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Hombres buscan entre los escombros por sobrevivientes en Hamburgo después delos bombardeos

Hombres buscan entre los escombros a sobrevivientes en Hamburgo después de los bombardeos de la RAF y de la USAAF de julio a octubre de 1943.

Los bombardeos sobre Hamburgo aún no habían terminado. Vendrían nuevos ataques diurnos de la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos y nuevas incursiones nocturnas de la Real Fuerza Aérea, pero ninguna sería tan devastadora como el bombardeo que provocó la tormenta de fuego del 27 al 28 de julio. Sin embargo, los dirigentes nazis comprendieron de inmediato que se enfrentaban a una situación sin precedentes.

 

Para el 29 de julio, Hamburgo ya no era simplemente una ciudad bombardeada, sino una urbe parcialmente paralizada. Barrios enteros al este del centro habían quedado convertidos en zonas calcinadas; los servicios de agua, electricidad, gas y transporte funcionaban de manera irregular o habían colapsado en amplios sectores. Decenas de miles de habitantes huían de la ciudad, mientras las autoridades intentaban organizar refugios, evacuaciones, entierros, el reparto de alimentos y el control del orden público en medio del humo, el calor y los escombros.

 

La destrucción de Hamburgo tuvo, además, un profundo efecto psicológico en el régimen. La tormenta de fuego había demostrado que la combinación de bombardeos concentrados, incendiarios y explosivos de alto poder, junto con el uso de Window, podía desbordar las defensas aéreas alemanas y convertir una gran ciudad industrial en un escenario de catástrofe masiva. En Berlín, la pregunta ya no era sólo cómo reparar Hamburgo, sino cómo impedir que la misma suerte alcanzara otras ciudades del Reich.

 

El propio Goebbels quedó profundamente impresionado por el ataque, aunque se mostró despectivo hacia algunos funcionarios locales que, a su juicio, habían perdido la calma ante la magnitud de la devastación… Ver Más

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