ataque particularmente exitoso se llevó a cabo el día 26, cuando nuestros cazas, a pesar de fuertes tormentas de arena, ametrallaron repetidamente vehículos motorizados y tanques que se desplazaban entre Antelat, Saunnu, Msus y Charruba. Al menos 120 vehículos fueron destruidos o dañados, y muchos soldados enemigos murieron o resultaron heridos. Nuestros bombarderos ya habían contribuido a desorganizar los movimientos enemigos hacia Msus, lanzando 40 toneladas de bombas en ataques continuos durante toda la noche anterior.

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Nuestros cazas también realizaron varios barridos de cobertura sobre las tropas avanzadas. Durante uno de ellos, cinco Hurricanes interceptaron una formación de 30 aviones enemigos cerca de Msus, destruyeron cuatro y dañaron otros tres sin sufrir pérdidas.

Si deseas saber más, consulta The National Archives, documento CAB 66/21/26, Weekly Résumé (No. 126) of the Naval, Military and Air Situation [Resumen semanal n.º 126 de la situación naval, militar y aérea], del 22 al 29 de enero de 1942.

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El lenguaje de aquel resumen respondía a las necesidades de un gobierno en guerra. Desde Londres, una semana de operaciones debía reducirse a resultados, tendencias y cifras que permitieran evaluar un frente situado a miles de kilómetros.

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Mucho más cerca de Msus, la misma guerra también quedaba registrada sin esa distancia. Entre los pilotos que operaban sobre Cirenaica se encontraba el sargento de vuelo australiano Brian M. Thompson, del 3 Squadron RAAF. Su diario conserva dos entradas consecutivas para el 25 y el 26 de enero:

25 de enero de 1942

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Me levanté a las 7:30 y, a las 9:30, seis de nosotros despegamos para realizar un barrido sobre la zona de Msus, Antelat y Saunnu. No encontramos ningún avión enemigo, pero vimos indicios de una gran batalla de tanques en la zona de Antelat, y también que los alemanes estaban muy cerca de Msus, si es que no ocupaban ya aquel lugar. Aterrizamos de regreso en Mechili a las doce y, a la una y media, algunos de los muchachos salieron a ametrallar objetivos en tierra. Todos regresaron a las cuatro y seis de nosotros tuvimos que quedar en alerta. Pero no llegamos a despegar.

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A la hora del almuerzo aparecieron dos Ju 88; un Hurricane despegó y derribó a uno de ellos. Un rato después apareció otro y un segundo Hurricane salió tras él, pero no consiguió derribarlo. Mañana no nos necesitan hasta las diez, pero tendremos que ametrallar objetivos en tierra, lo cual no va a ser muy agradable. Ahora tengo que escribirle a mamá.

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26 de enero de 1942

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No hice nada esta mañana. Algunos de los muchachos salieron a ametrallar objetivos en tierra. Lew Spence y Wally Mailey no habían regresado, pero volvieron esta tarde. Wally hizo un aterrizaje forzoso y Lew lo recogió. Estuvimos en alerta desde las dos hasta las cuatro, cuando despegamos para ametrallar la carretera Msus–Antelat. Solo salimos cinco porque Reg Pfeiffer regresó. Frank Reid iba al frente y, al norte de Antelat, atacamos dos automóviles de Estado Mayor.

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Frank no disparó. Peter Giddy atacó el segundo y yo ataqué el primero. Vi que mi ráfaga alcanzó a los cinco hombres que salieron del automóvil; el vehículo estaba volcado sobre un costado. Más adelante atacamos un convoy de camiones. Frank y Peter atacaron el último y yo ataqué el segundo. Una ametralladora disparó balas trazadoras que pasaron por encima de mi ala izquierda, pero estoy seguro de que mi ráfaga alcanzó a los ocupantes y el camión echaba humo.

Si deseas saber más, visita 3 Squadron RAAF Association, sección Illustrated War Diary of Flight Sgt. Brian M. Thompson [Diario de guerra ilustrado del sargento de vuelo Brian M. Thompson].

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Otros registros contemporáneos sitúan más ataques sobre aquel mismo corredor. El libro de operaciones del 112 Squadron RAF registra que otros diez Kittyhawk ametrallaron la carretera Antelat–Msus ese 26 de enero; el informe vespertino del Panzerarmee Afrika anotó, desde el otro lado, “ataques repetidos a baja altura” alrededor de Msus.

 

Lo más inquietante del diario de Thompson no es una reflexión extraordinaria, sino la naturalidad con que cosas difícilmente conciliables ocupan la misma página. Las horas de alerta, los compañeros, una carta pendiente y la violencia del combate pertenecen a una misma rutina. En sus páginas no aparece una frontera solemne entre una cosa y otra.

 

La guerra no había borrado la vida que existía fuera de ella. Thompson seguía teniendo una madre a quien escribir, camaradas por quienes preocuparse y horas de espera en las que aparentemente no ocurría nada. Esa normalidad, sin embargo, tenía que convivir con tareas capaces de llevarlo poco después a una realidad completamente distinta.

 

Quizá ahí se encuentre una de las transformaciones más silenciosas que la guerra imponía a quienes la combatían. Lo cotidiano no desaparecía cuando llegaba el momento de combatir; ambas cosas podían permanecer juntas, separadas apenas por el paso de unas horas y una nueva orden.

 

En Msus, entre casa y el blanco apenas cabía una noche.

El oficial de vuelo J. A. McIntosh, del 3 Squadron RAAF, en la cabina de su Curtiss Kittyh

El oficial de vuelo J. A. McIntosh, del 3 Squadron RAAF, en la cabina de su Curtiss Kittyhawk en Msus, Libia, el 8 de enero de 1942. El escuadrón operaba desde esta zona durante las semanas en que el frente de Cirenaica volvió a desplazarse hacia el este. (Foto: Ronald Keith Monro / Australian War Memorial / 023101).

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Los oficiales de vuelo L. Bradbury, Frank Fisher y Robin Gray, del 3 Squadron RAAF, reunidos alrededor de un brasero en Msus el 14 de enero de 1942 mientras esperaban transporte después de desmontar sus tiendas. La escena conserva una imagen de la vida cotidiana del escuadrón pocos días antes de que el frente volviera a alcanzar la zona. (Foto: fotógrafo no identificado / Australian War Memorial / 023233).

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